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Paul Auster mira en perspectiva su nueva novela y el presente de su país

Exhausto tras escribir las casi mil páginas de 4321, el escritor criticó a Trump, a quien considera "incapaz de leer un libro"

Martes 05 de septiembre de 2017
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PARA LA NACION
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Auster, ayer, en Madrid
Auster, ayer, en Madrid.

MADRID.- Dos momentos marcaron a fuego su vida. El primero ocurrió cuando tenía 14 años durante un campamento de verano: en medio de una tormenta eléctrica vio cómo, a escasos metros de donde se encontraba, un rayo impactaba sobre un niño. Fue entonces cuando conoció la oscuridad. El segundo ocurrió en la presentación de un libro. Entonces conoció la luz. Paul Auster regresaba a Nueva York tras un largo viaje, con el cuerpo y el corazón cansados. Asistió al evento literario y se encontró con un viejo conocido acompañado por una bella mujer. Pensó que eran amantes. Empezaron los tres a conversar hasta que el hombre se marchó y, con él, la errónea interpretación de aquel vínculo. Auster quedó a solas con Siri Hustvedt. Comenzaron así un diálogo que se extiende hasta hoy, 36 años después, y que incluye las canciones que escribe la hija que tuvieron juntos, la vida en su casa de Brooklyn y, claro está, la literatura. A ella le dedicó su última novela, la más ambiciosa de su carrera, a la que este hombre de letras tituló con números: 4321.

Cuando escribió la última palabra de la última oración del último capítulo de esta última novela, Auster estaba tan exhausto que casi cae desmayado. Había escrito alrededor de mil páginas. Puede sonar a hipérbole, pero quien así lo narra es un escritor que se propuso contar una vida en clave realista. De gira europea para presentar 4321, España es el sexto y último país que visitará hasta noviembre, cuando vuelva a hacer la valija para viajar a México. Luego descansará de la vida pública, de las obligaciones que se le exigen a un escritor de su talla y de la ficción.

No bien comenzó la rueda de prensa, ayer, pidió un instante para recordar a su amigo durante cuatro décadas, el poeta John Ashbery, que falleció el domingo. "Tenía 90 años. No podemos decir que es una tragedia, porque vivió una vida excepcionalmente larga, pero estoy muy triste. Cuando regrese voy a releer su obra completa", expresó. Esta noticia que lo desanima lo hace sentir lejos de su casa y de su país.

Auster es un gran detractor de Donald Trump y ante la pregunta sobre qué libro le recomendaría leer al mandatario, respondió: "Es incapaz de leer un libro. No le gusta cómo huelen. Los memorándums que recibe no deben superar una carilla". Así comenzó una larga lamentación sobre el presente de su país y admitió que intentó comprender muchas veces cómo un presidente a quien él considera misógino obtuvo un amplio porcentaje del voto femenino. "Me siento miserable y frustrado con Trump. Pero no lo culpo por ser un psicópata maniático. La gente lo votó", agregó. Auster critica ciertas actitudes de superioridad que se evidencian en sectores de su sociedad. "Todos en los Estados Unidos son inmigrantes, salvo los indios. Es un país que nace de una idea. «Vamos a inventar un país», dijeron los colonos. Un experimento."

Cuatro en uno solo

Archibald Ferguson es el protagonista de esta novela, que posee cuatro versiones. Un mismo personaje, un niño llamado en honor a su tío músico, llega al mundo en 1947, a Newark -la ciudad que vio nacer a Auster y a Philip Roth-, hijo de un vendedor de electrodomésticos y de una empleada de una tienda de fotografía. Su madre, durante su embarazo, no hace más que leer e insufla, al ADN y a su herencia judía, su amor por la literatura. Auster lleva a Archibald por cuatro andariveles diferentes, por cuatro partituras distintas, algunas más tristes, otras más experimentales y otras más alegres. "El libro trata sobre la música que se encuentra en el lenguaje. Cuando lo escribí pensé que estaba bailando. 4321 es un especie de ballet", decía ayer.

Y enseguida aclara: "No soy Archibald Ferguson. Comparte conmigo el tiempo y el espacio, pero nada más". Pero también comparte su amor por la Universidad de Columbia, su pasión por el béisbol, su talento para narrar, algunas de sus ideas políticas y sus lecturas, ya que 4321 puede observarse como un catálogo de los libros que Auster admira. ¿Es ésta la "nueva novela americana"? El inmenso Tom Perrotta (Little Children y Leftovers) escribió la reseña de 4321 para The New York Times: "Éste es un trabajo de ambición desmedida y de una artesanía que destaca, un ensamblaje monumental de ficciones que compiten y se complementan, una novela que contiene multitudes". Es precisamente la ambición uno de los temas que aborda, las ansias de crecer y de vivir "el sueño americano", un deseo -no sólo económico- que desata tempestades.

Auster admitió que, por el momento, no regresará a la ficción. 4321 lo dejó exhausto y también el mundo ha cambiado desde que entregó el libro a la editorial, un libro que ahora pasa a convertirse en potestad de los lectores. "La poesía y la novela serán para más adelante. Creo que es el momento del periodismo."

"Este libro ya no me pertenece. Quedó en el pasado para mí. Ahora es de ustedes"

"Me siento miserable y frustrado con Trump. Pero no lo culpo por ser un psicópata maniático. La gente lo votó"

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