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CONTENT LAB PARA Alta Montaña

Cocina en el fin del mundo, un clásico que se consolida como experiencia de lujo

El chef de Roux, Martín Rebaudino sorprendió a lo esquiadores del Cerro Castor, con un almuerzo en plena montaña; cada plato fue acompañado con un vino diferente de Catena Zapata

Domingo 10 de septiembre de 2017 • 16:57

El cerro Castor en Ushuaia es un escenario idílico y, más aún, para quienes son amantes de los deportes como el esquí y el snowboard. Es cierto, al plan perfecto de una mañana haciendo bajadas por el cerro no lo puede faltar un almuerzo para recargar energía pero lo que nadie se imaginó es lo que sucedería el penúltimo domingo de agosto.

La experiencia "Cocina de Alta Montaña" ofreció, por segundo año consecutivo, la oportunidad de degustar un clásico de la cocina fueguina con una copa DV Catena Malbec- Grenache. Mientras los deportistas llegaban a meta de haberse deslizado por toda la mañana, Martín Rebaudino, chef de Roux los sorprendió con un ragout de cordero patagónico maridado con el vino D.V. Catena Malbec-Grenache.

"Fue una experiencia increíble para mí cocinar en la montaña, el día era de cielo diáfano y la gente estaba disfrutando de sus vacaciones. Hubo una clima descontracturado en el que todos disfrutamos de lo que sucedía", dijo Rebaudino.

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La cita continuó puertas adentro en 420, uno de los restaurantes del cerro. Allí quienes tuvieron el lujo de asistir degustaron un tartare de centolla fueguina con pil-pil de pimientos rojos asados maridado con D.V. Catena Nature y sopa de cebollas rojas al tomillo citronado con langostinos grillados, queso brie y aros de cebolla que se sirvió con D.V. Catena Chardonnay-Chardonnay.

El plato principal, una merluza negra con compota de tomates y azafrán del Valle de Pomán y quinoa real volcánica que se sirvió con D.V. Catena Pinot Noir-Pinot Noir, fue lo más elogiado por los comensales que, sin dudas, son especialistas de la buena comida.

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Para el postre Rabaudino los sorprendió con un biscuit a la culliere con mousse de mascarpone, helado de sambayón, gel de café y crocante de chocolate que pudieron acompañar con una copa de Saint Felicien Semillon Doux.

Cerca de setenta personas fueron las privilegiadas que disfrutaron de la experiencia "Cocina de Alta montaña", donde el buen vino, la calidad de la comida, la mano de un especialista y el paisaje se fusionaron para demostrar que el fin del mundo está a la altura de los centros de esquí más importantes del planeta.

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