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El tiempo de la lactancia

Miércoles 30 de agosto de 2017
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Según fuentes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de Unicef, son sólo 23 los países en los cuales se considera la lactancia materna como único alimento recomendado durante el primer semestre de vida. En el nuestro, esa regla de crianza sólo se cumple en un tercio de los casos, si bien en la primera y fundamental hora de vida amamanta a su hijo el 53% de las madres.

Es oportuno hacer notar que la lactancia materna actúa como una primera vacuna que protege de enfermedades graves la vida del recién nacido, a la vez que le provee la nutrición que requieren su desarrollo y crecimiento. Sobre ese tema habló recientemente el director general de la OMS, Thedros Adhanom Ghebreyesus.

En un informe internacional difundido como Colectivo Global por la Lactancia se analizaron cuatro prioridades para ser recomendadas entre las políticas de salud pública, por ser benéficas para el recién nacido y su madre.

Una de ellas es amamantar al bebe en la hora inicial de su vida; la segunda es que ingiera sólo leche materna en los primeros seis meses desde el nacimiento. En las dos normas que restan se combina la lactancia con otros alimentos, tanto en el primero como en el segundo año de vida.

Sólo en el 12% de los países se cumplen las prioridades indicadas con referencia a la lactancia y, en ese sentido, las tres naciones que se destacan por su mejor estadística al respecto son Ruanda (87%), Burundi (83%) y Sri Lanka (76%). Las dos primeras, africanas, y la tercera, asiática.

Hace tres años, los países concurrentes a la Asamblea Mundial de la Salud se comprometieron a acceder en 2025 a una cobertura del 50% para la lactancia materna exclusiva, durante el primer semestre de la vida del bebe. Ahora, ese plazo se ha extendido a 2030, junto con otras iniciativas que promueven su cumplimiento. Entre ellas, la prolongación de las licencias por maternidad, la promoción de los partos en maternidades y la regulación de sustitutos de la leche materna. En estas propuestas puede advertirse una reacción ante el descenso de la lactancia, como se registra en nuestro país, donde la alimentación materna se ubica por debajo del promedio regional.

Es oportuno señalar que los criterios enunciados y recomendados por los organismos mundiales son considerados positivamente en la mayor parte de los hospitales del país. Al aplicarlos de modo tácito se restringe el empleo de sustitutos de la leche materna. Al hacerlo, se respeta un código que ha establecido normas de alcance internacional para comercializar tales sustitutos. Dicho código se respeta en el mundo sólo en 39 países.

Ahora bien, la presencia de dichos productos en el mercado influye en muchas madres, les resta voluntad de amamantar porque pareciera reducir el sentimiento y la convicción referida a la condición incomparable del alimento maternal.

Es menester reiterar que la leche materna es un alimento insustituible, a la par que económico. Concientizar a las madres de su importancia es vital para la salud de sus hijos.

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