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Gaby Herbstein, la viajera

Cultora del hacer, es fotógrafa por naturaleza: exploradora del mundo y apasionada por conocer la diversidad

Miércoles 06 de septiembre de 2017 • 11:22
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Gaby Herbstein, la ocióloga experta de la semana
Gaby Herbstein, la ocióloga experta de la semana.

"Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida". Lo dijo Confucio y lo reafirma Gaby Herbstein. "Para mí es un placer trabajar, disfruto cada momento", afirma. Tan acostumbrada está que, cuando le llega el momento de ocio -léase vacaciones-, la fotógrafa elige destinos donde haya actividades para hacer: pasear por una ciudad, visitar un museo, hacer una excursión. "Estar estática no es algo que disfrute demasiado", admite. "También me encanta disfrutar de la naturaleza, pero haciendo una actividad, como el trekking", explica. El hecho de viajar muchísimo por trabajo no hace menguar sus ganas de explorar el mundo, sino todo lo contrario. "Nunca me canso, siempre estoy pensando adónde ir. Viajar genera una cierta adicción. Cuando uno se queda en el lugar de siempre, va perdiendo de a poco el asombro. Me copa que, al viajar, uno está permanentemente asombrado, es como tener la mirada de un niño", dice, fascinada. "Me gusta recorrer el mundo. Me parece muy importante conocer el mundo que nos rodea, encontrar las similitudes y diferencias y poder honrar ambas cosas". Gaby cuenta que ella misma viajó mucho con sus padres durante su infancia y quiere perpetuar el legado. Junto con su marido y sus dos hijas conforman un cuarteto viajero imparable. Por ejemplo, el año pasado visitaron India, haciendo caso omiso de quienes le advertían sobre llevar a sus hijas a un destino tan poco glamoroso: "Fue una experiencia maravillosa, en todo sentido. Nos encontramos con un país espiritual, hermoso, colorido. Creo que, adonde vaya, si voy con mentalidad de probar sabores diferentes, estar en contacto con la gente, meterme en sus casas, charlar con ellos, ver cómo viven y de qué manera son felices, siempre va a ser una experiencia positiva", manifiesta. Por supuesto que parte de este ocio viajero es sacar fotos. "Para mí, sacar fotos no es un trabajo. La cámara es parte de mi brazo", explica de esta, su máxima pasión. Sus hijas, un poco porque lo llevan en la sangre y otro poco porque tienen la mirada entrenada, también tienen buen ojo para la fotografía y sorprenden a mamá con sus capturas.

Al viajar tanto (incluso improvisa escapadas al campo los fines de semana), cuando está en Buenos Aires, Gaby elige quedarse en casa con su familia. Cocinar, salir a correr y compartir una mesa juntos son de sus actividades predilectas. Todas las mañanas lleva a sus hijas al colegio, diligencia que forma parte de su rutina y que confiesa disfrutar enormemente. "No me molesta para nada levantarme temprano y me encanta ir manejando para llevar a las chicas". Con su marido, además del trabajo, comparten el amor por el cine, cenas con amigos y asados domingueros con la familia. A Gaby le encanta recibir en su casa. "Tengo una casa en la que la gente se siente cómoda y me encanta invitar. Las cosas están para compartir", asegura, con una sonrisa en los ojos.

Ping Pong

¿Qué harías si tuvieras un año sabático? Detesto el concepto de año sabático. La gente que conozco que se tomó un año sabático quedó perdida en la vida. Me parece que hay otras maneras de pensar qué hacer. Como soy muy de la actividad, me parece que la inactividad no es buena consejera. Si me hartara de lo que estoy haciendo, cambiaría, pero haría otra cosa.

¿Algo que te sale muy bien? La chocotorta.

¿Un TOC? Soy muy perfeccionista. Si veo algo fuera de lugar, necesito acomodarlo, aunque esté en la casa de otra persona. Por ejemplo, un cuadro torcido.

¿Una tarea doméstica que te sale bien? Me gusta cocinar. No como carne desde hace 15 años y me encanta la comida orgánica. Fui a clases con Juliana López May porque me encanta cómo cocina ella, pero la verdad es que no tengo mucho tiempo para cocinar.

¿Un domingo perfecto? Un asado con amigos, porque la paso bien, comiendo y compartiendo también con mi familia. Con una temperatura sin mucho frío ni mucho calor, sería perfecto.

¿El trámite que más odiás hacer? Me molestan terriblemente todos los trámites de los aeropuertos. Migraciones, sacarme la foto, hacer colas, sacarme y ponerme los zapatos, pasar por los rayos X. A mí siempre me miran todo y me hacen muchas preguntas porque llevo equipos. Aparte, es tenso el aeropuerto, la gente está para atrás, no es un lugar relajado.

¿Algo que te gustaría aprender? A dibujar, me encantaría. Soy malísima, ¡creo que por eso me dediqué a la fotografía! (ríe). De alguna manera quería expresarme. Cuando veo a alguien que dibuja bien, me parece espectacular.

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