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La consagración del hashtag

Domingo 10 de septiembre de 2017
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LA NACION
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lgunos lo llaman almohadilla, pero por aquí lo conocemos mejor como numeral, el símbolo que se convirtió en el aglutinador de todo tipo de frases y términos acuñados en Internet como en el mundo off line. En algún momento, todo tenía que estar iniciado con esta distintiva marca. Para ser más precisos, desde hace diez años.

Cuando aún no era una comunidad de 350 millones de usuarios, las publicaciones en tiempo real que fluían en Twitter eran difíciles de identificar y clasificar. Muchas de sus principales características nacieron de propuestas de los usuarios, y así fue como nació el hashtag.

Chris Messina, un usuario entusiasta de Twitter, pensó que el hashtag sería una buena manera de etiquetar una conversación en particular. En especial para aquellos tuits relacionados con los #barcamp, como se denominan unos encuentros de entusiastas de la tecnología e Internet. Una cosa de nerds que sólo tenía por objetivo resolver una inquietud de los organizadores del evento.

Como Twitter aún era un emprendimiento pequeño, Messina contactó a los fundadores de la plataforma, que le agradecieron la idea, pero siguieron con lo suyo. Messina se mantuvo fiel a su propuesta y, sin pedir permiso, fomentó el uso de este símbolo para organizar el frenético flujo de las publicaciones.

Luego de ver la reacción de la comunidad de usuarios, los cofundadores de Twitter decidieron impulsar la iniciativa de Messina y así fue como nació el hashtag.

La repercusión de este recurso fue tal que trascendió a Twitter, comenzó a ser adoptado en otras plataformas e incluso en la vida real. A tal punto que la palabra hashtag entró al Oxford English Dictionary en 2014.

Como suele ocurrir en estos casos, fue una idea que no tuvo un objetivo económico, y Messina no recibió regalía alguna por su creación.

Hoy, casi todos los espacios del mundo online emplean los hashtags, en especial en Instagram. En este mundo, donde los retratos de comida y escenarios idílicos conviven con las historias efímeras inspiradas en el estilo Snapchat, estas etiquetas forman parte de las conversaciones de los 700 millones de instagrammers, el doble de esa comunidad de tuiteros que, hace diez años, buscaban ordenar sus conversaciones con el símbolo numeral.

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