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Eliminatorias, Uruguay-Argentina: alegrías, curiosidades y broncas de Maradona y Messi en un clásico mítico

El Diez no le hizo goles a Uruguay, pero el partido en México '86 alimentó su leyenda; el crack de Barcelona ya le convirtió cuatro tantos a los charrúas

Miércoles 30 de agosto de 2017 • 23:59
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LA NACION
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Diego Armando Maradona, Lionel Messi
Diego Armando Maradona, Lionel Messi.

MONTEVIDEO.- Ahí están Francisco Varallo, José Nasazzi, Guillermo Stábile, Héctor Scarone, Herminio Masantonio, Roque Máspoli, Tucho Méndez, Alcides Ghiggia, Oreste Omar Corbatta, Juan Schiaffino, Ubaldo Fillol, Enzo Francescoli, Mario Kempes, Álvaro Recoba, Cholo Simeone, Forlán, Claudio Caniggia y Paolo Montero. Por supuesto, Obdulio Varela y Luis Suárez. Y desde ya, Diego Maradona y Lionel Messi. Todos, protagonistas de la misma historia. Polémicas, batallas, jugadas inolvidables e injusticias se esconden detrás de los 182 partidos que han cruzado a argentinos con uruguayos, con amplia ventaja albiceleste: 84 victorias, 54 empates y otros 44 triunfos charrúas. Un recorrido repleto de fábulas.

El clásico del Río de la Plata representa un valor en sí mismo. Se arremolinan los recuerdos y los sentimientos se disparan en varias direcciones. Muchas veces se ha tratado de una final, aun sin la recompensa de una Copa. Argentina-Uruguay. Dos campeones del mundo. Los máximos ganadores de la Copa América. Uno de los duelos más electrizantes que puede ofrecer el fútbol de hoy le regala pantallazos a la memoria. Cada partido es un capítulo. Y Maradona y Messi han dejado huella.

Maradona y la batalla de Puebla

El paso del ex capitán del seleccionado por el clásico no ofreció demasiados matices en tres de los partidos que jugó, pero en el restante dejó su marca. El 16 de junio de 1986, por los octavos de final del Mundial de México, aunque no convirtió –le anularon un gol– fue determinante en la victoria por 1-0 (Pedro Pasculli) para acceder a los cuartos de final, donde esperaría Inglaterra. El propio Maradona, en sus memorias, ha señalado que para él fue su mejor producción en suelo azteca.

El gol de Pasculli

Diego Armando Maradona Mundial 1986
Diego Armando Maradona Mundial 1986.

Después, casi siempre cosechó sinsabores. La Argentina era campeona del mundo cuando organizó la Copa América del '87, con la ilusión de celebrar en casa con otro título. Pero en las semifinales se cruzó Uruguay, que se impuso por 1-0 con un tanto de Antonio Alzamendi. Dos años después, en la Copa América de Brasil '89, Uruguay volvió a vestirse de verdugo para Maradona. Si bien la selección ganó 1 a 0 en el clásico por el Grupo B, en Goiania, con gol de Caniggia, en la rueda final, todos contra todos, en el Maracaná de Río de Janeiro cayó por 2 a 0, con goles de Rubén Sosa para los charrúas, que terminaron segundos detrás del Scratch. Nunca más se cruzó Maradona con Uruguay, nunca le pudo convertir un gol.

El bautismo de Messi en casa

Messi ya tenía en su espalda cinco partidos en Buenos Aires, pero no tenía goles con la selección mayor. Afuera, lejos del Monumental, ya había festejado nueve gritos. Hasta que se le cruzó Uruguay en el camino. Fue el 11 de octubre de 2008, y pese a ganar la selección 2-1, el ciclo de Basile estaba en ruinas y apenas le quedaban 90 minutos más contra Chile. Ese bautismo de gol de la Pulga en Buenos Aires, curiosamente, fue de cabeza, y para sumar otra rareza, a tres minutos del final lo reemplazó el Cata Díaz para sostener la victoria.

Lionel Messi en el clásico de 2008
Lionel Messi en el clásico de 2008.

Anteriormente, Messi ya había disputado un clásico del Río de la Plata. En octubre de 2005, en el Centenario y por las eliminatorias, con Pekerman como técnico. Un juvenil Messi fue al banco y sólo participó de los últimos diez minutos cuando reemplazó a Lucho González. Integrantes de aquel cuerpo técnico le contaron a LA NACION, ahora con simpatía, del malhumor de Messi aquella noche por no haber partido entre los titulares.

En los últimos años, el duelo se volvió frecuente para Messi. En 2009, la noche de las bravuconadas de Maradona en el Centenario, el N°10 ofreció una desteñida actuación. La Argentina ganó sobre el final 1-0, con gol de Bolatti, y Messi fue reemplazado a seis minutos del final por Tevez. En 2011, otra decepción: Uruguay eliminó por penales a la Argentina de la Copa América, en Santa Fe; terminaron 1-1, y aunque Messi acertó su disparo, los celestes vencieron 5-4 en la definición y eyectaron del cargo a Batista. En las eliminatorias de 2012, la selección de Sabella atropelló 3-0 a Uruguay, en Mendoza, con dos goles de Messi, uno, el recordado tiro libre por debajo de la barrera. En 2015 llegó otro triunfo albiceleste, 1-0, en La Serena, por la Copa América que la selección de Martino perdería en la final con Chile. Y el duelo más reciente, el año pasado, en Mendoza nuevamente, con otro grito de Messi para sellar el debut ganador de la etapa Bauza. En total, el rosarino ya se cruzó siete veces con los charrúas: ganó cinco, sólo perdió una vez y le marcó cuatro goles.

Una genialidad de Messi

Otros clásicos que quedaron en la memoria

1.- Golearon los celestes…, Argentina. Como si las discusiones fuesen el combustible del clásico, no faltaron debates para determinar cuál fue el primer duelo. Hasta que el revisionismo histórico coincidió en el 20 de julio de 1902. Ya son 115 años de epopeyas… "Hoy a las 17, se embarcarán para Montevideo los jóvenes elegidos para representar a la República Argentina en el primer match internacional con otro team formado por jugadores orientales", escribió La Nación el día anterior. Goleó la Argentina 6 a 0, curiosamente vestida de celeste –Uruguay lució una casaca azul con una banda diagonal blanca–, ante 7000 personas en el inexistente estadio del Paso del Molino, en Montevideo. Carlos Dickinson, Edward Morgan, Juan Anderson, Jorge Gibson Brown y dos goles en contra redondearon el marcador.

2.- Escándalo y título charrúa. El primer cruce por los viejos Sudamericanos llegó en 1916, por eso la actual Copa América es el torneo más antiguo del planeta. El partido comenzó en el estadio de GEBA, pero se suspendió a los cinco minutos por disturbios y la invasión de la cancha. En la última fecha del certamen del que también participaron Brasil y Chile, el clásico continuó al día siguiente en la antigua cancha de Racing, en Avellaneda, y el 0-0 final coronó a los charrúas como los primeros campeones del certamen.

3.- Olímpico para la eternidad. Otro clásico, otra interrupción. El 28 de septiembre de 1924 apenas se jugaron cuatro minutos, porque los incidentes generados por el público obligaron a la suspensión. Algunos días después, el 2 de octubre, nuevamente en Buenos Aires, se extremaron los recaudos con una innovación que cambiaría la escenografía de los partidos: por primera vez se utilizó un alambrado para separar a los hinchas de la cancha. Como Uruguay recientemente se había coronado en los Juegos de París, la asociación inmediata bautizó al alambrado como “olímpico”. Como el gol de Cesáreo Onzari, que a los 15 minutos del primer tiempo abrió el marcador desde la ejecución de un córner que sorprendió a todos. Desde entonces el mundo sabe de qué se trata cuando hay un “gol olímpico”.

4.- La vecindad del primer Mundial. Botasso; Della Torre y Paternoster, Juan Evaristo, Monti y Arico Suárez; Peucelle, Varallo, Stábile, Ferreira y Mario Evaristo. Esa fue la formación de la Argentina en la final del primer Mundial de la historia. El 30 de julio de 1930, el estadio Centenario estuvo repleto desde el mediodía con 68.346 espectadores. El primer tiempo terminó 2-1 para el conjunto albiceleste. Los 90 minutos concluyeron 4-2 para Uruguay, que se adueñaron del título. Sobraron polémicas, tantas que al día siguiente la policía tuvo que dispersar a una multitud indignada que intentó invadir la embajada uruguaya en Buenos Aires. De aquellos protagonistas, Francisco Varallo sobrevivió más que nadie: murió el 30 de agosto de 2010, con 100 años…, 80 años y un mes más tarde de una final que es leyenda.

Un duelo de leyenda

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