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El detenido que violó a Anahí tenía una causa por abuso sexual abierta en la Capital

Marcelo Villalba había sido atrapado luego de manosear a una mujer en la avenida 9 de Julio, en abril; lo liberaron al otro día; casi cuatro meses después dejó su rastro en el asesinato de Lomas de Zamora.

Martes 05 de septiembre de 2017
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LA NACION
Familiares, amigos y compañeros de escuela de Anahí marcharon ayer frente a los tribunales.
Familiares, amigos y compañeros de escuela de Anahí marcharon ayer frente a los tribunales..

Ya se sabía que su patrón genético lo incrimina gravemente en el ataque sexual y posterior homicidio de Anahí Benítez. Pero, tres meses antes del crimen, Marcelo Sergio Villalba había sido detenido, acusado de haber manoseado a una mujer a sólo nueve cuadras del Obelisco. Aquella vez recuperó la libertad en 24 horas, aunque quedó imputado de abuso sexual. La víctima de ese hecho descubrió la coincidencia a través de las noticias y difundió lo que le había sucedido a través de las redes sociales. En un posteo sostuvo que "Anahí estaría viva si la Justicia hubiese reaccionado adecuadamente" ante "ese aviso".

Esta novedad que se conoció ayer, casi a la misma hora en que, en los tribunales de Lomas de Zamora, las fiscales Verónica Pérez y Fabiola Juanatey solicitaban la prisión preventiva para Villalba y para el otro detenido de la causa, Marcos Bazán, que vivía en la casa de la reserva natural Santa Catalina donde se presume que la chica, de 16 años, fue asesinada. El cadáver apareció, luego de una semana de rastrillajes, semienterrado a 300 metros de esa vivienda, el 4 de agosto.

La existencia de la nueva causa contra Villalba fue confirmada a la agencia de noticias Télam por fuentes judiciales, pero surgió a partir de lo que la propia víctima, Katia Documet Silva, publicó en Facebook. Un peritaje del Cuerpo Médico Forense hecho para este expediente concluyó que si bien Villalba puede comprender la criminalidad de sus actos, quizá no pueda dirigir sus acciones, lo que le abre una puerta a la inimputabilidad.

Las conclusiones del peritaje -que llegaron en las últimas horas al juzgado- indican que "si bien surge capacidad psíquica para comprender el disvalor de su conducta, surge verosímil un desmedro en su capacidad de dirigir su accionar debido a su precaria, impulsiva y bizarra organización de la personalidad".

En cuanto al hecho, Documet Silva lo contó así: "El 20 de abril de 2017, aproximadamente a las 12.30, mientras caminaba por la calle Carlos Pellegrini al 1200, a pocos metros de la esquina con Juncal, en dirección a Arenales, se me acercó un individuo que, con una manifiesta intención lasciva, puso fuertemente su mano derecha en mi cola".

Documet Silva, peruana llegada hace 19 años al país, casada con un abogado que la representa en el caso, relató que entonces reaccionó y la emprendió "a carterazos" contra el abusador. "Trató de escapar hacia la avenida 9 de Julio, pero fue reducido y aprehendido en el acto por el eficaz accionar de una mujer policía llamada Sandra Cantero, a quien le estoy muy agradecida", agregó.

La mujer formalizó la denuncia en la comisaría 15», donde dejó constancia de que instaría la acción penal (los delitos contra la integridad sexual sólo avanzan si la víctima impulsa la investigación) y se constituyó como parte querellante en el proceso por "abuso sexual".

"Quizás lo que me hizo a mí no haya sido algo tan grave, pero me motivó a tomar ese rol activo un sentimiento de responsabilidad social con el género", escribió.

Documet Silva destacó que en la comisaría "se tomaron todos los recaudos para las cuestiones de género", ya que nunca la cruzaron con el imputado y siempre fue atendida por personal femenino. Pero cuestionó lo que sucedió al día siguiente en el Palacio de Tribunales; dijo que "allí todo cambió".

La causa y la audiencia de flagrancia por el delito de "abuso sexual simple" -que es excarcelable- se tramitó ante el juez de instrucción Luis Zelaya, que subroga el Juzgado N° 44, y la fiscal Cinthia Oberlander.

Defensa

"La defensora que asistía al imputado prácticamente no necesitó hablar porque quien mejor lo defendió fue la fiscal, que se opuso a que se solicitaran las filmaciones (hay cámaras de seguridad en el lugar de los hechos) por considerarlas superabundantes, dada la flagrancia, pero después hicieron caer el trámite de flagrancia y lo convirtieron en un trámite normal", señaló Documet Silva.

La damnificada criticó nuevamente a la fiscal al afirmar: "Se oponía a todo lo que pedían mis abogados y pidió que se lo dejara en libertad inmediatamente [a Villalba], a pesar de que le apareció una causa en Dolores, donde se le habría ordenado un peritaje psiquiátrico, y de que no aportaba domicilio fijo. Lo único que terminaron aceptando fue una restricción perimetral de 200 metros del lugar del hecho", afirmó la denunciante.

Finalmente, remarcó que ella les había advertido "a la fiscal y al juez" que "una persona que no lograba contener la pulsión en la esquina de Juncal y Carlos Pellegrini, a las 12 del mediodía, delante de todo el mundo, contra una mujer grande, ¿qué haría con una niña si se la encuentra sola y de noche? ¡La viola y la mata!". Tres meses después sucedió, con el homicidio de Anahí.

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