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Alex vino de Rusia tras un atentado y hoy enseña su idioma a argentinos que quieren ir al Mundial

Tiene 19 años y llegó a la Argentina junto a su familia en 2001, luego de que terroristas chechenos pusieran bombas en el jardín de infantes de su hermana

Miércoles 30 de agosto de 2017 • 23:12
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LA NACION
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Un ataque con bombas de terroristas chechenos en el jardín de infantes de su hermana mayor dio el impulso para que la familia de Alexandra Levtchenko decidiera abandonar Rusia y buscar un nuevo destino para vivir.

El violento episodio, que incluyó toma de rehenes de niños y maestras, ocurrió en Rostov del Don, una ciudad muy cerca del límite con Ucrania, durante la gran crisis que azotó al país en el año 2000.

Un año más tarde, cuando Alexandra apenas tenía dos años, la familia (integrada además por sus padres y su hermana) planificó un viaje hacia Canadá para empezar una nueva vida. Una escala fortuita en la Argentina cambió el rumbo de los planes y se quedaron a vivir acá.

Rostov del Don está pegado a Ucrania
Rostov del Don está pegado a Ucrania.

"Mi mamá no sabía hablar de español, en casa hablábamos en castellano y mis padres no entendían; crecí con dos idiomas nativos", relata la joven, que hoy tiene 19 años y recientemente egresó del colegio secundario.

"Me siento argentina", afirma Alex y recuerda que en los primeros años de la escuela primaria no tuvo inconvenientes con el idioma y era una alumna destacada en Lengua: "¿Cómo pueden escribir mal si nacieron acá?", le preguntaba a sus compañeros.

La familia vivió en Palermo los primeros años y luego se mudaron a diferentes ciudades de la Costa, hasta asentarse en Mar del Plata.

Uno de las cucharas que la familia Levtchenko trajo de Rusia
Uno de las cucharas que la familia Levtchenko trajo de Rusia. Foto: LA NACION

Alex retornó a su país natal recién en 2012 y estuvo recorriendo ciudades durante nueve meses. Luego de tantos años sin retornar a Rusia, Alex encontró algunos contrastes. "Son más hostiles, funcionan como un clan donde se ayudan entre ellos. Acá son más amables y si tenés un problema la gente te ayuda; no es que allá sean crueles, pero cada uno está en la suya. Los rusos son elegantes y cuidadosos con el físico y la ropa; quise ir al supermercado en short y remera y está mal visto, las chicas usan vestido y tacos para ir a hacer las compras", rememora.

La joven trabaja en un kiosco durante media jornada y da clases particulares de ruso. Muchos alumnos la contactaron porque tienen que viajar y precisan conocimientos elementales para manejarse. "Me encontré con gente que quiere ir de viaje a Rusia y me piden que les enseñe todo en un mes, pero para formular una oración o mantener una conversación breve, necesitás dos o tres meses. Para los viajeros la frase más importante es '¿dónde está el baño?'", describe entre risas y reconoce que el aprendizaje del idioma requiere de mucha repetición.

Por eso, a quienes deseen ir al Mundial de Rusia 2018 recomienda tomar clases, al menos, con tres meses de anticipación, porque es el tiempo promedio para adquirir los conocimientos básicos. Si se estudia durante un año, el turista llega con mayor seguridad en el manejo del idioma. Rostov del Don, la ciudad de Alex, será una de las sedes de la Copa del Mundo.

Alex enseña ruso para quienes deseen viajar a su país
Alex enseña ruso para quienes deseen viajar a su país. Foto: LA NACION

Alex y su familia conservan algunas costumbres rusas: "Allá las fiestas son increíbles, con litros y litros de vodka. Festejamos el año viejo el 13 de enero para memorar el año que pasó; se preparan empanadas con mensajes para el año entrante, se lee la taza de café y se tiran las cartas, es muy divertido", comenta.

La joven desmiente la receta local de la ensalada rusa y explica que su nombre original, de raíces francesas, es Olivie e incluye papas, huevos, pepino agridulce, arvejas, jamón o mortadela en cubos y manzana verde.

El manual ruso de Alex, un primer acercamiento con el idioma
El manual ruso de Alex, un primer acercamiento con el idioma. Foto: LA NACION

De su país, Alex conserva objetos de su abuela, como unas cucharas que se llaman casha, ideales para comidas a base de arroz o para tomar las sopas típicas. Además, en sus clases, cada tanto consulta un manual familiar que funciona como guía de enseñanza del idioma con dibujos y la fonética de cada palabra.

Con respecto a los aspectos más incómodos de vivir en la Argentina, la joven rusa remarca que en temas delicados "te cuestionan no para saber tu opinión, sino para tratar de cambiarla".

Además, Alex dice que le incomodan las charlas "de política y de deporte", porque en ambos temas la gente se fanatiza y asegura que en el país hay más pobreza que en Rusia. "Me destruye ver a la gente durmiendo en la calle, acá se ignora a la gente pobre", se lamenta.

Alex sueña con viajar y recorrer el mundo. "Me gustaría juntar plata para comprar una casita rodante y recorrer América latina y luego Europa", indica. Atraída por el dibujo y la pintura, pensó en estudiar Artes visuales, aunque también podría optar por Diseño Gráfico. Aún no tiene decidido su futuro pero hoy elige a la Argentina como punto de partida de sus próximos proyectos.

Para tomar clases particulares de ruso, nivel principiante, comunicarse por mail a: alex.levtchenko98@gmail.com o, sólo vía WhatsApp, al 1121574832

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