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El desorden de los impuestos en nuestro país

Orlando J. Ferreres

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PARA LA NACION
Miércoles 06 de septiembre de 2017 • 01:33
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Si se cuentan los impuestos que rigen en nuestro país, tenemos unos 93 impuestos. Hay muchos más pero son similares en varias provincias y municipios por lo cual, haciendo un neto, nos da ese número de 93 impuestos, entre impuestos nacionales, provinciales y municipales.

Los derechos de exportación han bajado a cero, excepto los que rigen sobre la soja, los que solo se redujeron en 5 puntos, de 35 % a 30 %. Bajarían ahora 10 puntos en 2018 si se cumpliera lo que se había dicho originalmente.

En cuanto a los derechos de importación es obvio que los derechos sobre la importación de autos se encuentran a la cabeza de dichos impuestos con 35 % sobre el valor agregado o precio de venta del producto terminado. Es una cosa muy compleja tener que hacer un cálculo de los derechos de importación sobre los productos nuevos ya que son más de 206 productos que hay que considerar. La mayoría de los productos de importación paga altos impuestos y encarece la producción nacional. En el caso automotriz, muchos rubros tienen impuestos diferenciales, con lo que el trabajo es más complejo aún. Obviamente el sistema está hecho para que resulte difícil de detectar.

Los impuestos más fáciles de bajar son los nacionales y, como pronóstico más elemental, podemos mencionar las cargas sociales, en especial, las patronales. Estas últimas podrían tener una reducción muy fuerte de su monto en los próximos años.

Otro rubro que fue posible identificar como candidato a reducir las alícuotas es el de los ingresos brutos. Anteriormente se llamaba “a las actividades lucrativas” pero la autoridad que le dio origen, en su momento, se opuso a que continuara dicho impuesto. Se agregó al IVA y de ahí resultó una tasa importante. Pero ni se inició el conteo y ya se logró incrementar el impuesto por separado, que pasó a llamarse impuesto a los ingresos brutos y no se mencionó más el nombre “actividades lucrativas”, aunque éstas quedaron incluidas en el IVA. Ahora se está por armar un esquema en el cual las provincias votarán en el Congreso una reducción significativa del impuesto a los ingresos brutos pero recibirán a cambios aportes para determinadas obras.

El impuesto a las ganancias de las empresas, al no tener corrección por inflación los balances, está llegando a representar un 52 % del total a liquidar, siendo que en otros países es muchísimo menor. En EE.UU., donde la alícuota máxima es de 35 %, ahora se va a reducir mucho dicho máximo y quedará en un valor cercano a algo más de la mitad de donde se ubica actualmente. Las empresas que tienen que efectuar inversiones importantes se preguntan de qué forma se va a compensar esto para ellas.

Es evidente que necesitamos reducir los costos para poder bajar los impuestos. No se crea que eso sea solo en los principales impuestos sino que afecta a muchos otros, como el impuesto a las transferencias de combustibles, por ejemplo, que paga 63 % sobre los precios de los productos calculados como aquellos que se computan como salida de fábrica.

El desorden es bastante grande y habrá que tener paciencia para ir ordenándolo en varios años. Es así como se va llegando a un trabajo ordenado, como ya existe en muchos otros países.

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