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La final de la Americup: la nueva Argentina no pudo ante la experiencia de Estados Unidos

El conjunto nacional cayó en la final con EE. UU. por 81-76, pero el equipo que sucedió a la Generación Dorada mostró talento y frescura

Lunes 04 de septiembre de 2017
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LA NACION
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Laprovittola, en acción
Laprovittola, en acción. Foto: LA NACION / Diego Lima

CÓRDOBA.- Hay muchas cuestiones para analizar que trascienden la derrota del seleccionado argentino con los Estados Unidos por 81 a 76. Esta Americup, la primera de la historia, dejó una enseñanza mucho más grande para el conjunto nacional que el segundo puesto conseguido frente a un equipo que ya tuvo un buen roce con la NBA. Y eso, a la luz de los ojos más exigentes, ya es mucho decir. Duele el resultado porque se estuvo muy cerca del título, incluso en un tramo del partido se sacó una diferencia de 20 puntos, pero el asunto, claramente, es otro.

La Argentina dio un paso gigante, incluso desde una derrota en la que desaprovechó varias oportunidades. Porque se movió bajo la sombra de una generación que ganó todo y que ya no está. Y lo hizo con soltura, talento y responsabilidad. Pasó por un proceso por el que tenía que pasar, física y mentalmente, y lo consiguió. Entonces, es imposible desviarse de la conclusión: el seleccionado argentino de básquetbol tiene muy buenos jugadores y éstos ya son confirmaciones.

Este torneo le abrió un camino inmejorable a la Argentina. Pero no tiene que ver con los resultados, porque llegar a una final ya es una gran noticia. Lo mejor para este equipo es que le ofreció la posibilidad de demostrar que no está a la sombra de la Generación Dorada. Que pueden competir. Es que estos jugadores, que crecieron viendo a Ginóbili, Scola, Oberto, Montecchia o Nocioni, mantienen la admiración por esos talentos únicos, pero también necesitan empezar a cumplir, sin esos próceres, con las expectativas que generan como la sangre nueva de la Argentina. Para comprender mejor qué representa para estos chicos estar en la selección en esta etapa alcanza con esta frase de Patricio Garino: "Haber podido jugar con mis héroes fue único. Ahora es nuestro momento, pero ellos fueron, sin y serán siempre mis héroes. Decidí ser jugador profesional cuando los vi ganar la medalla de Atenas 2004".

Esta competencia estaba pensada por Hernández para sacar conclusiones, pero con el acompañamiento de Luis Scola desde adentro de la cancha. Pero el destino los puso a prueba a estos jóvenes. Es que Scola, el último de los mohicanos, sufrió dos desgarros que lo sacaron del centro de la escena. El capitán no pudo arrancan la AmeriCup porque se lastimó el gemelo izquierdo en el Súper 4 en Salta, y cuando parecía que estaba recuperado, apenas pudo jugar un minuto y medio en este torneo ante Canadá, porque volvió a sentir un tirón, pero en el gemelo derecho.

En ese escenario tomó el control Facundo Campazzo. Pero lo que mejor ofreció este equipo fue el acompañamiento de valores como Patricio Garino, Gabriel Deck, Javier Saiz y Nicolás Brussino. Pero también aprovecharon sus minutos Lucio Redivo y Marcos Delía. Quizá Nicolás Laprovittola estuvo por debajo de lo que se esperaba de él; aunque no tuvo un mal torneo, el listón está tan alto que las exigencias se potencian para todos.

En tres oportunidades este grupo estuvo ante pruebas de carácter y talento y lo resolvió con autoridad: ante Venezuela y Canadá, en la primera etapa en Bahía Blanca, y en la semifinal, aquí, ante México. Frente el seleccionado venezolano, el campeón del último Preolímpico en México 2015, la Argentina tuvo a Campazzo (15 puntos) y Gabriel Deck (16), como las piezas determinantes para imponerse por 67-62. Ante los canadienses, apareció Javier Saiz para mandar el juego al suplementario, después Campazzo (23 puntos) puso su magia para cerrar el juego con un triple sobre la marca y Deck y Patricio Garino aportaron 20 puntos cada uno para ganar 92-86. Y en la semifinal ante los mexicanos, el grupo tampoco dependió de Campazzo, y los actores principales del gran triunfo por 84-67 fueron Garino, con 20 puntos, Saiz, con 19, y Nicolás Brussino con 17.

Sin duda que para Sergio Hernández esta Americup superó ampliamente las expectativas de la evolución que esperaba de algunos jugadores. Saber que un grupo con un promedio de edad de 24 años ya le ofreció buenos guiños es mucho más de lo que suponía en esta instancia del proceso. "Puede perder este equipo, porque esto es básquetbol, pero estoy seguro van a competir. A esta generación también va a dar gusto verla jugar", dijo Hernández en una entrevista con la nacion antes de este torneo. Y no le faltó razón al entrenador, porque la producción de este equipo, más allá de los resultados, dejó en claro que el legado de la Generación Dorada está en buenas manos. Que estos chicos están dispuestos a escribir su propia historia.

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