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La custodia del legado de la Generación Dorada: cómo respetar el estilo

Tras el segundo puesto en la Americup, la idea de la nueva camada es cuidar lo que se construyó en los últimos años y mantener la identidad

Martes 05 de septiembre de 2017
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LA NACION
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El seleccionado argentino sigue con su crecimiento
El seleccionado argentino sigue con su crecimiento. Foto: LA NACION / Diego Lima

Detenerse en los 20 puntos de diferencia que no pudo sostener la Argentina ante la versión menos glamorosa de los Estados Unidos o enojarse con los fallos de los árbitros es perder de vista qué es lo que realmente le importa a este seleccionado. Claro que quiere ganar, sin duda que les hierve la sangre a Campazzo, Garino, Laprovittola, Brussino, Scola... Pero hay una búsqueda evidente y que es innegociable: cuidar lo que se construyó. Todos están detrás de ese objetivo, los que están dentro de la cancha y los de afuera. Nadie quiere dejar que se pierda esa identidad. Los jugadores, aun tras la caída en la final de la Americup, hablaron de seguir por este camino, pero también los mentores como Ginóbili, Pepe Sánchez o Nocioni entendieron que debían colaborar con ese sentir y se manifestaron en consecuencia: "Todo es aprendizaje", coincidieron.

No será un proceso simple el que recorre el seleccionado argentino de básquetbol. Tendrá momentos en los que seguramente las cosas no saldrán tan bien, como sucedió anoche, aunque también está claro que nadie se va a mover de la ruta trazada. Aquello de establecer un manual de estilo que lleva adelante Sergio Hernández no tiene ni una coma de exageración. Hay una intención marcada para que todos lo comprendan. Nadie hoy, con la cabeza fría, puede creer que haber discutido tanto con los árbitros, cuando los Estados Unidos ascendían en su nivel de su juego, fue una determinación acertada. Toma nota este grupo y sabe que debe mejorar en ese aspecto. "Hay que perder también para aprender. Duele, claro, pero de esto hay que sacar conclusiones y seguir adelante porque hay muy buen material", dijo Pepe Sánchez, a la nacion.

El técnico Sergio Hernández también comprende bien lo que sucedió y hasta sus reacciones frente a la adversidad, como por ejemplo cuando en un tiempo muerto lanzó su tablero para marcar jugadas y lo estrelló contra el piso. Más allá del fastidio con sus jugadores y de algún enojo que se le vio contra los árbitros, después Hernández tuvo la capacidad de volver al camino elegido para su ciclo: "Los árbitros después de un partido no pueden hablar de mi trabajo porque no corresponde y serían sancionados. Por lo tanto, yo tampoco debo hablar de su trabajo. El análisis tiene que ser sobre el juego específicamente". Todo sucedió 30 minutos después de perder la final, pero eso no movió ni un ápice su discurso sobre cómo quiere que se exprese el seleccionado: "Estoy orgulloso del equipo, más allá de que duele la derrota. Estoy feliz por lo que hizo cada integrante del plantel y el cuerpo técnico. No es fácil sacar buenas conclusiones cuando uno está en caliente, pero entiendo que estamos en una etapa de evolución y que en esta instancia estamos donde pretendíamos. Hicimos un buen torneo, llegamos a la final y nos faltó un poco".

Pero también desde fuera de la cancha hay un mensaje que baja con el mismo contenido. Hay una necesidad de calmar la ansiedad por el triunfo, lavar la frustración y potenciar el futuro de este grupo de talentos que tiene un promedio de edad de 23,5 años (sin Scola en la nómina). La publicación en Twitter de Manu Ginóbili pone en contexto de qué se trata esto de cuidar el legado: "¡Una pena cómo se nos escapó! Igual sirvió muchísimo. Bien por los chicos y que sirva para aprender. A todos nos pasó?". Y detrás apareció Andrés Nocioni, que tomó la palabra desde las redes sociales y lanzó este mensaje: "¡Una lástima! Felicitaciones. Esto es un gran aprendizaje. A seguir trabajando que falta mucho, pero hay mucho material".

Y más allá de que puede parecer que hay una escenografía montada para amortiguar el dolor de una derrota, se advierte que hay un convencimiento sobre la propuesta. Las palabras de Facundo Campazzo tras la derrota, con el fastidio lógico, muestran una madurez magnífica: "Hay que mirar esto de manera positiva, porque se armó un equipo prácticamente nuevo y llegamos a la final. Entrenando de esta manera y jugando como lo hicimos en gran parte del torneo vamos a ganar mucho más de lo que vamos a perder. Se armó un grupo tremendo". Y continuó: "Sin duda que perder una final molesta y duele. Diría que es casi obligatorio que duela. Pero se vienen las ventanas clasificatorias para el Mundial de China y hay que consolidar a este equipo de 12 o 15 jugadores. Tenemos que conocernos todavía más y buscar nuestro techo".

Cualquiera podría decir que Campazzo, por el roce que tuvo con la Generación Dorada, es el que más entendió de qué se trata todo este juego. Sin embargo, Nicolás Brussino, que ante los Estados Unidos tuvo un gran juego con 26 puntos, reflexionó en el mismo sentido. "Fue una pena, pero hicimos un buen campeonato, un buen torneo, y estamos muy contentos por eso. Tenemos que seguir laburando, esto recién empieza. Ahora tenemos las ventanas para el Mundial. Tenemos que sumar experiencia y estar tranquilos que esto recién empieza. Hay que seguir por este camino".

Hay una forma de sentir el juego, una pasión por la selección que vive dentro de ese vestuario de la Argentina y es evidente que hay un estilo que todos se propusieron respetar. Existe un legado y está bajo una celosa custodia.

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