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Los alumnos porteños podrán terminar 5° año con dos materias del CBC acreditadas

Serán Sociedad y Estado y Pensamiento Científico; la medida forma parte de una fuerte reforma del secundario

Miércoles 30 de agosto de 2017
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"Secundaria del Futuro." Tal es el nombre del proyecto de reforma del nivel medio que el gobierno porteño diseña desde hace meses y que empezará el año próximo. El 50% del quinto año se hará en empresas y organizaciones extraescolares vinculadas con los intereses de los alumnos. Los estudiantes próximos a graduarse saldrán del secundario con dos materias acreditadas, tanto del CBC como de la formación terciaria que elijan. No habrá notas y se elimina la repetición. La evaluación será por créditos y los alumnos con problemas en un área pasarán al año siguiente y reforzarán sólo esos contenidos.

"El mayor cambio que se buscará es que quinto año no sólo sea el de finalización de la secundaria, sino el pasaje a los niveles terciario o universitario y al mundo laboral", explica Andrea Bruzos, subsecretaria de Coordinación Pedagógica del Ministerio de Educación porteño. Por eso, los chicos podrán optar por una formación universitaria o una terciaria, después de pasar por un proceso de orientación vocacional. Luego participarán de clases en facultades e institutos. También recibirán dentro de la escuela a profesores universitarios y terciarios. Será allí cuando podrán adelantar y preacreditar la aprobación de al menos dos materias. En caso de la formación universitaria, serán Sociedad y Estado, y Pensamiento Científico, con el sistema UBA XXI. Según explicó Bruzos se trabaja con otras universidades, públicas y privadas, para que reconozcan estas materias u otras equivalentes de sus planes de estudios.

Las premisas de la reforma se basan en dos datos de un futuro inquietante: "el 50% de los puestos de trabajo desaparecerá y los nuevos exigirán nuevas combinaciones de capacidades", y a partir de ese horizonte, "el 65% de los alumnos que ingresan en primaria trabajará en puestos de trabajos que todavía no fueron creados", tal como consta en el documento.

En ese marco, el proyecto plantea un "nuevo paradigma" para pensar al estudiante como "un ciudadano del siglo XXI, talentoso, creativo, crítico, cooperativo, emprendedor, alfabetizado digitalmente y con capacidad de adaptación".

La reforma goza de una aceptación dispar entre los especialistas. Si bien muchos apuntan a que la clave estará en la manera en que se lleve adelante el proyecto, lo cierto es que son pocos los que están interiorizados en los cambios.

La vocación de integrar las materias que tienen punto de contacto entre sí y la articulación entre la escuela y la vida posescolar, tanto en el ámbito laboral como universitario son algunos de los cambios que aparecen como más atractivos. "Cualquier reforma debería ir necesariamente acompañada por el examen de graduación secundaria, previo al ingreso a la universidad como existe en casi todos los países del mundo. Hay que fortalecer el concepto de dedicación al estudio por parte de alumnos secundarios", apunta Alieto Guadagni, director del Centro de Estudios de la Educación Argentina, de la Universidad de Belgrano.

"coincidimos en la necesidad de repensar la secundaria y celebramos los esfuerzos que están realizando tanto el Ministerio Nacional, como los ministerios provinciales en este camino.

Hoy muchísimo jóvenes no están accediendo plenamente al derecho a la educación. La Ley de Educación Nacional dice que la Escuela Secundaria tiene la finalidad de habilitar a los jóvenes para el ejercicio pleno de la ciudadanía, para el trabajo y la continuidad de los estudios", dijo Magdalena Saieg

, directora de Programas de la fundación Cimientos, especializada en educación. "Vemos constantemente lo difícil que es para los chicos terminar la secundaria, y aquellos que lo logran, tienen enormes dificultades para acceder a un primer empleo de calidad o transitar un primer año de la universidad. Es necesario garantizar que los alumnos aprendan, que realmente encuentren en la escuela aquello que fueron a buscar: conocimientos. Pero también es innegable que la escuela tiene que dar las herramientas que necesitan para poder desenvolverse una vez que egresen. Todas aquellas iniciativas que se piensen para solucionar este problema tan complejo nos dan algunas pistas más acerca de cómo abordarlo, agrega.

Éstos son los cambios que plantea el proyecto:

1 Tres ciclos

El nuevo secundario estará organizado en tres ciclos: uno básico de dos años, otro orientado de dos y el último, el "integrador y formativo del más allá de la escuela", según la retórica del documento oficial. Sexto y séptimo grado de primaria también será alcanzado por el proyecto, y es considerado un "tiempo de preparación" para el ingreso al secundario.

En esos dos grados se empezará a trabajar con guías y proyectos de aula institucionales. Los alumnos llegan a primer año con un informe de su escuela primaria que detalla desempeño en las áreas de conocimiento, habilidades socioemocionales, vínculos entre pares y adultos, y relación familia-escuela, entre otros. También en primaria se darán cursos de articulación y nivelación en las asignaturas nodales como matemática, lengua y técnicas de investigación.

2 Áreas de conocimiento

La enseñanza no estará organizada en torno a "asignaturas sueltas en compartimentos estancos", se lee en el documento. Serán integradas, en cambio, en cuatro áreas de conocimiento. Éstas serán: Ciencias Sociales y Humanidades, que incluirán historia, geografía, formación ética y ciudadana, economía y filosofía; Científico Tecnológica, con matemática, biología, educación tecnológica, física-química y tecnología de la información. También estará Comunicación y Expresión, con lengua y literatura, lenguas adicionales, educación física y arte. Y, luego, las orientaciones.

3 Docentes facilitadores

Ya no habrá clases magistrales expositivas. Ahora el docente introduce temas y es un facilitador del trabajo colaborativo en clase. "Guía y articulador de conceptos claves", así sintetiza el rol docente la nueva propuesta. El 30% de la clase se dedicará a introducir el tema y el 70% restante, el alumno aprenderá investigando, explorando, guiado por el docente y mediado el aprendizaje por la tecnología.

Habrá tutorías, con dos tutores por curso que funcionarán como "guía de la trayectoria escolar" y armará la biografía escolar del estudiante.

4 Pasantías

En quinto año, el 50% del tiempo estará destinado a "aplicar los aprendizajes en empresas y organizaciones según los talentos e intereses de cada alumno", explica la propuesta. El otro 50% será destinado al desarrollo de habilidades y proyectos de emprendedurismo. En quinto año, los alumnos también acreditarán dos materias generales del CBC de la UBA.

5 Créditos

La evaluación apelará a procesos de evaluación por parte del docente, pero también a la autoevaluación y la coevaluación. El objetivo es "el logro de la autonomía personal y académica de los estudiantes".

Se evaluará al alumno o a grupos de estudiantes en cuanto a "destrezas, conocimientos, habilidades, desempeños". El proceso será continuo y se comunicará a través de un documento.

Se eliminarán definitivamente las calificaciones numéricas, reemplazadas por un sistema de créditos. Éstos son una unidad de medida que funciona como el reconocimiento académico de los logros obtenidos por el alumno. Se necesita un mínimo de créditos por área de conocimiento para su aprobación, que será de 210 por cada uno de los cuatro grupos, 60 por el de sociales, exactas y expresión, y 30 a ser otorgados por el tutor en función del plan personal de trabajo, asistencia y puntualidad, participación en horas de apoyo y actividades extra clase.

El ciclo básico de primero y segundo año, y el orientado de tercero y cuarto demandarán 840 créditos, respectivamente, para su aprobación. Y el último año, 420.

Para obtener los créditos, el 40% corresponderá a la evaluación del docente, 40% surgirá de guías de aprendizaje autónomo realizado y 20% según logros en actividades con tecnología.

Los alumnos que no logren la cantidad mínima de créditos contarán con apoyo virtual y presencial en el segundo cuatrimestre. Los que no logren reunir los créditos mínimos al terminar el año no repetirán, sino que "asistirán a contra turno a clases de apoyo del área de conocimiento que necesiten". Es decir, no deberán "repetir" todas las materias, sino sólo reforzar el área en la que encontraron dificultades.

La reforma será gradual. El año que viene alcanzará a 17 escuelas con 2495 alumnos de primer año. El siguiente se sumarán 42. En 2020, 42, y en 2021, otras 42.

Con la colaboración de Evangelina Himitian

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