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"Las condiciones de detención no eran malas, pero Milagro Sala estaba aniquilada anímicamente", dijo el presidente de la CIDH

El titular del organismo se mostró conforme con el traslado de la dirigente, luego de un pedido de la Comisión; también tildó el caso Maldonado de "preocupante"

Jueves 31 de agosto de 2017 • 17:19
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Eguiguren Praeli (centro) y otros miembros de la CIDH en la última visita a la Argentina, en la ex Esma
Eguiguren Praeli (centro) y otros miembros de la CIDH en la última visita a la Argentina, en la ex Esma. Foto: DYN

El juez jujeño Gastón Mercau y posteriormente su par Pablo Pullen Llermanos determinaron la prisión domiciliaria para Milagro Sala apoyándose, en parte, en el pedido que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) hizo a la Argentina. Según el organismo, la dirigente debía seguir con su arresto dentro de su domicilio.

LA NACION entrevistó a Francisco José Eguiguren Praeli, Comisionado Presidente del organismo -que depende de la OEA- quien se mostró "muy satisfecho" con la medida. Aseguró que la decisión se tomó luego de mucha reflexión y que si bien las condiciones de detención no eran malas, Sala estaba "aniquilada anímicamente" en la prisión de Alto Comedero.

Si bien evitó definir si la líder de la Tupac Amaru es efectivamente una presa política o no, deslizó: "No cabe duda de que es una dirigente política y social enfrentada con el gobierno de su provincia". La conversación derivó también en la desaparición de Santiago Maldonado, que tildó de "preocupante". Al respecto de las comunidades mapuches, aclaró que "se debe garantizar la integridad de sus tierras y de sus personas y dirigentes".

¿Cómo tomó la CIDH la decisión de otorgarle prisión domiciliaria a Sala?

Tomamos con mucha satisfacción el que se dictara una medida para seguir la recomendación de la CIDH. Ahora, por lo que hemos seguido de información que nos han remitido, entendemos que el debate que se suscitó y el estado de la vivienda demoraron el cumplimiento de este mandato.

¿Tienen planeada otra visita a la Argentina para darle seguimiento al caso?

No es habitual que la Comisión viaje a revisar una decisión. No obstante, sesionaremos en Uruguay a fines de octubre y voy a tener unas reuniones de trabajo vinculadas a la Argentina. Si se juntan varios asuntos podríamos plantear una visita e incluir este tema.

¿Por qué consideró la CIDH que Sala debía tener prisión domiciliaria?

Esta resolución tomó mucho seguimiento y reflexión. El tema que era motivo de mi atención eran las condiciones de detención y el hecho de que no había una condena a prisión efectiva. Tomamos conocimiento de que la Sra. Sala se había autoinfligido una lesión y tenía un cuadro grave de depresión. En una visita al penal constatamos que el lugar estaba en condiciones razonables o incluso mejores que en muchos otros centros. No obstante, se notaba un hostigamiento y una vigilancia excesiva a Sala. La vimos aniquilada anímicamente. Se consideró, sin transmitir ningún juicio sobre los procesos, que esas condiciones de detención resultaban muy riesgosas para su vida e integridad.

¿Cree que debería esperar los procesos judiciales en libertad?

Nosotros dimos las dos alternativas para que la autoridad judicial evalúe. Podía ser prisión domiciliaria o una libertad con controles electrónicos.

¿La considera usted una presa política?

Como usted podrá revisar, nosotros no emitimos opinión. No cabe duda de que es una dirigente política y social enfrentada con el gobierno de su provincia.

Teniendo en cuenta que la CIDH también tomó cartas por la desaparición de Santiago Maldonado ¿Qué respuesta tuvieron de la Argentina?

Hay dos aspectos en esa causa. Por un lado, un procedimiento de medida cautelar que ya se acordó y un procedimiento especial previsto por la desaparición forzada de personas. Se le otorgó un plazo al estado argentino para que nos informe qué datos hay y qué se ha hecho sobre las investigaciones del paradero y la vida de Santiago Maldonado.

¿Qué postura tiene la CIDH ante organizaciones aborígenes y el conflicto mapuche en particular?

En varios lugares, como en Chile, el tema de los mapuches es un problema. Vemos con preocupación este tipo de problemas. Es muy importante la búsqueda del diálogo y de soluciones amistosas. Existen derechos para estas comunidades como la consulta previa, y se debe garantizar la integridad de sus tierras y de sus personas y dirigentes. Estamos atentos a este tipos de asuntos y nos preocupa este suceso.

¿Cómo catalogaría la política de DDHH de nuestro país?

Nosotros estuvimos en sesiones en mayo pasado en la Argentina y hemos percibido una polarización política que sigue su propio camino. Más allá de eso, valoramos mucho la disposición permanente del Estado y de sus autoridades de dialogar con la Comisión y de seguir y aplicar sus resoluciones. Mantenemos un estrecho contacto. Sí me preocupa que la Corte Suprema no haya cumplido lo ordenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en relación al caso Fontevecchia y D'amico. No queremos una línea de conducta de no acatamiento.

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