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Barcelona se aferra, más que nunca, a Lionel Messi

Luego de la partida de Neymar y las incorporaciones de Paulinho y Dembélé, el equipo catalán apuesta más que nunca a su as de espadas para una temporada complicada

Sábado 02 de septiembre de 2017 • 10:07
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Messi debe cargarse al hombro la temporada del Barcelona
Messi debe cargarse al hombro la temporada del Barcelona. Foto: FC Barcelona

BARCELONA.- No es casualidad que dos de los mejores amigos de Lionel Messi en el fútbol sean Luis Suárez y Neymar. El rosarino es cuidadoso con su entorno, sobre todo selectivo. Y agradece cuando está rodeado de gente que lo entiende, también en el campo. El capitán de la selección argentina ya tenía su renovación apalabrada (de hecho, el club la hizo oficial), cuando Neymar anunció que dejaba Barcelona y se mudaba a París. Messi no solo perdía a un amigo, sino que le decía adiós a uno de sus mejores socios en el fútbol. Una situación que puso en alerta al entorno azulgrana. "¿Qué pasa ahora si Leo no firma el contrato?", se preguntaban.

Después mirar como el Real Madrid levantó la Liga y la Champions (tercera en cuatro años), el núcleo duro del vestuario azulgrana quería refuerzos. Algunos, como Busquets, lo soltaron a los cuatro vientos. "Necesitamos fichajes", dijo el volante, tras la derrota contra el equipo de Zidane. Otros por la bajo. "Hay que traer tres o cuatro jugadores de jerarquía", subrayó uno de los pesos pesados. Hasta el nuevo técnico de Barça, en general un tipo diplomático, pidió que le completen el grupo. "Me gustaría una plantilla acorde a las exigencias", enfatizó Valverde. Pero Barcelona, preso del dinero que le había dejado el multimillonario traspaso de Neymar, no se pudo hacer fuerte en el mercado. Cada vez que levantaba un teléfono para preguntar por un jugador, escuchaba un precio desorbitado. "No podíamos pagar 270 millones por dos jugadores. Era una irresponsabilidad", explicó el responsable de deportes profesionales, Albert Soler. Sobre el cierre del mercado, Liverpool pidió 200 millones por Coutinho y el PSG 70 por Di María (aunque el club no confirmó el nombre del argentino, sus representantes estuvieron este viernes en la oficinas del Camp Nou).

En cualquier caso, Barça si abrió la chequera. Y no se quedó, especialmente, corto. Pagó 147 millones (105, más 42 en variables) por Dembélé, un chico de 20 años, que el año pasado metió seis goles en la Bundesliga. El francés es, después de Neymar, el jugador más caro de la historia. Paulinho, de 29 años, llegó a cambio de su cláusula por 40 millones. El Guangzhou chino ni quiso negociar. Por el lateral Semedo se pagaron 30,5 y a Deulofeu, un extremo curtido en la Masia, se lo contrató por 12 (ya estaba pactado en su contrato). Aunque Barça invirtió 187 millones, el grupo se visualiza menos competitivo que el del año pasado. "Leo está rodeado de grandes jugadores. Tiene grandes jugadores en su plantilla y un equipo fantástico a todos los niveles con la suficiente profundidad de jugadores. Con las nuevas incorporaciones no hemos fracasado. Estamos satisfechos en este sentido", analizó el secretario técnico Robert Fernández. Sin embargo, sin Neymar, con la duda de cómo tratarán los años al fútbol de Iniesta y con jugadores poco competitivos abrochados a sus suculentos sueldos (Arda Turan no se quiere marchar para perder dinero, tampoco André Gomes), Barcelona es un interrogante. Eso sí, tiene a Messi. Una vez más, todas las miradas posan sobre el argentino.

"La renovación de Messi está al 300%", dijo Soler, en su intento de despejar dudas sobre la posible no continuidad del Nº10. El club azulgrana hizo oficial el pacto con el representante y padre del argentino, Jorge Messi, el pasado 7 de julio. "Cuando anunciamos su renovación no nos tiramos a la pileta. Lo hicimos porque el arreglo está validado por las dos partes. Lo único es que estamos pendientes de protocolarizar esta situación. La firma de Messi será en breve y cuando decimos en breve es en breve", completó Soler.

La ruidosa salida de Neymar dejó tocado a Barcelona, incapaz de contratar jugadores de jerarquía, sin un plan B ante las exigencias del mercado. Ahora, todo depende del ingenio táctico de Valverde y de Messi. Con los dedos cruzados para que no se harte, Barça se aferra al poder del Nº10.

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