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Reseñas: Poesía beat

La gran conexión beatnik

Domingo 10 de septiembre de 2017
LA NACION
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No es inusual que las corrientes literarias subterráneas de una época cristalicen luego en unos pocos monumentos. De la Generación Beat sólo se contaban con los dedos de la mano a cuatro o cinco artistas consagrados. Todos hombres, a la vieja usanza. A ese tótem solitario, en el que se pueden identificar los rasgos de Allen Ginsberg, Jack Kerouac y William Burroughs, los editores Juan Arabia y Mariano Rolando Andrade le devuelven su paisaje agitado: una gran tribu de cuarenta poetas alimenta en Poesía Beat la fogata en la que templaron la disidencia de sus liras.

“No soy un hombre. Lloro cuando me siento infeliz./ No soy un hombre. No me creo superior a las mujeres. /No soy un hombre. No uso suspensorios. /No soy un hombre. Escribo poesía. /No soy un hombre. Medito sobre la paz y el amor. /No soy un hombre. No quiero destruirte”, escribe Harold Norse (1916-2009).

Con un “explícito reconocimiento al papel de las mujeres en la literatura beat”, la antología se propone “inclusiva y abarcadora”, y efectivamente lo es a lo largo de 300 páginas que suman, en versiones bilingües, canciones y poemas escritos posteriormente al período considerado tradicionalmente beat. Hay también outsiders e incluso poetas como Denise Levertov, que tuvieron luego una larga carrera literaria, pero establecieron afinidades con el movimiento en algunas de sus publicaciones.

De esta manera, Poesía Beat propone una multiplicidad más tangible, fruto de una minuciosa investigación y de una reinterpretación de lo que se considera el aporte de ese grupo artístico: no sólo una invectiva antisistema o en contra del american way of life, sino también la búsqueda intensa y práctica que crea otras condiciones de existencia, de la mano del pacifismo, en muchos casos, a lo bonzo.

“Son estas pequeñas cosas –y el secreto detrás de ellas/ Que llenan el corazón. /El patrón, el espíritu, el ardiente demonio /Que las vinculan /Y depositan su libertad en nuestros sentidos”, sostiene un poema de Michael McClure (1932).

Marge Piercy (1936), por su parte, canta: “Oh, el oprimido, excitante y agotador blues femenino:

palpitaste allí con tu rostro ligeramente hinchado /y tu cabello con púas volando vigoroso y desbordado, /el estallido de un horno cuyo combustible es la vida entera.”

Cada poeta es presentado con una breve nota biográfica que permite reconstruir las conexiones, encuentros y vagabundeos que se daban entre los distintos artistas. También la forma de hacer posible la circulación de su poesía, con la creación de casas editoras, librerías y revistas. Nueve traductores participan de las versiones, gesto antimonolítico, característico del espíritu beat, que impregna la edición de manera programática.

POESÍA BEAT

Autores varios

Buenos Aires Poetry

Autores varios

307 págs., $ 580

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