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Qué ver en teatro: Nadie quiere ser nadie

Unas inesperadas vacaciones en un country inspiraron Nadie quiere ser nadie, la hilarante obra de la prolífica Mariela Asensio, que lleva tres temporadas en cartel.

Jueves 31 de agosto de 2017 • 17:49
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Por Alejandro Lingenti

Mariela Asensio estaba de vacaciones en el exterior. Casi de casualidad fue a parar a un country, algo que no tenía previsto. Y allí pasó, asegura ella, los peores días de su vida. Pero esa experiencia ingrata también fue uno de los disparadores de una hilarante obra de teatro, Nadie quiere ser nadie (historias de la clase media), que ya va por su tercera temporada. Las otras motivaciones las encontró a partir de la observación de su entorno más habitual y de una reflexión un poco más íntima: “Empecé a notar que muchos de mis amigos no estaban del todo conformes con su modo de vida”, explica. “Lo que habían imaginado alguna vez no coincidía con lo que les sucedía en la realidad. Y después apareció mi propia interpelación en torno a lo material. Me pregunté sobre el lugar que ocupaba lo material en mi vida, empecé a trazar mi propia perspectiva sobre ese asunto. Sentí una especie de crisis en relación con eso. Y pude transformar esas angustias en otra cosa, en algo que terminó armando el mundo de la obra”.

En Nadie quiere ser nadie, ocho actores le ponen el cuerpo –y lo hacen con imaginación, gracia y una convicción realmente encomiable– a una historia que enfoca las pequeñas miserias de una clase que, desde la aparición del peronismo en la década del 40, tiene un rol protagónico en el devenir político de la Argentina.

Una aspirante a actriz, un extranjero que huye de los mandatos familiares, una psicóloga agobiada, un matrimonio adicto a la vida de country y una hija a la deriva cruzan sus historias de vida en medio del tedio que les genera la insatisfacción. Mientras tanto, un guardia de seguridad y una empleada doméstica usan su poco tiempo libre para soñar con un mundo mejor.

“Algunas de las cosas que pasan en la obra pueden parecer inverosímiles a primera vista, pero la realidad siempre supera la ficción. En una escena, un matrimonio le reprocha a su empleada doméstica que se lleve un tupper con unas pocas empanadas que ella misma cocinó. Eso lo vi en YouTube: en México reprendían a una empleada por llevarse unos chiles sin permiso”, cuenta Asensio, quien también tiene actualmente otra obra en cartel en El Extranjero, Potranca (El galope de la historia), los sábados a las 19.

“Durante dos años dirigí los proyectos de graduación de la UNA. Hicimos Eleven, sobre un típico barrio porteño, el Once; Litoral (Después del agua), sobre las inundaciones en esa zona del país, y Potranca, que indaga en torno a la figura de Eva Perón y que logró saltar del contexto universitario al teatro off”, comenta la directora. “Está en cartel desde principios de año y funciona muy bien. Fue creada con una metodología diferente a la de Nadie quiere ser nadie, que es una obra que escribí en mi casa a partir de esas experiencias de las que hablaba antes. Potranca es el resultado de mi relación con un grupo de artistas, del trabajo que se fue perfilando en los ensayos. Es un espectáculo coral, con 20 actores en escena y con mucha música. No baja una línea, sino que intenta plantear preguntas. Nunca me dieron ganas de obligar al espectador a pensar de una manera. Prefiero que, a partir de mis propias preguntas y contradicciones, cada espectador viva su propia experiencia”.

En ese sentido, Asensio, que no descuida su faceta de actriz y también es parte del elenco de Bollywood, una industria sin estrellas –la obra de José María Muscari que se puede ver viernes y sábados a las 22 y domingos a las 20 en el IFT, Boulogne Sur Mer 549–, confía muchísimo en la influencia que el teatro puede tener sobre la realidad: “El teatro y el arte en general tienen una potencia enorme porque llegan a las personas sin apelar necesariamente a lo racional. Viendo una obra se te puede revelar emocionalmente algo chiquito que quizás no podés poner en palabras, pero que hace que algo se active de un modo diferente en vos. Pienso siempre en cómo construir ficción sin que se vuelva didáctica o sin que sea una mera reproducción de la realidad. Si veo a un pibe de 7 años laburando en el subte, después me va a resultar imposible reproducir algo superador en escena, con un actor. Es un esfuerzo absurdo, inútil. Y, por otra parte, como todos los días vemos cosas como esas, terminamos naturalizándolas y convirtiéndolas en parte del paisaje habitual, no las problematizamos. Bueno, lo que el teatro puede lograr es revelarte algo, ponerlo en crisis, que te empieces a preguntar si eso no es un disparate”.

Nadie quiere ser nadie (historias de la clase media). Escrita y dirigida por Mariela Asensio. Con Lucía Adúriz, Florencia Ansaldo, José Araujo, Salomé Boustani, Guillermo Jáuregui, Mario Mahler, Natalia Olabe y Andrea Strenitz. Sábados a las 21, en El Extranjero, Valentín Gómez 3378.

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