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Volvió a Malvinas 26 años después y pelea por la identificación de los cuerpos

El veterano Julio Aro viajó a las islas en 2008; ver las placas 'soldado argentino solo conocido por Dios' lo incentivó a crear No Me olvides, donde impulsa la investigación y realización de exámenes de ADN para identificar a los caídos argentinos

Miércoles 06 de septiembre de 2017 • 23:51
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Julio Aro, fundador de No me olvides, la fundación que a través del proyecto ADN impulsa la investigación y realización de exámenes para identificar a los caídos argentinos sepultados en el cementerio de Darwin, en Malvinas , estuvo en Terapia de Noticias y contó, entre otras cosas, cómo fue el traumático momento en que vio por primera vez, más de 20 años después, las placas que rezan: 'soldado argentino solo conocido por Dios'.

"Mi primera sensación al ver las cruces fue decirles que no me olvidé de ellos, por eso la fundación se llama No me olvides.", dijo. "Recorrer las 230 cruces y encontrar 123 placas que dicen 'soldado argentino solo conocido por Dios'..., no entendí nada, la verdad fue lo peor que me pudo haber pasado porque no entendí qué había debajo de esa placa, creía que no había nada sinceramente, fue una incertidumbre muy grande, no paré de llorar, pero a medida que lloraba me sentía mejor", agregó. Fue entonces cuando pensó cómo podía hacer para devolverles a los soldados caídos "esa identidad". Un tiempo después, nació su fundación.

Su relato se relaciona con las tareas de exhumación que la Cruz Roja realizó en el lugar en agosto pasado, y de la que ayer se supo que entre los cuerpos sin identificar no había 123 personas sino 121. Aro fue clave para que el trabajo se realizara.

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El impulso para volver a Malvinas en 2008, según relató, fue encontrarse con él mismo. "Necesitaba encontrarme, yo intenté ir a buscar al Julio que había dejado en el 82. Cuando fui a buscar esa parte de Julio yo tenía la espalda bastante encorvada por el peso de la mochila. Yo como profesor te puedo decir la cantidad de huesos que tenemos, la sangre que poseemos, pero no te puedo decir las lágrimas que tenemos, porque no paré de llorar durante toda la semana".

Luego, afirmó: "Volver a sentir el frío en la cara, volver a estar con tus compañeros en los campos de batalla, sentir esa sensación de no olvidarte de aquella persona que combatió, con la que compartimos espalda con espalda y que le tocó quedarse en las islas. Esa persona, no por haber muerto tiene que haber perdido su nombre, entonces, no por ser pobre, tienen que perder el nombre, todos tenemos el derecho a la identidad".

El momento en que Aro decidió tomar cartas en el asunto

Después del viaje a Malvinas en 2008, Aro se contactó con una periodista inglesa que junto a un grupo de veteranos ingleses lo invitó a Londres."Una invitación para ver si queríamos estar con esos enemigos enfrentados charlando y viendo de qué manera ellos trataban el tema, con qué respeto lo trataban, qué planes de salud tenían, ver las condiciones en las que estaban trabajando", explicó.

Dijo, entonces, que los ingleses querían que los argentinos contaran qué era lo que más les había molestado en la islas. "Ahí uno dijo que era esa famosa placa que no entendíamos". A los pocos días, en una reunión los ingleses les sugirieron armar una ONG, y les entregaron un sobre "con un montón de información, con fotos, mapas, nombres, cómo estaban enterrados, pero todo en inglés, no entendíamos nada".

Quien les entregó el sobre fue Geoffrey Cardozo, un militar inglés que se encargó de la ingrata tarea de enterrar los cuerpos. Cuando llegaron a la Argentina e hicieron traducir la información, Aro, oriundo de Mar del Plata, se fue a una escollera a leerlo. "Me dio mucha bronca e impotencia todo lo que decía (...) realmente un informe que no podíamos creer (...) ese informe dice que antes de hacer el entierro habían pedido que fuera un grupo de argentinos a identificar a sus muertos. Si hubiera ido uno, hoy no existiría esa famosa placa de 'soldado argentino solo conocido por Dios'. Y no fue nadie, esa es la impotencia y la bronca que te da". Entonces, se contactó con las familias para consultarles si les interesaba saber en cuál de esas cruces estaba su hijo y así nació No me olvides.

Ahora los cuerpos fueron exhumados y están en proceso de identificación. "Mejor acto de soberanía que identificar a los cuerpos no debe existir", concluyó Aro.

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