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Dos genios salidos de San Petersburgo

Baryshnikov se mira en el espejo de Nijinsky, señala conexiones y enfatiza que aquí no baila, actúa

Jueves 07 de septiembre de 2017
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LA NACION
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Anteayer, Robert Willson y Mikhail Baryshnikov dieron una extensa y hasta didáctica conferencia de prensa. El primero, un verdadero maestro de la oratoria, dio cátedra. El segundo, con fama de señor poco interesado en hablar en público, se prestó al juego apelando a su predisposición.

"Estar en Buenos Aires es muy emocionante. Desde fines de los setenta he estado varias veces en esta gloriosa y hermosa ciudad. Tengo un profunda estima por este país, por su cultura, por su música, por su danza. Amo al público argentino. Esta vez llevaremos a escena el diario que escribió Nijinsky. Él tuvo su propia conexión con esta ciudad en la que se casó en 1913. Si no me equivoco, en 1918 hizo unas funciones en Montevideo y al año siguiente escribió su diario, que conforma el contenido de Letter to a Man", explicó el intérprete de esta propuesta.

Inmediatamente aclaró cualquier malentendido: "Esta obra no es de danza, aunque tenga algo de danza y muchas otras cosas de no danza. Lo importante de esta pieza es que no es la historia de vida de Nijinsky, sino que es la representación de alguien que entró en la esquizofrenia. No es más que el documento de un hombre perturbado que cayó en la oscuridad. Con todos los elementos de ese documento armamos una especie de collage. Básicamente aparece su relación con Dios, con el pacifismo, con su desarrollo y vida como artista, como padre, como esposo y como creador. Diría que es un fascinante collage de ideas que presentan el pasado de Nijinsky, su presente y su futuro, que no era otra cosa que la locura".

Al pasar, Baryshnikov agregó que tal vez sea su última presentación en nuestro país. Y cuando le consultaron sobre las posibles similitudes entre Nijinsky y él, fue bastante escueto: "Los dos llegamos desde el interior a San Petersburgo (o Leningrado, como se la llamaba en mi época) para estudiar ballet. Ambos terminamos nuestro estudios, abandonamos el país y nunca más regresamos. Diría que éstas son las únicas similitudes".

Como viene sucediendo desde hace dos años, el gran bailarín que esta vez no baila en la escena, intentará recrear en Buenos Aires el espíritu de ese otro gran bailarín ruso en sus noches más oscuras.

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