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Chile: hallan un cementerio indígena en una obra del subte

Se trata de 60 tumbas y 96 vasijas mortuorias pertenecientes a la cultura Llolleo, que habitó entre el año 200 y el 1200

Martes 05 de septiembre de 2017 • 17:24
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Un tren viaja a lo largo de un túnel en una estación de subte en construcción donde se produjo el hallazgo
Un tren viaja a lo largo de un túnel en una estación de subte en construcción donde se produjo el hallazgo. Foto: Reuters / Ivan Alvarado

En una obra del Metro (subte) de Santiago, a diez cuadras del Sky Costanera, el rascacielos más alto de Latinoamérica, aparecieron a fines del 2012 vestigios de la cultura indígena Llolleo, que habitó el Chile central entre los años 200 y 1200. Desde entonces, el equipo que dirigió la arqueóloga Verónica Reyes fue levantando una a una las piezas encontradas, hasta que llegó a la conclusión de que ahí, en el mismo lugar donde se perforó el Pique Europa (en calle Europa con Avenida Pedro de Valdivia, comuna de Providencia) para avanzar en la Línea 6, los Llolleo tuvieron un cementerio.

Esta semana, el Colegio de Arqueólogos de Chile dio a conocer el detalle del hallazgo: unas 60 tumbas, 96 vasijas asociadas, que fueron reconstruidas, más restos de ajuares funerarios moliendas y collares. Reyes, que es magíster en etnohistoria de la Universidad de Chile, dice a LA NACIÓN que por la cantidad de osamentas, "es el cementerio indígena más grande del Chile central. Y hay más vestigios. En piques cercanos al Europa encontramos sólo la fragmentería, la parte habitacional. Ya teníamos antecedentes de que había restos prehispánicos en los alrededores. De hecho, el cementerio Europa colinda con un edificio que se construyó varios años antes y continuaba hacia donde ahora están los estacionamientos".

Los restos fueron enviados para su análisis, pero este aún no concluye. De todas formas, la arqueóloga obtuvo gran cantidad de información desde ellos. Por ejemplo, los esqueletos estaban flectados, "incluso híper flectados, en posición que implica algún tipo de amarra, sentado, con las rodillas pegadas al pecho, a la cara. Algunos estaban verticales y otros acostados, pero casi todos acurrucados, muy pocos extendidos". La llama la atención a Verónica Reyes que los Llolleo excavaran en la grava, en estratos de áridos de gran tamaño que arrojó el río (Mapocho) cuando se produjeron grandes crecidas, a diferencia de los cementerios incaicos encontrados en Santiago, que estaban en otro tipo de depósito sedimentario, en un limo.

"Nunca se habían encontrado restos prehispánicos en el estrato de grava. El cementerio está a tres cuadras del río Mapocho, ellos hacían hoyos dentro de estas gravas y se enterraban ahí, a cierta profundidad (las osamentas estaban entre 30 centímetros y dos metros bajo tierra). Incluso hay algunos restos superpuestos", cuenta la especialista, quien desde los años 90, cuando comenzaron a proyectarse las nuevas líneas, asesoró a Metro en excavaciones arqueológicas.

Un vista general de una estación de subte en construcción.
Un vista general de una estación de subte en construcción.. Foto: Reuters / Ivan Alvarado

Para Reyes este es el sitio que ha aportado más inhumaciones y cerámicas en el Chile central. De hecho, con los objetos reconstruidos se duplica la cantidad de vasijas Llolleo rescatadas en este sector. Con la posición de los cuerpos, se puede observar también un patrón mortuorio. "El cementerio aporta tipos morfológicos nuevos y decorativos nuevos, aunque los restos estaban súper mal conservados. Tenían gran aporte de agua, de humedad, muy erosionados. Cuando los levantabas, te quedabas prácticamente con pequeñas astillas en la mano", agrega la arqueóloga.

Debido a esto, por ejemplo, será muy difícil establecer la estatura de los individuos a partir de las dimensiones de los huesos largos, cuando se realicen los análisis óseos. Muchos no estaban enteros. La información bioantropológica también será limitada. Aparte de enterrarse en el estrato de grava, se tapaban con piedras. Eso se pudo comprobar al detectar que muchas vasijas estaban colapsadas, fragmentadas.

Uno de los cementerios indígenas más grandes de la zona central de Chile ha sido descubierto durante las excavaciones de una de las nuevas estaciones de subte
Uno de los cementerios indígenas más grandes de la zona central de Chile ha sido descubierto durante las excavaciones de una de las nuevas estaciones de subte. Foto: Reuters / Ivan Alvarado

En el sitio del hallazgo también se pudo recolectar algunos elementos cultivados, como maíz y otros componentes silvestres, y más arriba del cementerio se encontraron vestigios de lo que podría ser un complejo habitacional Bato, otra cultura que habitó entre los años 300 y 1100, cohabitando con los Llolleo.

Según Verónica Reyes, ambos grupos indígenas pueden distinguirse por los elementos decorativos de la cerámica que han definido los arqueólogos en distintos complejos culturales de Chile. Reyes cree que los trabajos de las nuevas líneas del Metro de Santiago e incluso las obras subterráneas de algunos edificios que se levantan en el sector oriente de la capital chilena, podrían toparse con nuevos hallazgos indígenas, así como también ruinas de la Colonia y de la República en distinto estado de conservación.

Las cerámicas del Pique Europa fueron llevadas hace dos meses al Museo de Historia Natural, después de su análisis, mientras que los restos humanos serán llevados al mismo lugar.

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