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Un país en el que incluso la paz es factor de polarización

Viernes 08 de septiembre de 2017
The Wall Street Journal Americas
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BOGOTÁ.- Helena González recuerda como si fuera ayer la mina terrestre que le arrancó una pierna a su sobrino hace años.

Helena tiene 25 años y ha pasado gran parte de su vida con el temor de recibir más ataques de los rebeldes marxistas colombianos contra su familia. Y el año pasado, cuando tuvo oportunidad de votar a favor o en contra de un acuerdo de paz para poner fin a un conflicto, al igual que la mayoría de los colombianos, votó por la negativa.

"El Papa podrá perdonarlos -dice González al salir de una iglesia de Bogotá-. Pero, en mi corazón, yo no los perdono. Todavía me estoy reconciliando con todo eso."

Francisco llegó a Colombia para una visita apostólica de seis días con un desafío claro: alentar a un país desgarrado por 53 años de guerra para que haga las paces con las ex guerrillas, un acercamiento que sigue siendo controversial para muchas de las víctimas de esa guerra.

"Es un terreno peligroso para el Papa -dice Hosffman Ospino, teólogo colombiano y profesor del Boston College-. La mitad del país está en desacuerdo con el proceso de paz."

En la superficie, los acuerdos de paz entre el gobierno y las FARC marcharon bastante bien. Tras fracasar en el referéndum, el gobierno introdujo modificaciones en los acuerdos y los aprobó a través del Congreso, esquivando a los votantes. Unos 7000 rebeldes salieron de la selva, abandonaron las armas y se reintegraron a la vida civil.

Pero para González y miles de otras víctimas, el conflicto dejó cicatrices difíciles de cerrar. Unas 220.000 personas murieron y seis millones fueron desplazadas de sus hogares.

El apoyo de la opinión pública hacia el acuerdo firmado por Juan Manuel Santos creció levemente, pero el país sigue igual de dividido, en momentos en que los rebeldes iniciarán su nueva vida en el seno de la sociedad civil. "Uno de los desafíos es entender que esta dinámica responde a la polarización que el conflicto dejó tras de sí", dice Ospino.

La visita de Francisco representa el primer viaje de un pontífice a Colombia desde 1986, cuando la guerra estaba en su apogeo y había grandes partes del país a las que Juan Pablo II no habría podido acceder. Pero ahora Francisco tiene más libertad para desplazarse por el territorio colombiano y encontrarse con su rebaño.

"Demos el primer paso" es el lema del viaje que les propuso Francisco a los colombianos a través de un video difundido el lunes. "La paz es la que Colombia busca desde hace mucho tiempo y trabaja para conseguirla."

Algunos analistas dicen que el principal problema que enfrenta Colombia no es la opinión popular contraria al acuerdo de paz aprobado por el Congreso, sino la implementación efectiva de éste.

A pesar de esos desafíos, algunos colombianos dicen que aprovecharán la visita papal para reflexionar sobre la guerra y mirar hacia el futuro. Virginia Casas (40) acaba de visitar la catedral de Bogotá para rezarle a la virgen de Chiquinquirá, santa patrona del país. Esa tarde no pudo sacarse de la cabeza el tema de la guerra, así como la imagen de su primo y su sobrino, que fueron secuestrados durante el conflicto.

"Las FARC se reincorporaron a la vida civil -dice desde los escalones de la iglesia-. Y yo los perdoné. Claro que los perdoné."

Traducción de Jaime Arrambide

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