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Estrella y Lavandera: reunión cumbre a dos pianos, en busca del sonido perfecto

Intérpretes eximios, se asocian por primera vez; es el abrazo entre dos generaciones

Viernes 08 de septiembre de 2017
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LA NACION
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Lavandera y Estrella: los separan 45 años, los une la pasión por la música
Lavandera y Estrella: los separan 45 años, los une la pasión por la música. Foto: LA NACION / Hernán Zenteno

"Este encuentro ocurre gracias al llamado de un productor, pero yo al maestro lo conozco y lo admiro de toda la vida. Di un concierto para la fundación Música Esperanza, que él preside, cuando tenía 14 años. Desde entonces está pendiente esta reunión. Imaginate: ahora ya tengo 32 años", dice Horacio Lavandera, a propósito del recital de piano que dará hoy y mañana junto a Miguel Ángel Estrella.

Horacio vive un poco en Buenos Aires y otro tanto en España, base de operaciones de su actividad como pianista clásico, aunque actualmente es en Alemania donde más desarrolla su trabajo. En poco tiempo emprenderá una gira que comenzará en Londres y culminará en Nueva York. Recién en noviembre regresará a nuestro país.

Horacio, con más de la mitad de su vida dedicada al piano en los escenarios más importantes del mundo, está en un momento de comienzos. El de la orquesta con la que interpretó los cinco conciertos de Beethoven en el CCK; el de esta sociedad artística que emprendió con Estrella, un hombre que lo dobla en edad y que hoy es pura reflexión. Es una reunión cumbre como no ocurren muchas, en la que se abrazan dos generaciones.

Habrá que ver si luego de estos dos recitales, en los que interpretarán música clásica y popular sentados a un piano de concierto, en la sala del Torquato Tasso, vuelven a tener la oportunidad de repetir la experiencia. Ojalá. Los dos andan de acá para allá. Miguel Ángel Estrella vive un poco en Buenos Aires y otro tanto en París. Porque en Francia están sus hijos y sus nietos. Allí los llevó el destino a los Estrella cuando su padre recuperó la libertad después de tres años de secuestro, tortura y cárcel en Montevideo, durante las dictaduras militares de la Argentina y el Uruguay. El artista tucumano sigue en movimiento.

"Voy y vengo cada tres meses, más o menos. Por cuestiones de trabajo y otras familiares. Voy a ser bisabuelo. Es linda la vida entre dos mundos, allá puedo hacer cosas que acá no y viceversa. Además, a Francia le debo mi vida. Si no hubiera habido desde allí una intervención de enorme fuerza, yo no sería de este mundo. Me secuestró el Plan Cóndor. La idea era matarme. El otro día estuve en la ex ESMA con sobrevivientes. Me contaron que un día ahí circuló una foto mía. Pero nadie me conocía. Y una tucumana me reconoció y dijo que yo era un pianista célebre de Tucumán. Se suponía que de Montevideo me iban a traer a Buenos Aires. Me secuestraron en el 77 y me liberaron en el 80. Sólo reconocí voces. La tortura fue de enorme violencia. Yo rezaba, a los gritos y como un loco. Y en esas tinieblas, encapuchado y desnudo, llegué a ver una imagen, la imagen de Cristo. Medio parecido a mi viejo. Se ensañaron con mis manos. Estuve nueve meses sin sensibilidad en las manos ni en los brazos. Cuando me liberaron, en 1980, me enteré de que al día siguiente de mi desaparición la gran pianista Nadia Boulanger, que fue mi maestra, creó en Francia un comité para buscarme. Me enteré del apoyo de gente como Jean Paul Sartre y Olivier Messiaen. Yo era el Santiago Maldonado de esos días. Así fue como la Unesco mandó a buscarme por dos brasileños que conocían el Plan Cóndor. Cuando me liberaron, me nombraron embajador de buena voluntad de la Unesco, título honorario que tengo hasta ahora. Me encomiendan misiones en el mundo. Es interesante y lleva tiempo."

Así fue como se afianzó en Miguel Ángel Estrella la idea de ser un "músico social". Dice que se ve reflejado cuando tenía 27 o 28 años en este Lavandera que lo acompaña. "Está bien el Teatro Colón -señala el pianista-. Es hermoso tocar ahí. Pero también en la villa 31, a pocas cuadras. Tiene otro significado. Yo recuerdo un día en que mi mujer cantó un negro spiritual y la gente se persignaba. No entendía el inglés. Pero sabía que en ese canto estaba Jesús. O una canción de Fauré que se llama «Después de un sueño». Baudelaire, el gran poeta francés, que escribe los versos, recrea ese amor que perdió. Martha, mi mujer, la cantó un día en los Valles Calchaquíes. Y cuando preguntó si entendían lo que cantaba, le dijeron: un amor que terminó mal. Era justo eso. Y esos descubrimientos nos mostraron que si bien la consigna de los empresarios era que fuéramos ricos y famosos, a nosotros no nos interesaba. Hace un rato Horacio decía que como artista uno tiene la responsabilidad de tomar decisiones. Nosotros no queríamos mostrarnos como el gauchito tucumano y la princesa porteña. Jeannette Arata de Erize, la directora del Mozarteum, hizo muchas cosas buenas. Trajo a grandes maestros que ayudaron a formarnos. Pero en los almuerzos en su casa nosotros nos sentíamos un poco incómodos. No era nuestro mundo."

La opción para este fin de semana es tener sobre el escenario un piano de concierto y un programa en el que no faltarán algunas de las especialidades de Estrella, como las piezas de Chopin, amenizadas por sus relatos sobre la manera en que esas obras llegaron a su vida. Y Horacio, por su parte, interpretará piezas de músicos que ya grabó, entre otros, de Dino Saluzzi y Ástor Piazzolla.

"Ahora no podría decirte si hubo decisiones que tomé y luego me arrepentí -señala Lavandera-. Yo mismo soy compositor y estoy todo el tiempo buscando un nuevo tipo de sonido que resuene dentro de mí. Eso te lleva a tomar decisiones que pueden estar fuera de una primera impresión fácil del arte. El resultado inmediato no me preocupa. Siempre me dirigí hacia lo que quería. Hay padres muy ansiosos cuando ven a un hijo con talento. Mis padres siempre pensaron que la formación era lo principal para mí. Y que tenía que buscar dentro de la música un nuevo sonido, que fuera el mío. Eso lleva toda la vida. Tengo la suerte de que mi padre es músico y desde que soy chico él está detrás de cada proyecto. Cada cosa que hago está muy hablada y es el resultado de una lenta maduración. La Orquesta Clásica Argentina, que creamos para los conciertos de Beethoven, es un proyecto hermoso. Y estoy por embarcarme en una gira que empezará el 23 de septiembre en la St John's Smith Square de Londres y terminará el 7 de abril en el Carnegie Hall. Y ahora esto: este encuentro con el maestro, que es fabuloso y estaba pendiente entre nosotros. Es el comienzo de la creación compartida, es el inicio de algo nuevo."

Entre Chopin, Saluzzi y Piazzolla

En el espectáculo Música de mi pueblo, Horacio Lavandera y Miguel Ángel Estrella cruzarán el universo de la música clásica con el de la popular. En este caso invertirán roles. El pianista tucumano, que mantiene una conexión muy fuerte con la música del Norte, tocará música de Chopin. Lavandera, que acaba de hacer los conciertos de Beethoven, dedicará su repertorio a Saluzzi y Piazzolla.

Estrella + Lavandera

Música de mi pueblo

Hoy y mañana, a las 21.

Torquato Tasso, Defensa 1575.

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