Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Tributaristas advierten que gravar la renta financiera le generará al Gobierno más perjuicios que beneficios

Explican que aplicar un impuesto a las personas físicas aumentaría el costo del endeudamiento y generaría una escasa recaudación

Miércoles 06 de septiembre de 2017 • 15:06
SEGUIR
LA NACION
0

cerrar

Los especialistas en impuestos consideraron que la aplicación del impuesto a la renta financiera que analiza el Gobierno se traducirá en un mayor costo para el propio Estado y llevará a los ahorristas a refugiarse en otros activos.

Hasta ahora, los funcionarios afirmaron que la posibilidad de gravar la renta financiera para las personas físicas -las empresas ya pagan este tributo- "está bajo análisis", ya que no se definió su alcance.

Más aún, algunos integrantes del Gobierno dudan de la conveniencia de aplicarla, sobre todo si se hace sobre las ganancias nominales y no sobre las reales, netas de inflación. Al respecto, creen que la recaudación que puede obtener el Estado es muy baja.

El presidente del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad de Buenos Aires, Humberto Bertazza dijo que "si se analiza qué instrumentos se pueden gravar, son los plazos fijos, que tienen una tasa de interés real negativa, y las Lebacs, que son un instrumento de la política monetaria. Y si se las grava, la gente se irá a otro instrumento".

"De este modo, el Banco Central debería pagar una tasa de interés mayor; y lo mismo pasaría si se aplica un impuesto sobre los títulos públicos del Tesoro y lo que se recaude por un lado, se perderá por el otro. Se trata más de una discusión política que técnica", indicó.

Fernando Quiroga Lafargue, socio a cargo de servicios financieros de impuestos de KPMG, dijo que "posiblemente el impacto del impuesto termine incidiendo como una mayor tasa de endeudamiento a la que los inversores estarán dispuestos a invertir".

"No solo no parece ser propicio el momento para definir la gravabilidad de la renta financiera ni significativa la recaudación esperada, sino que resultaría deseable disminuir la incidencia del impuesto a las Ganancias para el financiamiento recibido del exterior. Esto le daría un impulso a la inversión y nos equipararía con otros países de la región que compiten para captar inversiones y financiamiento", indicó.

Por su parte, César Litvin, socio del estudio Lisicki, Litvin y asociados, dijo que "la gravabilidad de la renta financiera es un tema que estuvo sujeto a una manipulación política". Y consideró que "gravar la renta financiera en títulos públicos y plazos fijos va a generar una huida de los ahorristas hacia otros instrumentos financieros con los efectos no deseados que ello provoca, con lo cual habrá que estimar adecuadamente un escenario de mucho menor magnitud para calcular cuánto es la posible recaudación que eventualmente pudiera obtenerse".

Iván Sasovky afirmó que "gravar la renta financiera sin que exista ajuste por inflación es una verdadera locura; de hacerse, se estaría tributando sobre ganancias ficticias porque gran parte de los ingresos que se obtienen están compuestos por un porcentaje inflacionario".

"Cada vez que el propio Estado sale a vender su deuda, todavía tiene un costo muy alto como para además incorporar el costo de un impuesto extra. En el caso de los plazos fijos, la rentabilidad está atada al nivel de inflación y a su relación con el tipo de cambio, por lo que cualquier impuesto puede generar el desaliento y el retiro de divisas", consideró.

Para Sasovsky, "luego de un sinceramiento fiscal de éxito indiscutible, el sólo hecho de pensar en la gravabilidad de la renta financiera puede tener un efecto negativo nefasto para la economía y una contrapartida en recaudación esperada casi imposible de imaginar, pues se trata de un mercado muy dinámico y sensible en el que el mínimo cambio puede disparar efectos distorsivos en la economía en general".

Por su parte, el diputado nacional por el Frente Renovador Marco Lavagna consideró que "hay que ampliar la base de tributación, por ejemplo, en el tema de la renta financiera y darle más beneficios al sector productivo como compensación".

El legislador consideró que no necesariamente habría fuga hacia otros instrumentos si se aplicara un impuesto y afirmó que "las exenciones actuales no apalancan el desarrollo del mercado productivo".

El Frente Renovador propuso el año pasado un impuesto para la mayoría de los instrumentos financieros, pero finalmente solo se aprobó un tributo al dólar futuro.

Por su parte, el director del Iaraf, Nadin Argañaraz, también enfatizó que "un punto clave es que lo que debe gravarse es la renta real de los activos, no la nominal, ya que sería una distorsión más mientras la tasa de inflación no sea muy baja".

"Si se avanza, habrá que hacerlo con los mecanismos necesarios para evitar que el impuesto te coma más que la renta real que se logra. En ese caso el desincentivo a ahorrar en los activos gravados sería mucho mayor", advirtió.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas