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La pasión compartida por un oficio también puede afianzar los vínculos familiares

En un matrimonio, como el de Andrea Frigerio y Lucas Bocchino, o entre padre e hija, como Ricky y Sofía Sarkany, la relación personal y el trabajo generan sinergia

Miércoles 06 de septiembre de 2017
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PARA LA NACION
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Ricky Sarkany y su hija Sofía
Ricky Sarkany y su hija Sofía. Foto: Fabián Malavolta

Los vínculos familiares atravesados por los negocios pueden ser frágiles por las discusiones y los debates acalorados, pero también pueden ser sólidos si están basados en una pasión compartida. Para hablar de ese objetivo en común, Andrea Frigerio y su marido, Lucas Bocchino, creadores de la perfumería Roses Are Roses, y Ricky Sarkany y su hija Sofía, ambos dedicados al diseño de zapatos, dijeron presente en un panel moderado por José Del Rio, secretario general de Redacción de LA NACION.

El origen de la pasión de Frigerio se remonta a su abuela francesa y la inspiración en los perfumistas de las cortes de Europa. Convocó a su marido, Bocchino, y emprendieron en un rubro que, dijo, no estaba instalado en la Argentina. "Como acá no teníamos nobles ni reyes, en América la tradición perfumista no existía. Instalar el concepto fue y sigue siendo un tema no muy fácil, porque el argentino se compra perfumes en el free shop, elige lo más masivo y no tanto lo de autor", explicó. La emprendedora afirmó que iniciar el proyecto en la Argentina en 2009 fue difícil, sobre todo por no contar con escala suficiente, pero aseguró que identificar y comprometerse con su pasión la mantuvo firme.

Más allá de los obstáculos para instalar la marca, el hecho de que la compañía esté manejada por un matrimonio también conlleva sus propios desafíos. "Hay momentos en los que nuestros hijos nos piden que no hablemos más del trabajo", dijo Bocchino. "A nosotros nos entusiasma mucho lo que hacemos, entonces a veces nos pasamos de rosca", lo complementó Frigerio, quien reconoció que "el capitán del barco" en la empresa es su marido.

Bocchino afirmó que la división de roles se dio naturalmente y que jamás lo buscaron, pero que influyó el hecho de que su mujer estuviera ocupada con su carrera artística y con su trabajo como conductora en LN+. "En el día a día estoy yo. Andrea está al tanto de todo, ella hace la parte más creativa", explicó. Le respondió Frigerio: "Muchas veces él toma decisiones y ahí viene la parte más complicada de la pareja. Yo tengo el «no» más fácil, quizá por mi carrera, porque para las personas que nos dedicamos a la parte artística saber decir que no es fundamental. Él, en cambio, tiene un «sí» muy fácil", dijo. Sin embargo, la actriz, conductora y emprendedora afirmó que considera que la clave es "tratar de no ofenderse" cuando uno le dice al otro algo que no cae bien.

Por su parte, la pasión de Ricky Sarkany fue heredada de su padre, quien ya venía de una familia de zapateros. Esa vocación siguió una generación más y hoy está en su hija Sofía, directora de la marca homónima que comenzó como una colección cápsula dentro de la de su padre, pero que ya tiene local propio. La joven de 27 años se sumó a la empresa en 2012, después de años de rogarle a su padre que la incluyera. "Cuando yo tenía 15 mi papá se iba a Nueva York a ver tendencias y le pedía por favor que me llevara, pero él siempre me decía que me iba a llevar cuando yo fuera más grande. Un día tuve que hacer una composición en el colegio y dibujé un zapato. Cuando terminé el dibujo supe que ese era mi pasaje a Nueva York con mi papá, y desde ese momento me lo gané", explicó la diseñadora gráfica.

Andrea Frigerio y su marido, Lucas Bocchino
Andrea Frigerio y su marido, Lucas Bocchino. Foto: Fabián Malavolta

De ese modo comenzó una historia de cruces entre el arte y el calzado, sus dos pasiones, una por descubrimiento y otra por herencia familiar, explicó. "Cuando quise involucrarme, pensé que debía generar algo nuevo, y pensé hacer una colección cápsula dentro de Sarkany donde yo pudiera fusionar esas dos pasiones", narró.

El consejo paterno no tardó en llegar: "Esto es como tener un hijo: tenés que darle de comer para que crezca fuerte, tenés que cuidarlo para que esté sano y no podés abandonarlo de un día para el otro". Recordó que, al momento de emprender, tuvo muchos miedos, pero que el más grande era paralizarse y no hacer nada. Describió a su padre como presente, pero nunca controlador. "Cuando mis hermanas y yo le pedimos opinión, jamás nos direcciona para ningún lado, porque es una persona muy sensible que sabe que los jóvenes somos los gestores de lo que está por venir. Él nos dio un lugar muy generosamente para que creemos dentro de la empresa", sostuvo.

Por su parte, Ricky Sarkany hizo hincapié en cómo haber compartido la misma pasión con su padre lo preparó para trabajar con sus hijas. "Cuando uno es más grande pasa a ser más conservador y encontrar otros valores, y cuando uno es joven, como decía Steve Jobs, está hambriento y loco. Entonces hay que empezar a matizar", expresó.

Señaló que en los años en los que trabajó junto a sus hijas aprendió más que en los 20 anteriores. "Lo que queremos siempre en la vida es trascender. ¿Y qué mejor que trascender a través de los propios hijos, verlos crecer y que compartan la misma pasión por la profesión? Es algo maravilloso", apuntó.

Dijo que le resulta algo "loco" que hoy quienes continúen el legado de su bisabuelo -el zapatero original de la familia- sean cuatro mujeres, porque la compañía nació de tres hombres. Uno fue su padre, inmigrante húngaro, que trajo el oficio de la familia a la Argentina y comenzó como productor para otras zapaterías. "Mi padre nunca quiso abrir al público hasta que lo convencí. Un día llegué de la facultad y me encontré con un aviso que decía: «Compre en lo de Ricky que vende más barato», y así me di cuenta de que le había insistido tanto que terminó poniéndole mi nombre a la tienda", narró.

A la hora de hablar de la parte difícil de mezclar los negocios con la familia, Ricky Sarkany no obvió las posiciones encontradas y habló de un detalle "obvio", pero crucial, para definir la complejidad del vínculo: "La diferencia que hay con otros tipos de empresa es que en una como la nuestra, Sofía le consulta algo a su papá, y no al gerente. Le pregunta simplemente a su papá, quien le da la respuesta que tiene el condimento de afecto y de tratar de educar, pero que no tiene necesariamente la verdad, sino sólo una opinión".

Finalmente, el empresario relató que prefiere tener una relación horizontal con sus hijas en la empresa y salirse del atril del experto. "Cuando dos personas piensan distinto, no necesariamente tiene razón el que tiene la experiencia ni el que está improvisando", resaltó, y añadió que él prefiere aprender de cada paso, "vivir el presente y, de alguna manera, estar escribiendo el futuro".

Mucho más que dos

Ricky Sarkany

"En los últimos años que trabajé con mis hijas aprendí más que en los 20 anteriores"

Sofía Sarkany

"Mi papá sabe que los jóvenes somos los gestores de lo que viene y nos dio un lugar muy generosamente"

Lucas Bocchino

"Es complejo despegar el matrimonio del trabajo, porque lo que hacemos nos entusiasma mucho"

Andrea Frigerio

"No es fácil, pero no hay que ofenderse cuando uno le dice al otro algo que no le gusta"

Fabián Malavolta

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