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La noche de Jorge Sampaoli: de las visitas de Casilda y la previa rockera a un cierre cauteloso pero con la defensa de su idea

El entrenador de la Selección Argentina tuvo su presentación oficial en condición de local y vivió el partido a pura intensidad; pese a que se lo vio golpeado, defendió el estilo en la conferencia de prensa

Miércoles 06 de septiembre de 2017 • 07:11
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Sampaoli suma dos empates en sus dos primeras presentaciones y la Argentina sigue en repechaje
Sampaoli suma dos empates en sus dos primeras presentaciones y la Argentina sigue en repechaje.

"No escucho y sigo, porque mucho de lo que está prohibido me hace vivir". La música suena a todo volumen en un Estadio Monumental que se comienza a colmar mientras árbitros y jugadores de ambos equipos ingresan al terreno de juego para hacer la entrada en calor. En la previa de un duelo clave entre Argentina y Venezuela, la voz de Patricio Fontanet se hace presente con "Prohibido", uno de los hits más populares de la banda de rock Callejeros. No es una canción más: la frase en cuestión está tatuada en la piel de Jorge Sampaoli, director técnico de la Selección Argentina.

Quizá por eso, en su primer partido oficial como local, la previa -y el entretiempo- se vivió a puro rock: además de Callejeros, hubo canciones de La Renga, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Divididos y Kapanga, entre otras. Reconocido fanático del grupo que lideraba Fontanet, a quien fue a visitar a la cárcel en varias ocasiones, el entrenador tiene varios tatuajes representativos: en su brazo derecho deja ver el arte de tapa de "Disco Escultura", último álbum editado, junto a la frase "creo que educar es combatir y el silencio no es mi idioma", del tema "Creo"; mientras que en el antebrazo izquierdo tiene los logos de Callejeros y Don Osvaldo, la última banda del cantante. Eso no es todo: en su antebrazo derecho posee el diseño de "Oktubre", el disco de los Redondos.

Fue una noche muy especial para Sampaoli. Y no estuvo solo para vivirla: además de la presencia de su hijo "Coco" -Alejandro es el nombre de pila-, desde Casilda llegó una combi con un grupo de amigos suyos del Club Alumni de la localidad del sur de la provincia de Santa Fe, donde jugó -se retiró allí- y también dirigió. Más allá de sus familiares y allegados, las 55 mil almas que se acercaron a Núñez recibieron con tibios y cortos aplausos al entrenador de 57 años, quien se sentó por primera vez en el banco del Monumental, un estadio que ya conocía como hincha de River pero que nunca había visitado como profesional en pleno trabajo.

Sampaoli tuvo su debut en el Monumental junto a su ayudante Beccacece
Sampaoli tuvo su debut en el Monumental junto a su ayudante Beccacece. Foto: FotoBAIRES

"Es indiferente cómo me reciban a mí. Lo importante es que el público reciba bien a sus jugadores, que los alienten y los ayuden. Que la gente esté del lado de ellos para que estén siempre apoyados en el calor popular. Es muy fácil querer a alguien cuando gana, lo lindo es querer a alguien para que gane", había declarado el técnico en la previa del juego. Tal vez, la impresión fue agridulce, porque por un lado no hubo reproches previos y hasta Ángel Di María, uno de los más cuestionados, recibió muchos aplausos -solo hubo silbidos aislados- de las cuatro tribunas cuando la voz del estadio lo nombró.

Pero por otro lado, como la situación apremia, el público hace notar las urgencias. Al igual que siempre, Lionel Messi fue el más ovacionado y, en una noche que no se destacó por el fervor popular desde las populares y plateas, se llevó la mayoría de los cánticos. "Que de la mano, de Leo Messi, todos la vuelta vamos a dar", fue el primer grito que envolvió a todo el Monumental. Con el correr de los minutos y el 0-0 en el marcador, la situación cambió. "Movete, Argentina, movete, movete dejá de joder", llegó a los 32 minutos del primer tiempo, y luego, tras el gol de Venezuela, comenzó lo que se preveía: murmullos y gritos de ansiedad, insultos al aire y manos a la cabeza. Pese a que el empate tranquilizó y envalentonó a la gente, cuando el equipo se retiró, hubo una pequeña silbatina, que no pudo ser tapada por las pocas palmas finales. La retirada tuvo el foco de toda la noche: ovación a Messi.

"Me gustaría ver el próximo partido que la gente siga alentando como hoy, que le interese mucho que la Argentina esté en el Mundial, juegue quien juegue y dirija quien dirija. Acá lo que importa es la camiseta y lo importante es que todos empujen para que Argentina tenga chances de ganar el próximo partido y definir en la última fecha, que es lo que tocó. Ojalá que nos acompañen y más allá de lo que pueda llegar a pasar, estén cerca nuestro", sentenció Sampaoli ayer por la noche en conferencia de prensa.

"Vi un equipo totalmente comprometido con lograr la clasificación. Lamentablemente no se concretó, pero hay que seguir insistiendo porque es la idea que yo tengo y quiero que se repita con el tiempo"
Jorge Sampaoli

El 1-1 ante Venezuela que mantuvo a la Argentina en zona de repechaje dejó un sabor amargo porque el desarrollo del juego no indicó demasiada paridad. Durante el primer tiempo, la Argentina fue muy superior y debió ponerse en ventaja, pero pagó la falta de eficacia al igual que en todas las Eliminatorias. Pese a que el complemento el rendimiento decayó mucho, el equipo hizo méritos como para llevarse el triunfo y, por eso, ante la necesidad de tres puntos, el empate impactó.

Frenético durante los noventa minutos, alcanzándole la pelota a sus dirigidos para jugar rápido y dando indicaciones constantemente, la imagen final de Sampaoli pareció muy distinta a la que se vio en el terreno: en la conferencia fue cauto y hasta se lo notó golpeado, con mucha seriedad. Eso sí, hay algo que no negocia: pese a que habló de la complicación que genera el resultado y deseó que "la incomidad no confunda ni bloquee a futuro", también dejó en claro que hay que "sostener el camino del ataque" y que quiere que "el equipo esté vinculado con la búsqueda". La idea no la modifica.

"El fútbol tiene estas cosas. Yo me preocuparía mucho más si en esta instancia hubiéramos hecho un partido en el que generáramos una sola chance de gol. Vi un equipo totalmente comprometido con lograr la clasificación. Salió con todo, como estaba planificado. Jugó con línea de 3, con dos volantes ofensivos y uno de contención, con dos extremos y dos delanteros. Eso fue el equipo y relacionado con el domino y las situaciones creadas, fue lo que yo esperaba. A lo mejor no esperaba tanto. Lamentablemente no se supo concretar, pero hay que seguir insistiendo sobre eso porque es la idea que yo tengo y, con el paso del tiempo, me gustaría que se siguiera repitiendo", dijo ante la consulta de LA NACION.

¿A qué atribuye la falta de gol? "Tiene que ver mucho el momento, el deseo y la necesidad, que por ahí bloquea al tipo con talento. Pese a que el equipo tuvo una organización de ataque bastante intensa y se metió en el campo rival, hubo condicionantes que generaron que el equipo no pueda concretar la victoria. Valoro el esfuerzo porque veo que en todo momento fueron a buscar. Me voy con bronca porque el partido tendría que haber terminado con un resultado muy favorable para nosotros", agregó el entrenador, quien vivió una noche muy especial que terminó con demasiados sinsabores después de tanto esperarla.

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