Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

La UE pone límites a las empresas que vigilen los e-mails de sus empleados

Lo dictaminó el Tribunal de Estrasburgo; la sentencia surgió a raíz del caso de un trabajador rumano que fue despedido por enviar mensajes privados desde el correo de la compañía en la que trabajaba

Martes 05 de septiembre de 2017 • 11:38
0
Un empleado envía un correo electrónico
Un empleado envía un correo electrónico. Foto: Shutterstock

La libertad que tienen las empresas para controlar los correos electrónicos de sus empleados muchas veces no tiene límite. El caso de Bogdan Barbulsecu, un ciudadano rumano de 38 años que fue despedido en el 2007 por enviar desde el mail corporativo mensajes privados, es un claro ejemplo de una invasión a la privacidad.

En ese momento, sus superiores le dijeron que había usado el correo para "propósitos personales". Él lo negó y entonces los responsables de la empresa le entregaron la transcripción de 45 páginas de comunicaciones, realizadas entre el 5 y 12 de julio del 2007, con su hermano y su novia a través del servicio de mensajería de Yahoo. Algunos de los mensajes eran "de naturaleza íntima". El 1 de agosto fue despedido por vulnerar la regla interna de la empresa, que prohíbe el uso de sus recursos para fines personales.

Hoy el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, establecido por el consejo de Europa en 1959, dictaminó que se habían vulnerado los derechos de este hombre. A raíz de este incidente, el tribunal de Estrasburgo ahora pone límites al derecho a controlar la actividad online de los trabajadores en el horario laboral. Sin embargo, en el 2016, este mismo tribunal había justificado que la empresa leyera e inspeccionara los correos electrónicos privados de Barbulsecu.

La sentencia

La sentencia, que recibió 11 votos a favor y seis en contra, reprocha a los tribunales rumanos que no mantuviesen un equilibrio adecuado entre los intereses en juego: el derecho de Barbulescu a su privacidad y el de la empresa a mantener un funcionamiento adecuado con sus propias normas, en este caso la que prohibía comunicaciones privadas en horario de oficina.

La empresa, según los jueces, tendría que haber avisado con anticipación a su trabajador de que iba a ser vigilado. También tendría que haber expuesto "razones legítimas" que justificasen una medida tan drástica. Y, finalmente, haber estudiado si su objetivo de vigilar al empleado -un tribunal mencionó la protección de los sistemas informáticos, entre otros objetivos- podría haberse logrado "con métodos menos intrusivos que el acceso al contenido de sus comunicaciones".

El derecho de Barbulescu a la vida privada y a la confidencialidad de la correspondencia fue vulnerado
El derecho de Barbulescu a la vida privada y a la confidencialidad de la correspondencia fue vulnerado. Foto: Shutterstock

Los jueces sostienen que a pesar de que las normas internas de la empresa prohíben el uso de Internet con fines privados, estas normas "no pueden reducir a la nada el ejercicio de la vida privada social en un lugar de trabajo". "El derecho al respeto a la vida privada y a la confidencialidad de la correspondencia continúa aplicándose, incluso si estas pueden limitarse en la medida de lo necesario", añaden.

Es decir, Estrasburgo no prohíbe a las empresas vigilar la comunicación profesional de sus empleados, ni tampoco que estos mantengan comunicaciones privadas en el lugar de trabajo, pero señala que en ambos casos deben establecerse límites.

Barbulescu no obtendrá ninguna indemnización. La constatación de que se violaron sus derechos "constituye una satisfacción suficiente para todo daño moral que haya podido sufrir el demandante", dicen los jueces de la mayoría.

El caso muestra un conflicto entre el derecho de toda empresa a imponer sus normas internas y el derecho a la privacidad de los ciudadanos europeos. En una época de hiperconectividad, en el que muchas personas trabajan permanentemente frente a las pantallas de sus computadoras y junto a sus teléfonos, el caso Barbulescu va más allá de una disputa laboral local. ¿Pueden los trabajadores enviar mensajes privados en horario laboral? ¿Pueden hacerlo con el correo electrónico o los servicios de mensajería de la empresa? ¿Tiene derecho esta a vigilar sus mensajes? ¿A quién pertenecen estos mensajes?

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas