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¿Cómo encontrar un equipo entre obligaciones y urgencias?

Diego Latorre

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LA NACION
Domingo 03 de septiembre de 2017

La palabra "obligación" genera un estrés con el que hay que saber convivir. Le agrega un mayor punto de tensión al que normalmente tiene un futbolista y suele resultar un poco intimidante. Después del muy complejo estreno oficial que debió atravesar el ciclo Sampaoli, la selección vivirá el próximo martes un partido marcado por esa palabra, y es el primer punto a considerar frente a lo que puede ocurrir ante Venezuela.

Cuando se juega tensionado, uno tiende a refugiarse en lo conocido, lo familiar, lo cómodo y deja de asumir riesgos, algo que inevitablemente perjudica al juego y al equipo. El riesgo que se convierte en beneficio -no el temerario- precisa de un cuerpo suelto y una libertad absoluta para desplegarse, y la tensión es su enemigo. Pero la realidad es que pasado mañana la selección tendrá que salir a la cancha cargando esa mochila.

Será un momento límite, y es ahí donde también deberán entrar a jugar la experiencia, la categoría y la personalidad. En esos instantes hay que apelar a la jerarquía que sólo tienen los grandes y también al mensaje del entrenador, que debe contribuir a liberar el equipo y quitarle un poco de dramatismo a la escena, más allá de lo dramático que pueda significar para nosotros quedar afuera de un Mundial.

Cualquier comentario que hagamos sobre estos primeros partidos de la nueva etapa de la selección no puede ignorar este contexto de urgencias. Tomamos muchos atajos en los análisis cuando incluso los propios jugadores saben que el equipo está en formación, algo que se notó en el partido del jueves. Vi futbolistas implicados y comprometidos, pero el desafío ante un rival con tanto oficio como Uruguay era muy grande y si el jugador siente en el cuerpo que "la cosa", llámese el estilo o el juego, todavía no está consolidada suele tomar más precauciones y moverse con mayor cautela.

Aun así, creo que los hombres de la selección se trajeron de Montevideo una sensación positiva que no guarda relación con el resultado. A la hora de la determinación, que es prima-hermana de la confianza y constituye un condimento esencial en un equipo, influye mucho más la sensación de juego que el punto obtenido en la tabla, porque es lo que queda adentro y empuja a atreverse en los siguientes partidos.

Los protagonistas son conscientes de que se agota el tiempo y que el primer paso estuvo muy lejos de la perfección, pero la seguridad de que el entrenador no va a destruir ni la idea ni va a alterar el rumbo del camino emprendido provoca esa mirada positiva. Saben, y esto es clave, que Sampaoli va a insistir en lo mismo, que los ajustes y reparaciones que haga serán para buscar soluciones, pero dentro del mismo concepto de funcionamiento.

Seguramente algo de eso veremos este martes. En el Centenario, Argentina hizo una búsqueda ofensiva equivocada. Quiso perforar por el centro con Messi y Dybala, pero la habilidad defensiva rival lo impidió, y al caer en el embudo no hubo opciones de abrir espacios para Icardi.

Le faltó al equipo generar superioridades por afuera para intentar que la defensa se disperse y ése es un factor a corregir. El wing debe tener una compañía, una sociedad para darle profundidad al equipo por ese sector y sumar variantes. Tal vez no sería descabellado volver a contar con laterales profundos. Por otra parte, si se trata de colaborar con Messi, cabe recordar que Lio siempre necesitó desagotar el juego con el lateral izquierdo (Jordi Alba) o hacer tándem con el derecho (Dani Alves) para desequilibrar y generarse espacios para la gambeta o la pared.

Descontando que el tridente Messi, Dybala, Icardi recibirá un voto de confianza, cabe también preguntarse qué volantes elegirá Sampaoli para generar juego desde atrás y darle al equipo la intensidad y la velocidad de las que careció el jueves. Todo hace pensar que Banega será titular y será interesante observar si lo acompaña Biglia, que otorga seguridad en el pase pero poca dinámica, o algún otro jugador con capacidad para romper líneas con un pase filtrado a espaldas de los mediocampistas adversarios.

Se me ocurre que por ahí andarán los retoques de un técnico que recién está comenzando la tarea de imponerle su sello al equipo, y que se ve forzado a hacerlo agobiado por las urgencias y con el enorme peso de la obligación sobre los hombros.

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