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Con un fuerte respaldo al plan de paz, Francisco clamó por la reconciliación de Colombia

En su primera jornada completa en el país, pidió luchar contra "la tentación de venganza" para dejar atrás el conflicto; más de un millón de personas asistieron a la misa en Bogotá

Viernes 08 de septiembre de 2017
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LA NACION
El Papa, ayer, al llegar al parque Simón Bolívar de Bogotá, donde presidió una misa ante cientos de miles de personas
El Papa, ayer, al llegar al parque Simón Bolívar de Bogotá, donde presidió una misa ante cientos de miles de personas. Foto: AFP / Raúl Arboleda

BOGOTÁ.- Huir de toda tentación de venganza, sanar heridas, perdonar, buscar la reconciliación y ser constructores de la paz. En una capital revolucionada por su presencia, estos temas marcaron ayer la primera jornada completa de Francisco en Colombia.

En medio de un clima de gran euforia y fervor religioso, el Papa respaldó con fuerza el proceso de paz en curso, fruto del controvertido acuerdo de paz firmado el año pasado por el gobierno de Juan Manuel Santos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que dividió a los colombianos.

"Quise venir hasta aquí para decirles que no están solos, que somos muchos los que queremos acompañarlos en este paso. Este viaje quiere ser un aporte que en algo allane el camino hacia la reconciliación y la paz", dijo Francisco.

"Gracias, Su Santidad, por venir hasta Colombia a acompañarnos, a estimularnos, a dar con nosotros el primer paso hacia la reconciliación", agradeció Santos.

A lo largo de una jornada febril, tuvo una emotiva ceremonia de bienvenida en la Casa de Nariño, el palacio presidencial. Se reunió con Santos y autoridades; luego con jóvenes, que lo aclamaron; con obispos colombianos, del Consejo Episcopal Latinoamericano, y, finalmente, celebró una misa ante más de un millón de personas. Durante la jornada, el Papa alentó a los colombianos, una y otra vez, a no tener miedo y a seguir adelante, con fe y esperanza, y más allá de las diferencias, en el camino emprendido.

"Es mucho el tiempo pasado en el odio y la venganza... La soledad de estar siempre enfrentados ya se cuenta por décadas y huele a cien años. No queremos que cualquier tipo de violencia restrinja o anule ni una vida más", dijo Francisco, en un discurso en el que citó al premio Nobel de Literatura colombiano, Gabriel García Márquez.

También llamó a "construir un país que sea patria y casa para todos los colombianos", y a "resolver las causas estructurales de la pobreza, que generan exclusión y violencia".

Consciente de la polarización que reina en este país desgarrado por 53 años de enfrentamientos -que dejaron más de 220.000 muertos, secuestros, violaciones a los derechos humanos, desplazados y rencor-, el Papa no habló directamente del acuerdo de paz, pero lo elogió sin medias tintas.

"En el último año ciertamente se avanzó de modo particular. Los pasos dados hacen crecer la esperanza, en la convicción de que la búsqueda de la paz es un trabajo siempre abierto, una tarea que no da tregua y que exige el compromiso de todos", dijo. E invitó a seguir en el esfuerzo por construir la unidad de LA NACION, "a pesar de los obstáculos, diferencias y distintos enfoques sobre la manera de lograr la convivencia pacífica, persistir en la lucha para favorecer la cultura del encuentro".

"Que este esfuerzo nos haga huir de toda tentación de venganza y búsqueda de intereses sólo particulares y a corto plazo", exhortó.

Consciente de las enormes desigualdades que hay en Colombia, también animó a poner la mirada en los excluidos. "Todos somos necesarios para crear y formar la sociedad. Esta no se hace sólo con algunos de «pura sangre», sino con todos", dijo.

Cuando se reunió con 22.000 jóvenes que lo aclamaron en la plaza Bolívar, el corazón histórico de Bogotá, también los alentó a "atreverse a soñar a lo grande" para transformar a Colombia. "Por favor, ¡no se metan en el chiquitaje! ¡Vuelen alto!", arengó, en un discurso inspirador, lleno de pasión. Entonces en la plaza reinaba un clima eléctrico, parecido al que hubo en Río de Janeiro durante la Jornada Mundial de la Juventud, en julio de 2013. "Aunque tuviera los ojos vendados, sé que este lío sólo lo pueden hacer los jóvenes", bromeó el Papa.

Francisco concluyó una jornada agotadora con una misa multitudinaria en el parque Simón Bolívar. Cuando llegó allí, a bordo del papamóvil, salió el sol, para alegría de la multitud, que aguantó por horas la lluvia.

En su homilía, al evocar pasajes del Evangelio, denunció las "tinieblas de las injusticias, de la inequidad social, de la sed de venganza y del odio", así como "las tinieblas de quienes se vuelven insensibles ante el dolor de tantas víctimas".

"Hace falta volver a considerarnos hermanos, compañeros de camino, socios de esta empresa común que es la patria", dijo. "Jesús nos invita a ir mar adentro, a dejar nuestros egoísmos y a seguirlo. A perder miedos que no viene de Él, que nos inmovilizan y retardan la urgencia de ser constructores de paz, promotores de la vida", añadió Francisco.

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