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Qué les espera a los dreamers después de la medida de Trump en su contra

El programa migratorio DACA beneficiaba a 800.000 jóvenes ilegales en Estados Unidos; podrán enfrentar desde la deportación hasta la pérdida de beneficios

Martes 05 de septiembre de 2017 • 15:49
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Los inmigrantes protestan en distintas ciudades de EE.UU.
Los inmigrantes protestan en distintas ciudades de EE.UU.. Foto: Archivo

La suspensión del programa de residencia para los jóvenes indocumentados que entraron a Estados Unidos siendo niños, los llamados dreamers, que dispuso Donald Trump, deja en el limbo a más de 800.000 jóvenes, nuevamente expuestos a la deportación y a la precariedad laboral, económica y social.

Peligro de deportación. Debido a que los beneficiarios del programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), puesto en práctica durante la administración de Barack Obama, debieron dar información detallada sobre sus actividades, ahora será más fácil para las autoridades rastrearlos y, llegado el caso, arrestarlos y deportarlos. Los permisos de residencia que ya fueron otorgados no serán revocados. "Con las medidas implementadas, ningún beneficiario actual se verá afectado antes del 5 de marzo de 2018, dentro de casi seis meses, de modo que el Congreso pueda tener tiempo para brindar una solución legislativa apropiada", dijo la secretaria interina de Seguridad Interior de Estados Unidos, Elaine Duke.

Los primeros objetivos. Un blanco accesible para las autoridades migratorias serán quienes tengan antecedentes policiales, incluso arrestos por delitos menores, que serán los más fáciles de localizar. El gobierno niega que apunte particularmente contra este sector social, pero el riesgo es más que latente.

Informalidad. La pérdida de los beneficios para los trabajadores variarán de acuerdo a cada caso individual. En principio quienes tienen trabajos formales deberán abandonarlos a medida que caduquen sus permisos temporarios, o arriesgarse a continuar trabajando como ilegales.

Horizontes limitados. Beneficiarse el programa supone trabajar en blanco, en entornos formales, con horarios estables y sueldos razonables. Quedar en la ilegalidad derivaría en tareas como la construcción, la extracción petrolífera o el mantenimiento de edificios como única salida laboral.

Estudiantes desprotegidos. Los que están cursando estudios podrían continuar el desarrollo de sus cursos, pero quienes están becados o reciben ayuda financiera podrían perderla y quedar abandonados a sus propios recursos. Por otro lado, se achica drásticamente el panorama laboral cuando se reciban.

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