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Huracán Irma: los argentinos en Miami, ante el dilema de irse o quedarse

Algunos se vieron forzados a evacuar sus casas y se preparaban para viajar en auto a Orlando; otros ultimaban los preparativos para resistir la tormenta en sus hogares.

Jueves 07 de septiembre de 2017 • 17:51
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LA NACION
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Alex fue papá hace dos días en Miami
Alex fue papá hace dos días en Miami. Foto: Facebook

WASHINGTON.- Para muchos argentinos que viven en Miami, los últimos días han estado signados por el mismo dilema: irse o quedarse.

"Nosotros nos vamos porque nos da miedo", dice Rosalía Mogro, quien cumple 51 años mañana, cuando el huracán Irma, el más fuerte jamás registrado, rozará Cuba en su camino hacia Florida y Miami. "Sentir que se sacuden todo los ventanales es horrible, y además puede haber cortes de luz. No sabemos qué va a pasar. Vivimos hace 16 años y hemos pasado huracanes, pero ninguno como Andrew, y cuentan que fue difícil", completó.

Mogro y su familia decidieron irse a Orlando, donde esperan llegar esta noche. Otros aún meditan la decisión, a sabiendas de que las rutas están atestadas de autos, y el temor de no encontrar nafta en el camino.

Un bebe recién nacido, en medio del huracán

Para otros, como Alex Horenstein, la decisión es mucho más compleja: su primer hijo nació hace sólo dos días.

"No sé realmente qué hacer", dijo Horenstein. "Ninguna opción es buena. Con un bebé de dos días no puedo viajar mucho, especialmente con las rutas atoradas y la madre recuperándose", describió.

Horenstein vive en uno de los típicos edificios altos de Miami cerca del agua, en la zona "B", en un lugar donde no es obligatorio evacuar como en otras áreas de esa zona y la zona "A" . Está en un piso 24 con su mujer, su hijo y sus padres, que viajaron de Mendoza. Dice que la situación es "estresante", pero algo lo tranquiliza: su padre es pediatra.

Recién pudo ir al supermercado a comprar lo que pudo esta mañana, ya que volvió a su casa del hospital anoche. No encontró agua, y sólo había artículos perecederos "de lujo". Un rato después, la decisión fue inevitable: su edificio se aprestaba a cortar el agua y la electricidad, y él y su familia preparan una pequeña migración a la casa del padre de ella en Palm Beach.

Andrea Persson, 37 años, tiene todo listo para irse de su casa junto a su marido, Martin Pombo, 42 años, su hija Ema, 5 años, y su perro salchicha: el auto con el tanque lleno, muebles y macetes del jardín adentro -pueden ser "proyectiles" en un huracán-; sólo les falta cerrar la casa, bloquear las ventanas, guardar o encadenar los tachos de basura y "tapiar las puertas".

"Hace siete años que vivimos acá y nunca vivimos un huracán. Todos los que viven acá desde hace más años nos hablan de Vilma, y tienen miedo. La gente que lo vivió te habla con mucho temor, y es la primera que evacua. Estamos preparándonos para el peor escenario, pero sabemos que esto puede girar e irse al lado del mar", dice.

En la televisión, el gobernador de Florida, Rick Scott, pide que si la gente debía evacuar se fuera lo antes posible porque "las rutas se llenarán rápido".

"Nos da un poco de miedo quedarnos en la ruta, para eso prefiero quedarme en casa. Pero tenemos todo el día de hoy y viernes para salir, quizá hacer noche en Orlando y seguir para el norte. Por las fotos que he visto de mis amigos, está pesado pero avanza. Mis amigos que fueron para Orlando llegaron y encontraron nafta en el camino", afirma Andrea.

Narciso Muñoz vive desde hace once años en Key Biscayne con su mujer, Malena Legarre, y sus ocho hijos de entre 19 y 4 años. Ayer, su mujer y algunos de sus hijos cortaban maderas para tapiar las ventanas. Le había costado conseguir madera, y dijo que había visto "dos o tres colas para cargar nafta". Además, habían llenado la bañadera de agua, y había subido todas las cosas a la planta alta de la casa. Antes, había llenado bolsas con arena para intentar proteger su casa de las inundaciones. Enumeró tres miedos: que "reviente la casa" por el viento; que se inunde la casa, y que entren ladrones.

"Hay mucha gente tiene miedo de dejar la casa sola, y hay algunos amigos que no dejan la casa, se quedan", apuntó "Nosotros ahora nos vamos a ir un hotel en el centro. La gente migra. Es interesante. Acá hay siempre hay pájaros, y ya no hay más pájaros, y tampoco quedan muchas personas. Migran los animales y migran las personas", describió.

La orden de evacuar le llegó por Whatsapp: recibió un mensaje de la alcalde de Key Biscayne, Mayra Peña Lindsay, quien le avisó a los vecinos que ella sería la primera en irse.

"Es como ver al capitán del Titanic subir a un bote", reaccionó Muñoz. "Hay un poco de pánico. Se ve. Hay ansiedad y hay susto. Vas a la góndola y te peleás para agarrar el agua. Es raro. Hay ansiedad. Y hoy mirás el día, y es un día de playa. Hay un sol tremendo", matizó.

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