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El ensayo, un mensaje para China, el gran aliado de Pyongyang

Martes 05 de septiembre de 2017
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El Escenario

Pekín.- El último ensayo nuclear norcoreano, presentado como un desafío a Estados Unidos, puede percibirse también como una manera de presionar a China para que convenza a Washington de que entable el diálogo con Pyongyang.

El sexto ensayo atómico de Pyongyang, de lejos el más poderoso hasta ahora, coincidió anteayer con la apertura en China de la cumbre anual de los Brics, las cinco grandes potencias emergentes (Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica).

El ensayo le robó todo el protagonismo al presidente chino Xi Jinping en la cumbre. Pekín es teóricamente el principal aliado del régimen de Pyongyang.

El malestar es tal que el ensayo norcoreano apenas apareció en la prensa oficial ayer, a pesar de que el Pentágono habló de una "masiva respuesta militar", agitando el espectro de una guerra a las puertas de China.

Presión

Con este último ensayo, el líder norcoreano Kim Jong-un quiere presionar a los dirigentes chinos, asegura David Kelly, del gabinete de investigación China Policy, con sede en Pekín.

"Su mensaje es: «Conmigo no se juega»", indica el especialista, porque a su entender Kim tiene la impresión de ser "la víctima de un juego al que se libran Washington y Pekín".

China suspendió a principios de este año sus compras de carbón a Corea del Norte, una fuente de ingresos crucial para la dinastía de los Kim, y aprobó los siete paquetes de sanciones adoptados en los últimos años por la comunidad internacional contra Pyongyang.

Pero Pekín -destinatario del 90% de las exportaciones norcoreanas- está bajo presión del presidente estadounidense Donald Trump, que le exige que haga más para corregir a su turbulento vecino. Trump amenazó con suspender sus relaciones comerciales con los países que hagan negocios con Corea del Norte, lo que apunta directamente a China.

China está en una posición muy incómoda. "Xi Jinping, que se ha forjado una imagen de hombre fuerte, está entre la espada y la pared, y está obligado a reaccionar", opina Jean-Pierre Cabestan, de la universidad bautista de Hong Kong.

LOS PROTAGONISTAS DEL CONFLICTO

Kim Jong-un

Líder de Corea del Norte

Para el joven líder Kim Jong-un, el desarrollo de bombas nucleares y de misiles es una garantía de supervivencia. Aunque su padre y predecesor, Kim Jong-il, fallecido en 2011, se comprometió al principio a negociar, Kim Jong-un se niega a ello. El aislado país se siente amenazado por Estados Unidos y Corea del Sur. La existencia de un enemigo externo le sirve a Kim para justificar su sistema represivo

Donald Trump

Presidente de Estados Unidos

Corea del Norte considera a los estadounidenses los responsables de todo mal y amenaza a Washington con ataques nucleares. Trump finalizó la fase de la "paciencia estratégica" y es el primer presidente estadounidense en amenazar con un ataque militar, algo que hasta ahora no tuvo consecuencias. Mientras tanto, Washington se esfuerza por presionar a Corea del Norte política y económicamente

Moon Jae-in

Presidente de Corea del Sur

La democrática Corea del Sur se mueve entre la reconciliación con el Norte y una política estricta respecto de su vecino. Puesto que Seúl se encuentra a sólo 50 kilómetros de la frontera y en el rango de alcance de la artillería norcoreana, una guerra sería devastadora para Corea del Sur. La alianza con Estados Unidos, que cuenta con 28.500 soldados en Corea del Sur, tiene el objetivo de amedrentar a Pyongyang

Xi Jinping

Presidente de China

China luchó junto a Corea del Norte frente a Corea del Sur y Estados Unidos en la Guerra de Corea (1950-1953), pero la alianza ya es parte del pasado y la relación con Pyongyang nunca fue tan mala como ahora. China trata de hacer que Corea del Norte y Estados Unidos negocien. Alrededor del 90% del comercio norcoreano se produce a través de China, que participa en las sanciones contra Pyongyang

Shinzo Abe

Presidente de Japón

Japón, aliado de EE.UU., cree que Corea del Norte es una gran amenaza. Los misiles norcoreanos han caído varias veces en aguas japonesas o han sobrevolado el país, como pasó la semana pasada con un misil de medio alcance. Japón quiere protegerse con un sistema antimisiles y el primer ministro conservador Shinzo Abe utiliza a Pyongyang como excusa para apartarse de la doctrina militar defensiva del país

Vladimir Putin

Presidente de Rusia

Moscú condena el rearme nuclear norcoreano y aplica las sanciones de la ONU. Sin embargo, rechaza cualquier solución violenta del conflicto y exige que Estados Unidos y Corea del Norte negocien. La presencia del ejército estadounidense en Corea del Sur incomoda asimismo a Moscú, pues la instalación de un sistema antimisiles contra Corea del Norte también debilita la posición estratégica rusa

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