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El golpe de Trump contra los dreamers desata una dura batalla en el Congreso

Los demócratas buscarían una ley para darles residencia definitiva; los republicanos exigirían a cambio el refuerzo de las fronteras

Jueves 07 de septiembre de 2017
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LA NACION
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Trump visitó ayer una refinería en Bismark y habló ante simpatizantes
Trump visitó ayer una refinería en Bismark y habló ante simpatizantes. Foto: AP / Pablo Martínez

WASHINGTON.- El futuro de unos 800.000 jóvenes inmigrantes indocumentados, incluidos casi 5000 argentinos, abrió una nueva batalla en el Congreso luego de que el presidente Donald Trump decidiera liquidar un programa que los protegía de la deportación y les permitía vivir y trabajar en Estados Unidos.

Un día después de que Trump dejara a los dreamers en el limbo, los demócratas prometieron hacer todo lo posible para impulsar una ley que les otorgue una residencia legal definitiva, mientras que los republicanos, divididos, brindaron señales de que exigirán reforzar la seguridad en la frontera con México antes de conceder cualquier alivio migratorio.

Esa grieta política alimentó la especulación de que la legalización de los dreamers puede llegar a quedar atada al financiamiento de la construcción del muro que Trump se cansó de prometer durante la campaña presidencial, y que México se ha negado rotundamente a pagar.

Trump se mostró ayer confiado en que el Congreso brinde una solución para los jóvenes indocumentados a quienes les cortó el blindaje del programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), implementado hace cinco años por decreto por Barack Obama.

"El Congreso, realmente lo creo, quiere ocuparse de esta situación. Realmente lo creo, incluso miembros muy conservadores del Congreso. Lo he visto de primera mano", afirmó el presidente en una charla con periodistas en el avión presidencial. Trump también se preocupó por señalar otro punto: cualquier proyecto de ley que debata el Congreso debe incluir medidas para garantizar una "buena seguridad en la frontera".

La misma señal dejó Paul Ryan, líder republicano de la Cámara baja, cuando dijo que el "dilema" respecto de los dreamers es un síntoma de un problema mayor.

"Y el problema más grande es que no tenemos el control de nuestras fronteras. Por lo tanto, sólo es razonable y apropiado que también abordemos la raíz del problema, que es que las fronteras no están suficientemente controladas, mientras abordamos este problema muy real y muy humano que está justo enfrente de nosotros", indicó.

La frontera con México nunca ha estado tan custodiada. Los arrestos en la frontera sur del país de migrantes sin papeles han disminuido de manera drástica a niveles similares a los de la década del 70. Este año, hasta julio, las detenciones habían caído casi un 48% respecto del mismo período del año anterior, según cifras oficiales.

La legalización de los dreamers cuenta con los suficientes votos en el Congreso para ser aprobada. Pero, así y todo, la iniciativa bien puede quedar estancada: Ryan y el líder oficialista del Senado, Mitch McConnell, pueden cajonearla para tapar la grieta interna.

Todos los demócratas respaldan la regularización de los jóvenes indocumentados, quienes estudian, trabajan e incluso han servido en las fuerzas armadas. Charlie Dent, líder de la bancada republicana moderada en la Cámara baja, que apoya la iniciativa, dijo que cuentan con suficientes votos oficialistas. Lo mismo indicaron republicanos moderados del Senado, como los senadores John McCain, Lindsey Graham o Susan Collins.

Pero los republicanos más duros, como los miembros de la bancada Libertad, vinculados con el movimiento ultraconservador Tea Party, o el senador John Cornyn, de Texas, influyente en el debate migratorio, reniegan de cualquier alivio a los indocumentados, al que descalifican al tildarlo de "amnistía".

"Somos el país más generoso del mundo en materia de inmigración, inmigración legal. Pero necesitamos restablecer el Estado de Derecho, y tenemos que empezar en la frontera, con la seguridad de la frontera, y tenemos un plan para que el presidente considere hacer precisamente eso", insistió Cornyn. Una opinión extendida en el ala dura del oficialismo.

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