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Una guía verde de París

Ni rojo, ni blanco, ni azul. Un completo recorrido por los parques, bosques y paseos más lindos e históricos de la capital francesa

Domingo 03 de septiembre de 2017
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PARA LA NACION
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El puente sobre el Parc des Buttes-Chaumont fue diseñado por Gustave Eiffel para la expo universal de 1867
El puente sobre el Parc des Buttes-Chaumont fue diseñado por Gustave Eiffel para la expo universal de 1867. Foto: Constanza Coll

París no tiene mar, pero tiene al Sena, que la atraviesa de punta a punta y se ramifica en varios canales. Tal vez gracias al río es que en los mapas también se ve tanto sector pintado de verde, no sólo plazas y parques, sino verdaderos bosques, de cientos de hectáreas en el trazado urbano. Así, cualquiera de los paseos obligados en la capital francesa, sea a la Torre Eiffel, a la catedral de Notre Dame, al barrio moderno de La Défense o a la Basílica de Sacré-C?ur, se puede completar con un picnic en el pasto y a la sombra de árboles que llevan varios siglos ahí plantados porque París es una ciudad que se planifica y se expande desde antes de Cristo.

El corazón de la capital

Con sus 300 metros, la torre diseñada por Gustave Eiffel y construida para la Exposición Universal de 1889 es un punto de referencia clave para ubicarse en la ciudad. Se ve desde muchos lugares, pero ninguno como el Campo de Marte. Por muchísima gente que haya en las colas para subir a la torre, por más temporada alta que sea, incluso si el cielo se despeja y sale el sol, siempre hay espacio para sentarse en estos jardines de casi 800 metros de largo por 200 de ancho. Por lo bajo, vendedores ambulantes ofrecen champagne para descorchar a cualquier hora.

Foto: Constanza Coll

El Campo de Marte lleva ese nombre por otro parque, en Roma, dedicado al Dios de la Guerra. Ocupa un espacio donde antiguamente se cultivaban hortalizas. En 1765 se decide emplazar acá la Escuela Militar y su respectivo campo de maniobras, con lo que se niveló el suelo, se cavó una fosa en todo el perímetro y se levantó la actual avenida de olmos.

Mucho antes de que Eiffel hiciera su torre, este parque fue testigo de una de las mayores matanzas producidas durante la Revolución Francesa, el 17 de julio de 1791, cuando el alcalde de París le dio permiso a las fuerzas del orden para levantar las armas contra el pueblo que se había reunido ahí para reclamar el final de la monarquía. El Campo de Marte fue también donde se hizo la gran Fiesta de la Federación, cuando Luis XVI de Francia prestó juramento sobre la Constitución ante unas 300 mil personas; y donde se hicieron pruebas de florete y sable en los Juegos Olímpicos de 1890. El Campo de Marte es un símbolo de la República Francesa.

Cruzando el Sena por el Pont de l'Alma -a pasos del túnel donde murió Lady Di en 1997 y donde también hay una réplica a tamaño real de la llama de la Estatua de la Libertad-, entre la Torre Eiffel y el Museo del Louvre, se encuentran los Jardines de las Tullerías.

Este jardín formaba parte del antiguo palacio real y cuando la corte se trasladó a Versalles en el siglo XVII, se convirtieron en en el primer parque público de París. El nombre hace referencia a que antiguamente acá había fábricas de tejas (en francés, tuiles). Entre los canteros y junto a los estanques hay esculturas de mármol hechas por Maillol, Rodin y Giacometti. En el extremo suroeste de jardín está el Museo de l'Orangerie, con una gran colección de arte impresionista. El edificio se construyó en 1853, originalmente como invernadero de naranjos y actualmente alberga pinturas de Monet, Cézanne, Renoir, Picasso, Rousseau y Matisse.

De palacios y botánica

En París se camina, no hay peros. Eso sí, nada de perderse a propósito: hay que estudiar bien el mapa y diseñar travesías inteligentes por la ciudad. Desde la Isla de la Cité, donde se encuentra la Catedral de Notre Dame, se puede bajar por el boulevard de Saint Michel, a través del Barrio Latino, y llegar al Palacio de Luxemburgo, actual sede del senado francés.

Más allá de la inmensa y hermosa casona de estilo italiano, construida por encargo de María de Médicis, esposa de Louvre, lo que sorprende es la prolijidad, la pulcritud, de los jardines en sus 22 hectáreas de extensión. Como plumereadas, las flores destellan bajo el sol de agosto y se agradece la sombra de los castaños, tilos y plátanos repartidos por todo el predio. En el Jardin du Luxembourg o Luco, como lo llaman los franceses, también hay canchas de tenis y baloncesto, sillones de hierro y estatuas de reinas francesas repartidas por todo el predio. Para los más chicos hay ponis y veleros miniatura para navegar el lago.

Foto: Constanza Coll

Con la Torre Eiffel a las espaldas, de este lado del Sena, son unas diez cuadras hasta el Jardín de las Plantas. Creado en 1635 para alojar hierbas medicinales para Luis XIII, hoy es el gran botánico de París, con un rosedal con 170 variedades de rosas, un jardín de invierno art déco, un invernadero mexicano con especies de medios áridos y un jardín alpino con más de dos mil plantas de montaña. Todo bien explicado con carteles... en francés. El predio tiene un total de 23,5 hectáreas, alberga un zoológico y en la parte más alta, un laberinto hecho de ligustrina que desemboca en la Glorieta de Buffon, de 1788, una de las construcciones metálicas más antiguas del mundo.

El Jardín de las Plantas es mencionado en distintos cuentos y novelas de Julio Cortázar, como Rayuela: Esto se llama así, eso se pide así, ahora esa mujer va a sonreír, más allá de esa calle empieza el Jardín des Plantes. El Jardín de las Plantas pertenece al Museo Nacional de Historia Natural, y es la casa de más de mil animales entre mamíferos, pájaros y reptiles. El objetivo primordial de este antiguo zoológico, La Ménagerie du Jardin des Plantes,es preservar las especies en peligro de extinción, como el caballo de Prjevalski, los canguros arborícolas y orangutanes.

El antes y el después

La historia de París se remonta al 260 a.C., con su fundación a orillas del Sena por parte de la tribu celta de los Parisii. La ciudad fue romana, fue rebelde, fue educada, fue monárquica y fue revolucionaria. Pero muchos de los espacios verdes, de las grandes avenidas y el trazado urbano moderno datan de fines del siglo XIX. Arriba en el mapa, en el Parc des Buttes-Chaumont, hay fotos en blanco y negro del Antes, y en colores, del Después. Imágenes que muestran el proceso de creación del parque en 1867, también para la Exposición Universal; los árboles recién plantados, el lago artificial de 1,5 hectáreas y alrededor del parque una ciudad petiza, con edificios que no superaban los tres pisos.

Antes de que Napoleón hiciera de estos terrenos el famoso Parc des Buttes-Chaumont, acá había una cantera y durante mucho tiempo fue el lugar de ejecución para los criminales parisinos. Hoy la gente descansa a la vera del lago y sobre las pendientes y lomadas del parque. También hay senderos para hacer a pie o en bicicleta y un puente colgante que cruza a un acantilado de 30 metros de altura. Bajo una de las fotos en blanco y negro, una explicación indica que este puente de hierro y madera también fue realizado por Gustave Eiffel. Del otro lado del puente, desde lo más alto, hay una vista 360° de la ciudad coronada por la Basílica de Sacré-C?ur.

Un barco en el jardín

Dicen que Domingo F. Sarmiento creó los Bosques de Palermo inspirado en el Central Park de Nueva York y el Bois de Boulogne de París. Bastante más grande que nuestros bosques, el francés tiene 846 hectáreas, es decir dos veces y media más grande que Central Park y 5,6 veces mayor que el Hyde Park de Londres. Bois de Boulogne tiene otra similitud con los Bosques de Palermo: salvando las dimensiones, este parque se hizo célebre también por la oferta de prostitución.

Muchos cineastas eligieron este paraje tan sugerente para filmar películas, como Luis Buñuel. Durante la dictadura de Franco, el director español se vio obligado a buscar locaciones en el extranjero y filmó, por ejemplo, Belle de jour (1967) en París. En la película hay una escena inolvidable, en la que se ve a Catherine Deneuve atada a un árbol del Bois de Boulogne, hermosa y expectante ante la llegada de su amante.

En la parte norte del Bosque de Boulogne, en una tajadita de este gran espacio verde, está el Jardin d'Acclimatation. Creado por el emperador Napoleón III y la emperatriz Eugenia en 1860, este es el paraíso de los chicos, un parque de diversiones con autitos chocadores, sillas voladoras, ranas saltarinas, granja, un pequeño zoo y varias montañas rusas. En verano acá también arman playas con reposeras y duchadores, como parte del programa Paris Plage. Atención familias: el ingreso al Jardin d'Acclimatation es pago, lo mismo que cada atracción, empezando por el tren de trocha angosta con el que se accede. Se recomienda evitar los fines de semana con sol.

A pasos de acá, hace unos años se inauguró el edificio futurista, soberbio, de la Fundación Louis Vuitton. Según el arquitecto que lo diseñó, Frank Gehry: "el edificio fue concebido como un gigantesco buque que simboliza el espíritu de la cultura francesa". Doce mil paneles forman doce velas hechas en hierro y cristal, y adentro, doce galerías con muros blancos y superficies lisas exponen piezas de arte moderno y contemporáneo; a veces también se organizan desfiles de moda y conciertos.

A los pies del edificio, una cascada se desliza por escalones chatitos, oscuros, que le hacen de espejo a la construcción hipermoderna. Pensando en la metáfora del buque francés, esta cascada dibuja las olas de un mar más o menos calmo. Y arriba de todo, la terraza está cubierta por una de las velas de cristal. Desde el 11 de octubre hasta el 5 de marzo estará la Exhibition Being Modern: MoMA in Paris, con 200 piezas de arte contemporáneo, pop, minimalista y abstracto del museo neoyorkino.

El High Line de París

Antes que Nueva York: un paseo elevado de 4,7 km en el Distrito 12
Antes que Nueva York: un paseo elevado de 4,7 km en el Distrito 12. Foto: Constanza Coll

Veinte años antes que se inaugurara el revolucionario High Line de Nueva York, París ya tenía un parque elevado de 4,7 kilómetros de longitud, que va desde la Plaza de la Bastilla hasta el Bois de Vincennes. Ubicado en el Distrito 12 de París, el Plantée Promenade recorre el Viaducto de las Artes, que entre 1859 y 1969 soportó el tren de Vincennes. A principios de los noventa el espacio en desuso se recuperó bajo la mirada del paisajista Philippe Jacques y el arquitecto Vergely Mathieux.

La traducción literal de Promenade Plantée sería Paseo Plantado, y es un jardín lineal urbano en altura, con estanques, espacios de lectura y galerías de arte a cielo abierto, canteros y arcos llenos de flores, bancos y vistas hermosas a la ciudad: en algunas partes este paseo se eleva hasta 10 metros. En los canteros y macetas hay tilos, avellanos, plantas trepadoras, rosales y muchos tulipanes rojos y amarillos. Apto para peatones, no para ciclistas -al menos, no para ciclistas adultos, sí se ven bicicletas rodado niño-, es un paseo tranquilo, bastante alejado del circuito turístico masivo.

Datos útiles

Cómo llegar

Air France vuela todos los días y sin escalas entre los aeropuertos internacionales de Ezeiza y Charles de Gaulle. En septiembre, los pasajes de ida y vuelta cuestan desde US$ 2500 (www.airfrance.com).

Cómo moverse

Para moverse por toda la ciudad, nada más rápido, económico e ilimitado que el Metro: aunque bastante antigua en la mayoría de las líneas (en general no hay ascensores ni escaleras mecánicas), la red tiene estaciones en todos los jardines, parques y bosques de París.

Qué hacer

En verano: París no tiene mar, pero tiene playas. Entre junio y septiembre algunas plazas, los márgenes del Sena y de algunos canales, se convierten en playas urbanas, con arena o pasto, reposeras de lona, chiringuitos, duchadores y hasta piscinas. Este programa Paris Plage se lleva a cabo desde el 2002, y cada año se amplía con más espacios y actividades abiertas al público, como talleres de tai-chi, yoga, clases de bailes, proyección de películas y bibliotecas ambulantes. Un poco alejada, en el Distrito XIX, la playa de Bassin de la Villette tiene piscinas para nadar, formadas por tres embalses con distintas profundidades.

Otros parques: Con más de 400 parques y jardines, París es la ciudad más verde de Europa. Además de los mencionados en esta nota, también se recomienda visitar los Bois de Vincennes, en la parte Este de la ciudad, con casi mil hectáreas de bosque. Y en las afueras de París, los Jardines de Versalles, que junto al Palacio fueron declarados Patrimonio de la humanidad por la Unesco en 1979. Vale la pena alquilar una bicicleta para recorrer este inmenso jardín (800 hectáreas), repleto de estatuas de mármol, estanques y fuentes.

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