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Estudió en la cárcel con los presos que vigila y será sociólogo

Hizo toda la carrera en la sede de la Universidad Nacional de San Martín en la Unidad N° 48; su tesis aborda el impacto de la educación en las condiciones de encierro

Miércoles 06 de septiembre de 2017
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LA NACION
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Cuando se presentó para trabajar en la cárcel no imaginaba lo que vendría después para él. Con sólo 21 años, Rodrigo Altamirano no esperaba encontrarse con otra cosa que lo que todos suponen que es un penal: encierro y no mucho más. Años después, una puerta se le abrió y su profesión dio un giro: comenzó a estudiar una carrera universitaria junto a los presos. Ahora, a los 33, está a punto de convertirse en el primer agente penitenciario en recibirse de sociólogo tras haber cursado en una cárcel bonaerense.

"No me imaginaba que iba a tener oportunidad de estudiar acá adentro, y menos con internos. Pero cuando me enteré de que se estaba dando esa experiencia no dudé en inscribirme", contó el agente a LA NACION, que lo entrevistó en las aulas del Centro Universitario San Martín (Cusam), un espacio educativo creado por la Universidad Nacional de San Martín en el interior de la Unidad Penal N° 48 del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB).

"No sabía bien en qué consistía la sociología, pero fue la mejor decisión. La cárcel es un universo que tiene mucho por analizar, por descubrir. Se pueden hacer muchas cosas por el lado de las ciencias sociales acá adentro", añadió Altamirano.

Hoy trabaja en Control de Vigilancia y Tratamiento. Entre otras cosas, allí se realizan los informes de seguimiento de los presos, sobre la libertad condicional, el cambio de régimen, etcétera. "Esta carrera me dio otra mirada sobre el trabajo", afirmó el agente.

Tras cinco años de cursada, Altamirano ya entregó su tesis, que deberá defender el 18 de este mes. Se convertirá, entonces, en el primer agente penitenciario en obtener el título tras haber estudiado junto a presos en el sistema carcelario bonaerense. Ya hay seis internos que se recibieron de sociólogos en el Cusam.

"Mi tesis es sobre educación en contextos de encierro. Aproveché el haber vivido en persona esta experiencia tan única. Yo veía en las bases de datos que muchos de los internos no tenían ni secundario completo, a veces ni el primario. Entonces pensé que mirar lo que logra la educación, analizar su importancia, era un buen tema para la tesis", sostuvo.

Y añadió: "La identidad universitaria, la lógica del estudio, ponen en tensión la lógica carcelaria o «tumbera». No deja que predomine una lógica que no les sirve ni a los internos ni a la sociedad. Por eso son tan importantes estos espacios de educación en la cárcel. Eso es parte de mi conclusión en la tesis".

Un ejemplo, adentro y afuera

"Trato de tomarlo con perfil bajo, sé que es importante, pero trato de no pensarlo. De seguir con los pies sobre la tierra. Soy consciente de que es algo inédito. Calculo que a algunos compañeros les generará un poquito de curiosidad, de ganas de estudiar. Varios ya me han preguntado... Trato de incentivar el estudio porque creo que es una herramienta fundamental. Y el estudio en el trabajo es una gran oportunidad. Lo contás y no te lo creen", detalló Altamirano.

Rodrigo Altamirano, en uno de los escritorios done cursó Sociología, en la cárcel de San Martín
Rodrigo Altamirano, en uno de los escritorios done cursó Sociología, en la cárcel de San Martín. Foto: LA NACION

No sólo aspira a lograr cambios hacia adentro. También quiere dar un ejemplo extramuros. "Tengo esposa y dos hijos. Ellos son muy chicos todavía para entender esto que estoy viviendo. Tienen 6 y 2 años. Pero el día de mañana espero darles un ejemplo: la importancia del estudio", dijo el agente. Añadió: "Mi mujer es docente, así que creo que ambos estaremos dejándoles un legado que esperemos que sepan aprovecharlo".

Un contexto particular

En el Cusam, que funciona dentro del penal de San Martín desde 2008, la lógica penitenciaria parecería pasar a un segundo plano. Allí los presos se convierten en estudiantes, el ambiente se relaja y el encierro, entonces, no oprime tanto. El caso de Rodrigo Altamirano, uno de los cinco agentes penitenciarios que estudian junto a los presos, permite ir todavía más allá en ese cambio de lógica.

"El primer día fue raro..., sentarme con los internos... Hay muchos prejuicios. Yo miraba para adelante y después volvía a mi lugar de trabajo", explicó Altamirano. "Era raro, pero lindo a su vez. Fue un proceso cambiar ese vínculo con los internos. Por suerte nunca tuve ningún problema. Con el tiempo, entre cursadas y mates se fue relajando la situación. Mi perspectiva era la de un estudiante, no me fijaba quién tenía al costado. Fuimos quebrando de a poco ese antagonismo histórico entre agentes y presos", añadió.

"Con el tiempo te vas conociendo. Siempre me manejé con respeto, intentando no ser prejuicioso. Y con el estudio, el Cusam te da otra identidad, la del estudiante, y otro tipo de relación con internos y directivos", señaló el agente, que destacó la excelencia académica y humana de los docentes que forman parte de ese espacio universitario.

El Cusam, fruto de la inquietud de un grupo de detenidos -algunos ya recibidos de sociólogos-, es el único centro universitario que funciona en una cárcel bonaerense y dicta intramuros la totalidad de las horas docentes en forma presencial. Y es la única experiencia en América latina con detenidos y agentes penitenciarios que cursan juntos una carrera universitaria.

Un aporte alternativo a la seguridad

"La gobernadora María Eugenia Vidal puso en agenda la cárcel y el Servicio Penitenciario, porque tenemos la convicción de que si nos ocupamos de las personas que están detenidas, estaremos contribuyendo a la seguridad de la provincia, y estos casos contribuyen a eso: agentes preparados y formados para contribuir a recuperar a personas para la sociedad", dijo a LA NACION el ministro de Justicia bonaerense, Gustavo Ferrari.

La directora del Centro Universitario San Martín (Cusam), Natalia Ojeda, afirmó: "Consideramos que los agentes son compañeros de clases de los presos. Ése es el punto que nos une. Es una experiencia única. No siempre hay conciencia de la importancia social de la tarea del personal penitenciario. Pensamos que así estamos jerarquizándolo. Es un proyecto que puede brindar una herramienta alternativa a la cuestión de la seguridad, construir otra mirada".

El Cusam cuenta con 90 estudiantes, cinco de ellos penitenciarios. Los graduados ejercen la docencia, trabajan en el Departamento de Alumnos, la biblioteca, como investigadores en el Programa de Criminología y en el Área de Articulación Territorial de la universidad. La oferta académica incluye las carreras de Sociología y Trabajo Social. Además, se puede obtener una formación profesional en Pastelería y Panadería. Próximamente se podrá cursar una diplomatura en Gestión Cultural.

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