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Nele Wohlatz, una directora alemana que desafía las fronteras

Radicada en la Argentina desde hace años, habla de su consagratoria y premiada ópera prima, El futuro perfecto

Sábado 02 de septiembre de 2017
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PARA LA NACION
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La realizadora, en el festival de Locarno
La realizadora, en el festival de Locarno.

Dirigida por una alemana, Nele Wohlatz, El futuro perfecto -que se exhibe en la Sala Lugones del Teatro San Martín y en el Malba- es una de las sorpresas del cine argentino del último año. Por eso, es bueno conocer a esta realizadora y las muy particulares características de su consagratoria ópera prima.

¿Quién es esta chica?

Nacida en Hannover, en 1982, Wohlatz se formó en parte y luego se radicó en Argentina, donde codirigió con Gerardo Naumann el largometraje Ricardo Bär (estrenado en el Bafici 2013) y también concibió cortos en solitario como Schneeränder y La mochila perfecta.

Una china suelta en Buenos Aires

El futuro perfecto narra la historia de Xiaobin, una china de 17 años que llega a la Argentina sin hablar una palabra de español. El resultado es un fascinante ensayo sobre las penurias familiares (las diferencias generacionales), afectivas y laborales de la protagonista, así como el proceso de progresiva adaptación de una extranjera, experiencia que también vivió aquí con otras características la propia Wohlatz.

De la realidad a la ficción

Wohlatz daba clases de alemán en el Centro Universitario de Idiomas, donde comenzó a entrevistar a extranjeros que estudiaban español allí. La mayoría era china y allí apareció Xiaobin. Se acercó a la joven, conoció su dura existencia, su lucha para independizarse, y luego con ella y sus compañeros de curso comenzaron a ensayar para la película.

Un recorrido por 50 festivales

La carrera de El futuro perfecto comenzó con el premio a mejor ópera prima en el prestigioso Festival de Locarno. "Luego presentamos la película en más de 50 muestras de todo el mundo y lo que más me sorprendió fue ver cómo conecta con distintos tipos de público. Quizá sea porque habla de la inmigración desde un lugar sorprendente y lúdico, y porque convierte lo que normalmente se presenta como una desventaja -la condición de ser extranjera, vivir aislada y hablar mal el idioma- en algo divertido", dice Wohlatz en diálogo con LA NACION. La directora recuerda que "en Ciudad Juárez, una ciudad mexicana muy violenta y marcada por su posición fronteriza con Estados Unidos, presenté la película un domingo a la tarde en un museo para un público común que paseaba por el lugar sin interés particular por el cine. Y se emocionaron mucho. Después de la proyección hablaron de sus propias experiencias como inmigrantes en Estados Unidos, de cómo es vivir en un país cuyo idioma uno no habla, y de su sorpresa al identificarse con una inmigrante de China. También fue especial llegar con el film a Los Ángeles el día después de que Trump ganara las elecciones".

Lo que vendrá

Consultada sobre sus proyectos, Wohlatz cuenta que está desarrollando "un largometraje que transcurre en el ámbito de las escuelas privadas alemanas, donde los maestros vienen con sus familias desde ese país a trabajar por cuatro u ocho años en América latina. Provienen de una clase media y aquí ingresan a la clase alta, lo que genera muchas contradicciones que me parecen fascinantes".

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