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La importancia de querer tu cuerpo

Domingo 10 de septiembre de 2017
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PARA LA NACION
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Hacemos ejercicio por muchas razones. Para vernos bien, para cuidar nuestra salud, para estar en forma en actividades tan típicas como cargar las bolsas del supermercado, correr el colectivo o, incluso, jugar con nuestros hijos, sobrinos o nietos. Pero quizás una de las más fuertes sea la búsqueda de amigarnos con nuestro propio cuerpo. Lejos de la frivolidad, gustarnos físicamente se traduce en una confianza y seguridad ante la vida sumamente importantes. Puede ser la llave a nuevas relaciones, nuevas oportunidades laborales, nuevos proyectos. La llave a una nueva versión de nosotros.

Según la licenciada Berta Spaini, psicoterapeuta sistémico-cognitiva y creadora del programa Vivir Delgado, el cuerpo es un tema tabú para muchas personas, estén o no excedidas de peso. "En todo caso, las personas obesas cargan con un problema extra a la hora de medir la relación que tienen con su cuerpo", apunta. Lo que sucede es que la cultura en la que nos desarrollamos puede facilitar o dificultar la relación con el cuerpo más allá del físico que poseemos en sí mismo. Delgadez y gordura son estados que condicionan o influyen sobre la capacidad de relacionarnos libremente con los demás a partir de la autoimagen. Son estados que se encuentran decodificados por un hombre o una mujer que connotan su cuerpo de manera diferente según la idea total que tienen de sí mismos.

Sí, es cierto que reducir la propia imagen al solo formato del físico es reduccionista, pero también es necio negar que suceda en la realidad. Y no se trata de un concepto de belleza generalizada y fría, sino de una construcción del sí mismo particular y privada, en la que el cuerpo es un participante importante. Es que la estética es particular y diferente para cada uno, y tiene tantas lecturas como personas existen.

La actividad física tiene un rol fundamental. Promueve el doble aspecto de salud física y bienestar psíquico. No sólo se trata de modelar de forma armoniosa la figura, trayendo bondades estéticas a nuestro ojo y el del resto, sino, sobre todo, que su práctica hace aportes químicos y psicológicos que benefician la percepción de nosotros mismos. Así, mejorar cómo nos sentimos con nuestro cuerpo está en nuestras manos y puede no ser un camino tan largo, porque aunque los resultados tarden, las endorfinas se ponen en acción desde el primer día y comienzan a hacer su trabajo psicológico en cómo nos sentimos. Entonces, ¿qué estás esperando para empezar a verte mejor y quererte más?

* El autor es personal trainer certificado por el National Council on Strength and Fitness y autor del libro Las excusas engordan

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