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El límite impuesto por el tiempo

Viernes 08 de septiembre de 2017
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PARA LA NACION
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Foto: LA NACION

Una noche de sábado fui a ver Siempre hay que irse alguna vez de alguna parte, con dramaturgia y dirección de Gabriela Izcovich. Esta propuesta sensible y humana me emocionó profundamente. La reflexión que se plantea sobre poder del tiempo y los recuerdos conmueve.

Dos amigos de la infancia acompañados por sus mujeres deciden viajar a su pueblo de la infancia para filmar un documental. Al llegar, se encuentran con que del pueblo no queda nada. Sólo el poder de la memoria y la evocación. El límite que impone el paso del tiempo fija la imagen en la memoria tiñéndola de las modificaciones lógicas que imprime el transcurrir de los años y el poder del presente.

Siempre hay que irse alguna vez de alguna parte -con Roberto Castro, Marcelo Bucossi, Mercedes Fraile y Gabriela Izcovich- es un espectáculo que recomiendo porque es humano, sensible y con actuaciones y una dirección excelentes. ¡No se la pierdan!.

Producción Julia Montesoro

Siempre hay que irse alguna vez de alguna parte

No Avestruz, Humboldt 1857.

Sábados, a las 22.30.

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