Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Manuela Pal: "Nunca me aburro de hacer de mala, me encanta"

Cada vez más consolidada en su carrera, la actriz, que hoy llega a la pantalla en la nueva tira de Telefe Golpe al corazón, habló con LA NACION sobre su nuevo rol de villana, su trabajo en el teatro y cómo organiza su tiempo desde que tuvo a su hija Amparo

Lunes 11 de septiembre de 2017 • 00:42
SEGUIR
PARA LA NACION
0
Manuela Pal y el placer de ser malvada
Manuela Pal y el placer de ser malvada. Foto: Gerardo Viercovich

Las horas de grabación de Golpe al corazón, la producción de Quique Estevanez y las funciones del teatro por las noches se juntaron imponiendo un ritmo intenso para esta joven actriz de 32 años, madre reciente, hija y nieta de actores. Pero Manuela Pal parece no darse por enterada: nos recibe en su casa y despliega su mejor sonrisa.

Manu sabe que lleva la profesión en la sangre. "No se me ocurriría hacer otra cosa, amo lo que hago, es muy lúdico y disfrutable, aparte me crié en los sets: actuar es mi estado natural", afirma a LA NACION la actriz, que además, es madre de Amparo de un año y medio. Amparito, como ella la llama, ya se perfila para ser la cuarta generación dedicada a las artes escénicas: transcurre toda la entrevista haciendo caras, morisquetas y risas. Mamá Manuela bromea con que la pequeña va a protagonizar Chiquititas 2040, como lo hiciera ella misma en 1996, con sólo 11 años. "Así empecé yo", dice divertida.

-¿Sentís que este año tu carrera tomó un impulso especial?

-Siento que avanzo a paso firme, consecuencia de cada paso anterior, por eso son seguros, con amor y profesionalismo. Un rato con él me ubicó en un lugar de privilegio al trabajar con dos gigantes (Julio Chávez y Adrián Suar), son dos bestias de la profesión, para mí es un honor compartir escenario con los dos. Entre ellos se llevan re bien y son muy generosos con los demás actores que formamos parte de la obra. Y ahora sale al aire el papel de Erica Martin, una mala malísima, que me tiene totalmente entusiasmada (se refiere a su papel en Golpe al Corazón, que se estrena hoy, a las 22.15, en Telefe). Nunca me aburro de hacer de mala, me encanta, te permite un despliegue muy interesante. Este personaje va a tratar de separar a Eleo (Wexler) del marido, el rol que hace Ramiro Blas. Para conseguir su amor está dispuesta a todo y aparte le encanta ser mala, lo suyo es vocación pura, pero es graciosa también.

-¿Qué cosas diferentes te aportan la TV y el teatro?

-En teatro aprendo, me divierto, Adrián y Juilo son los dos un placer de personas. Al principio tenía miedo que Julio, con quién nunca había trabajado y lo admiraba, fuera muy estricto. Ahora puedo decir que es un maestro maestrísimo, para mí es un sueño cumplido. Es muy gozoso estar en un escenario con él. Es un actor impresionante. En el programa hay otros tiempos y eso hace que el proceso sea diferente. Siento que el oficio lo adquirís haciendo, entrenando, trabajando y para eso hay que meterese con distintos lenguajes, me encantaría hacer más cine, aunque la verdad es que yo amo la televisión.

cerrar

-¿Seguís el ejemplo de mamá Graciela Pal, como actriz y como madre?

-Por supuesto, es mi ídola máxima. En el trabajo, aparte de ser una gran actriz es amiga de sus compañeros de trabajo, buena compañera, solidaria y la admiro mucho, como persona en todo, porque me enseñó siempre con ejemplo y nunca con consejos.

-¿Cómo es como abuela de Amparo?

-Insoportable, con amor lo digo. Está tan embobada que delira. Le parece la niña más perfecta del universo entero, no hay exageración en esto que digo. Hasta le dijo a mi papá que es más graciosa y tierna que yo de chiquita... está al borde. (Risas).

Manuela Pal con su madre y su hija
Manuela Pal con su madre y su hija.

-¿Cuánto hay de suerte en una profesión como esta?

-La suerte puede ayudar o no, pero te tiene que encontrar trabajando. Yo tuve suerte, no digo que no, me quieren por default, por mi madre, y empecé chica. Después trabajé con Luis Brandoni, Jorge Marrale, que son próceres de la escena nacional, pero tenés que capitalizar esos momentos, aprender al máximo y si no salen, trabajar igual, que todo llega.

-¿Tenés amigos en el ambiente artístico?

-Pocos, contados. Me llevo bien con todo el mundo, soy buena onda, excepto que perciba un ego por las nubes, ahí te bajo la persiana y adiós. Pero amigo para mí es ese que llamás cuando estás triste, tenés una duda existencial o es la primer persona con la que tenés ganas de compartir algo. Amigas actrices tengo a Natalia Lobo, Brenda Gandini y Eleonora Wexler. Ahora con Nati y con Eleo vamos a vernos bastante, pero somos amigas hace mucho y nos vemos siempre y con Brenda nos hablamos una vez por semana seguro, nos queremos, es gente tan buena y ahí también, creo en la suerte y en que las almas en sintonía se atraen.

-¿Cómo te organizas con la maternidad?

-Yo volví a trabajar en ADDA (Amar después de amar)con Amparo de 3 meses y aún en plena lactancia. Fue fantástico y volvería a hacerlo. Hizo que todo fuera fácil y feliz. Tengo mucha ayuda, la señora que trabaja en casa es super todo y se adoran con mi hija. Mi mamá, mi suegra y las hermanas mayores que tienen 15 y 18 aman cuidarla. Ella las ve y corre a abrazarlas, es un programón. No es que siento que mi vida o mi organización cambió tanto, por supuesto me acuesto más temprano yo que soy noctámbula y estoy más agotada, pero sigo viajando, salgo a cenar, voy a reuniones o invito a casa y ella es muy compañera, se adapta, no hace historia, ni berrinches, si quiero dormir duerme, si hay reunión en casa cena tarde, no tiene drama. Es compradora, divertida y alegre.

Manuela y la pequeña Amparo
Manuela y la pequeña Amparo. Foto: Instagram

-¿Qué te enamoró de tu pareja y cuáles son los tips para tener una familia ensamblada y feliz?

-Para una familia sólo hace falta amor porque con eso se rema todo. Estar unidos y amarse, alcanza. Acá eso hay mucho. De Gonzalo, justamente, me enamoró como es él con sus hijas, lo vi como padre 6 años antes, lo tenía testeado antes de elegirlo como el padre de Amparo. (Risas). El es asistente de dirección en ficción de Telefe y nos conocimos por trabajo, al principio nada, empezó la buena onda y después lo conocí más y me encantó, lo admiro, es super culto, sabe de todo y es dedicado con su trabajo, el día que le den la oportunidad de dirigir va a hacer un carrerón. Ese amor por lo todo lo que hace me seduce y aparte que no se enoja con las escenas hot .(Risas). Yo le aviso y no las ve. Si fuera por mí terminamos en desastre, soy re celosa, por suerte el actor no es él.

-¿Van a tener más hijos?

-Por ahora estamos bárbaro... yo creo que no, somos un montón ya. Amparo tiene hermanas, así que no es que va a ser hija única.

-¿Le ves muchas cosas tuyas?

-Es igual a mí en personalidad, idéntica: pispireta, risueña, conversadora. Físicamente igual al padre.

-Volviendo al trabajo, ¿te preocupa el rating? Van a tener que pelear en el prime time... pero por lo menos no salen a competir directamente con Las Estrellas.

-Sí, creo que poner a competir ficción con ficción no está bueno porque obliga a una ser exitosa sobre la otra. Me acuerdo que hemos pasado por otros momentos así, de escasez de ficciones, donde lo único que había competía entre sí y recuerdo a mi mamá agradeciendo un premio diciendo somos actores, queremos actuar. Creo que además de esperar el marco económico favorable hay que ser más vivos, es momento de apoyarse más en la multiplataforma. En ADDA, hacíamos con Michel Noer una microficción para la web que funcionó muy bien, que se llamaba La búsqueda de Laura, que era mi personaje. Era el desarrollo de una historia complementaria. Es algo para imitar.

"Poner a competir ficción con ficción no está bueno porque obliga a una ser exitosa sobre la otra"
"Poner a competir ficción con ficción no está bueno porque obliga a una ser exitosa sobre la otra". Foto: Gerardo Viercovich

-En lo personal, ¿hacer un éxito te repercute?

-El trabajo del actor a veces se hace sobre la marcha y mientras se puede ver si le va bien o no, y otras no. Con ADDA justamente lo presentamos en enero y lo habíamos terminado de grabar en octubre. Trabajamos espectacular, pero no sabíamos si el público la iba a acompañar. En la cancha dejás todo, después el resto es cuestión de la industria de la televisión, pero no es nuestro trabajo. Ahora, si me preguntás, yo quiero que le vaya bien a todo lo que hago, por eso lo hago con todo el amor, entiendo que no siempre puede ser así. Para mí lo más importante es seguir actuando, creciendo, sumado. Siento que estoy en ese camino. Cuando estoy por quejarme de algo, intento ver el lado lleno del vaso, todo lo que sí conseguí. Es algo que me enseñó Gonza (su pareja) y si me olvido, él me lo recuerda.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas