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Eliminatorias. La Argentina y un camino sinuoso con un plantel en baja, tres DT y hasta tres presidentes

La Argentina sufrió la falta de gol y los vaivenes anímicos tanto como el caos en la AFA: Martino, Bauza y Sampaoli pasaron por el banco; Segura, Armando Pérez y Tapia, por el escritorio

Jueves 07 de septiembre de 2017
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LA NACION
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Ya en la primera fecha algo decía que la ruta hacia Rusia iba a ser de las más complicadas
Ya en la primera fecha algo decía que la ruta hacia Rusia iba a ser de las más complicadas. Foto: Archivo / Santiago Filipuzzi

Alguna vez se pensó que con el cambio en el formato de competencia la Argentina nunca más tendría problemas para meterse en una Copa del Mundo. En realidad, la idea también aplicaba para Brasil y Uruguay, las otras potencias de América del Sur. El actual método empezó a utilizarse después de la angustiante clasificación celeste y blanca para el Mundial de Estados Unidos 1994, en la que el conjunto por entonces dirigido por Alfio Basile consiguió un lugar tras el repechaje con Australia y con la vuelta de emergencia de Diego Maradona al seleccionado. Pero, contrariamente, la Argentina casi nunca se sintió cómoda en las eliminatorias posteriores, salvo las que dirigió Marcelo Bielsa camino a Japón y Corea del Sur 2002. Ni que decir de las actuales, en las que el conjunto nacional caminó descalzo y sobre clavos desde la primera fecha. Acaso la derrota por 2-0 ante Ecuador, en el Monumental, fue la advertencia de que todo le costaría demasiado. Claro que nadie podía imaginarse todo el desencanto que vendría a partir de ese 8 de octubre de 2015.

Hay algunas circunstancias inexplicables. Lionel Messi,Gonzalo Higuaín,Mauro Icardi,Sergio Agüero y Paulo Dybala son de los mejores delanteros de Europa. Pero la Argentina apenas hizo 16 goles en la misma cantidad de partidos. Eso sin contar que el empate de anteanoche lo consiguió gracias al tanto en contra de Fletscher. Entre los 10 equipos, apenas supera a Bolivia (14) en goles a favor. Otras pueden encarrilarse detrás de la mala fortuna, como que Lionel Messi se hubiera perdido por lesiones o suspensiones siete de las 16 fechas.

La Argentina estuvo siempre bajo presión en las eliminatorias, en medio de una AFA dominada por el caos y con entrenadores con el poder recortado. A la caída con Ecuador le siguió un gris empate con Paraguay (0-0), con el único aliciente de que el punto se consiguió como visitante. Tras la igualdad con Brasil (1-1), en River, la victoria ante Colombia por 1-0, en Barranquilla, pareció el trampolín para la recuperación. Los triunfos frente a Chile (2-1) y Bolivia (2-0) no serían más que un espejismo en el que se podía ver el destino a Rusia.

A la base del equipo ya le pesaba las dos finales perdidas (Mundial de Brasil 2014 y Copa América de Chile 2015) y en el medio le agregaría otra frustración continental con idéntico desenlace que la anterior: derrota por penales contra los chilenos, esta vez en Estados Unidos 2016. Gerardo Martino intentó continuar un proceso en las que las dudas empezaban a tomarlo por asalto. No pudo. Y renunció después de una serie de cortocircuitos con el Comité de Regularización que mandaba en la AFA y poco antes de unos Juegos Olímpicos de Río de Janeiro para los que nadie le cedía jugadores.

Tres DT y tres presidentes

La Argentina no se sintió a gusto ni siquiera después de haber asumido el liderazgo en las posiciones. El debut de Edgardo Bauza trajo un 1-0 frente a Uruguay que le permitió al seleccionado estar en la cima por única vez en las eliminatorias. Pero ya en el primer partido del Patón se cuestionaron el juego y la estrategia. Los obstáculos eran cada vez más altos y la desconfianza se extendía en los escritorios y en las tribunas. El triunfo ante Colombia por 3-0, en San Juan, alivió la pena por los empates con Venezuela y Perú (ambos 2-2), y por las derrotas con Paraguay (1-0) y con Brasil (3-0), pero no calmó el enojo. Los jugadores rompieron relaciones con la prensa por las versiones de falta de profesionalismo de Ezequiel Lavezzi. Bauza colmó a los dirigentes por sus continúas apariciones públicas y por frases que parecían desentenderse del contexto. “Después de ser campeón del mundo, no sé a qué me voy a dedicar”, le dijo a La Nacion el 17 de marzo pasado. Y fue sólo un ejemplo.

Tan torcido estaba el rumbo que ni siquiera se pudo festejar el 1-0 ante Chile, con un gol de Messi tras un dudoso penal. El Nº 10 sería informado por los insultos a un juez asistente y castigado con cuatro fechas de suspensión. Así se perdió la caída en La Paz (ante Bolivia por 1-0), último partido de Bauza antes de que el ya presidente Claudio Tapia lo despidiera.

Un halo optimista recibió a Jorge Sampaoli, el tercer DT en las eliminatorios, algo inédito en la historia argentina. Ni que decir cuando la FIFA cambió el fallo y habilitó a Messi. Hasta que los empates con Uruguay (0-0) y con Venezuela (1-1) llevaron a la Argentina directo a la angustia. El Monumental abucheó a los jugadores, como ya había ocurrido ante Ecuador, Brasil y Paraguay (en Córdoba), en una ligazón que nunca termina de completarse.

Otro dato curioso y que, seguramente influyó, fue que además de tres entrenadores, la AFA también tuvo tres presidentes en este período de competencia: Luis Segura,Armando Pérez (a cargo del Comité) y Tapia. Todo salió mal de principio a fin.

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