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Las canciones inalterables de un gran trovador

Lunes 04 de septiembre de 2017
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Música

Pablo Milanés (voz), Miguel Núñez (piano y dirección musical), Osmani Sánchez (batería, percusión), Sergio F. Raveiro (bajo)/ El viernes, en el Teatro Coliseo/ Nuestra opinión: muy bueno

Pablo Milanés

Milanés, en el escenario del Coliseo
Milanés, en el escenario del Coliseo. Foto: LA NACION

Pablo Milanés entra al escenario caminando muy despacio, lo recibe una cerrada ovación que visiblemente lo reconforta, pero no altera su habitual parsimonia. Se sienta, fija la vista en el atril y empieza a cantar. Permanecerá prácticamente en esa misma postura, seguro, concentrado, inalterable, amable pero no zalamero, hasta que termine su magnífico concierto en el Teatro Coliseo, en la noche de un nuevo reencuentro con un público que lo adora.

A lo largo de casi una hora y media, esta figura clave de la Nueva Trova Cubana hilvanó el viernes último un repertorio impecable que cumplió con las expectativas de los que fueron a escuchar sus clásicos ("Yolanda", el más reclamado; "Ya ves"; "Para vivir"; "Yo no te pido", elegido para el emotivo cierre), pero también rescató de su frondoso acervo su refinada lectura del identitario son cubano ("En saco roto") y canciones menos conocidas e igual de poderosas y cargadas de belleza.

Para esta gira, bautizada Canciones para siempre, el artista eligió presentarse acompañado de una formación sobria, de leve tinte jazzístico: Miguel Núñez, de gran protagonismo, en piano y dirección musical; Osmani Sánchez, en batería, y el joven Sergio F. Raveiro, en bajo. A los 74 años, Milanés prueba formatos y sigue en plena actividad: se acaba de reeditar su obra completa (cincuenta discos grabados a lo largo de casi medio siglo de carrera), al tiempo que lanzó Amor, un trabajo a dúo con su hija Haydée, en el que participó como invitada la mexicana Julieta Venegas.

Premiado en 2015 con el Grammy a la Excelencia Musical, Milanés también presentó en Buenos Aires una canción más dedicada a La Habana pero de reciente cosecha, tomó prestadas otras de autores muy afines (el chileno Eduardo Gatti, el español Luis Eduardo Aute) y cerró el concierto con una referencia a Santiago Maldonado que hizo explotar el teatro, lleno de pancartas con la cara del joven desaparecido hace ya un mes. "Santiago dónde está/ Santiago dónde está", coreó toda la audiencia durante un buen rato cuando el cubano dejó el escenario por un ratito, antes de regresar para los bises y subrayar que "la noche ha sido maravillosa".

Decididamente alejado de tendencias y reactualizaciones superficiales, Milanés se impone gracias a la autoridad de un cancionero inoxidable que siempre mixturó con sagacidad la crítica y la actualidad sociales con las poéticas rendiciones de amor y desamor que tan bien supo y sabe compartir.

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