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Había sido condenado por un secuestro, tenía libertad condicional y lo acusan de vender droga en el estacionamiento de un shopping

El sospechoso estaba prófugo de enero pasado, cuando logró escaparse d Unicenter de la policía bonaerense; fue detenido por la Prefectura Naval en la puerta de la casa de su novia en Caseros

Miércoles 30 de agosto de 2017 • 21:40
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LA NACION
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Hugo Encalada había sido condenado a la pena de 11 años de prisión por haber participado en un secuestro extorsivo. El 26 de agosto del año pasado recibió el beneficio de la libertad condicional. Y, según una investigación judicial, cambió de rubro en el mundo del hampa: junto con un cómplice comercializaba cocaína en la playa de estacionamiento de un shopping de Martínez.

Así surge de una investigación del fiscal Matías López Vidal, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Especializada en Drogas Ilícitas de San Isidro. Encalada estaba prófugo desde el 26 de enero pasado, cuando logró escaparse al personal policial que intentaba identificarlo en la playa de estacionamiento de Unicenter, en Martínez. Fue apresado el viernes pasado cuando salía de la casa de su novia, en Caseros, en Tres de Febrero. Intentó resistirse y hasta amenazó con una pistola calibre nueve milímetros a los detectives de la Prefectura Naval que estaba tras sus pasos.

El 26 de enero pasado había llegado al shopping de Martínez en un Peugeot 207 negro junto con un cómplice que quedó detenido esa noche. Se trata de un joven que usaba dos documentos de identidad con los nombres: Maximiliano Marabolli y Víctor Hugo Ortiz.

El vehículo había estado un día antes en Unicenter y sus ocupantes descendieron y robaron la chapa patente de otro auto estacionado. Cuando, 24 horas después, el Peugeot 207 ingresó a la playa de estacionamiento se activaron las alarmas de seguridad. En el shopping funciona un sistema de identificación de matrículas, similar al que puso en funciones el gobierno porteño en el denominado "anillo digital".

El momento de detención del prófugo
El momento de detención del prófugo. Foto: Captura de pantalla

Entonces al tener corroborado que el Peugeot 207 donde circulaban los delincuentes que un día antes habían robado un patente había regresado al shopping, el personal de seguridad se comunicó con uniformados de la policía bonaerense para que identificaran a los sospechosos. Encalada, que hasta ese día vivía en Villa Martelli, en Vicente López, entregó su documento. Su compañero se identificó con el DNI con el apellido Marabolli; no podía mostrar el otro porque con el apellido Ortiz tenía una orden de captura.

Todo era normal hasta que el personal policial descubrió en el interior del Peugeot 207 un paquete con 1,200 kilos de cocaína, que los peritajes determinaron que era de máxima pureza. Marabolli quedó detenido y, Encalada, ante un descuido del personal policial, comenzó a correr. Después de bajar unas escaleras y de cruzar la playa de estacionamiento se perdió por las calles de Martínez.

"Se secuestró el teléfono celular de Marabolli. A partir de la información extraída del aparato, se comprobó que los sospechosos iban a vender la cocaína en la playa de estacionamiento de Unicenter. Iban a entregar la droga en el shopping", sostuvo a LA NACION un calificada fuente judicial.

El fiscal López Vidal le encomendó las tareas de investigación a personal de Inteligencia de la Prefectura Naval, que según fuentes judiciales "hizo un excelente trabajo".

Cuando allanaron de urgencia la casa de Encalada en Villa Martelli no había nadie, pero los detectives de la Prefectura Naval comenzaron a rastrear a toda la familia del sospechoso. Se descubrió que la madre se había mudado a un barrio de la ciudad pueblo Nordelta, en Tigre. Pero el prófugo nunca fue a visitarla.

"Pero un día, los detectives vieron que la madre de Encalada subió a su perfil de Facebook una foto con su hijo. Entonces teníamos la certeza de que el sospechoso seguía en contacto con su familia", explicó la fuente consultada.

Finalmente se descubrió que Encalada tenía una novia que vivía en Caseros. La Prefectura Naval hizo guardia varios días hasta que el viernes pasado vieron al sospechoso llegar a la propiedad en un auto con un bolso.

"A los pocos minutos, Encalada salió y el personal de la Prefectura Naval dio la voz de alto. Intentó correr y sacó un arma que gatilló, pero los proyectiles no salieron porque se le cayó el cargador. Como apunto al personal de la fuerza, un prefecto le disparó en la pierna izquierda y fue herido fue detenido", agregaron los informantes consultados.

En su indagatoria se negó a declarar. Quedó imputado de tenencia de estupefacientes para su comercialización, homicidio en grado de tentativa y portación ilegal de arma de guerra.

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