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Con el negocio en el ADN

¿Está bien tomar decisiones en la sobremesa del domingo? ¿Cómo se incorpora a las nuevas generaciones y se prepara la sucesión? ¿Hay que profesionalizar la compañía? Más de 20 especialistas convocados por LA NACION dieron respuesta a estas y muchas otras preguntas

Miércoles 06 de septiembre de 2017
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PARA LA NACION
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Ricky Sarkany y su hija Sofía; José Del Rio (LA NACION); Andrea Frigerio y su marino, Lucas Bocchino
Ricky Sarkany y su hija Sofía; José Del Rio (LA NACION); Andrea Frigerio y su marino, Lucas Bocchino. Foto: Fabián Malavolta

Sucesión, profesionalización, planificación. El diccionario de la empresa familiar es tan diverso como concreto: no basta con la intuición para que el proyecto que fundó un bisabuelo, una abuela o un padre sobreviva al paso de las generaciones y a los cambios disruptivos. Esas fueron algunas de las conclusiones a las que arribaron 20 especialistas convocados por LA NACION en el Malba durante la primera edición de Family Business.

Eduardo Coduri, CEO de EY, fue quien abrió la jornada. En diálogo con José Del Rio, secretario general de Redacción del diario, el ejecutivo habló de la importancia de la sucesión, ya que, dijo, el 90% del éxito de las empresas familiares depende de un buen traspaso entre generaciones.

"Un matrimonio diversificado" fue el título del caso de Hugo Sigman y Silvia Gold, fundadores del Grupo Insud, quienes hoy tienen negocios en la industria farmacéutica, biotecnología y en la producción de películas, entre otros sectores. La pareja rememoró los pasos que los llevaron de los comienzos en Barcelona, donde pasaban "las 24 horas juntos" porque no contaban con una oficina, a la enormidad de la compañía hoy.

Ricky y Sofía Sarkany, padre e hija y diseñadores de zapatos, y Andrea Frigerio y Lucas Bocchino, marido y mujer y creadores de la perfumería Roses Are Roses, repasaron aprendizajes del trabajo con el núcleo íntimo. Los Sarkany narraron la incorporación de ella a la marca y su "independencia" luego de crear su propia firma. Frigerio y Bocchino contaron cómo se complementan: él con su "sí" fácil, y ella con su "no" fácil, según contó la actriz, conductora y emprendedora.

Planificación y profesionalización, dos palabras importantes en el diccionario de la empresa familiar, fueron el eje del siguiente panel. Guillermo Perkins (IAE Business School) dio consejos para preparar a las siguientes generaciones cuando quieren ingresar en la compañía. Santiago Sáenz Valiente (Sáenz Valiente & Asociados) recomendó que los fundadores de las empresas familiares aprendan sobre cuestiones fiscales, y Diego Bouchoux (Banco Galicia) subrayó la necesidad de profesionalizar el área de finanzas de las compañías familiares.

Martín y Manuel Cabrales contaron una historia sobre cómo un mismo apellido tomó dos caminos diferentes. Martín, el tío, lidera la marca de café, mientras Manuel, el sobrino, creó su propio proyecto: Make It Happen, una compañía de alimentos.

Darío Ribaudo (Banco Supervielle), Daniel Dimare (Rasti) y Nicolás Pimentel (+Castro) hablaron de innovación. Pimentel elogió la agilidad que tienen las empresas familiares a la hora de crear nuevos productos o transformar procesos. Dimare repasó una historia de innovaciones fallidas y otras exitosas, y describió un clima de libertad dentro de la compañía familiar. Ribaudo habló de la importancia de que estas organizaciones estén "debidamente capitalizadas" para pasar momentos de crisis.

En el siguiente panel, Juan Pablo Gavuzzo (Della Casa) contó cómo fue trabajar "codo a codo" junto a su padre para relanzar la mueblería hacia un formato de venta al público. Julián Groisman (Grupo Presidente) explicó la paradoja de ser "el hijo del dueño": más allá de los beneficios, dijo que siente la responsabilidad de demostrar más los resultados. Claudio Rodríguez (Sinteplast) explicó la importancia que tuvo planificar la sucesión dentro de su organización.

Finalmente, Alexia Keglevich, CEO de Assist Card, trajo una historia de nobles húngaros, padres exigentes y negocios en familia. La ejecutiva comenzó a trabajar en la firma a los 16 años "por un tiempito", pero, algunas décadas después, ella fue la encargada de buscar un comprador para la compañía y los inversores extranjeros que la adquirieron la ratificaron en su puesto. "Yo me considero una guerrera", dijo.

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