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Para madre e hija lo mejor es trabajaren familia

Virginia Lago es dirigida por Mariana Gióvine en una obra que cruza a García Lorca con Miguel Hernández

Sábado 09 de septiembre de 2017
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PARA LA NACION
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Gióvine y Lago, en La panadera de los poetas
Gióvine y Lago, en La panadera de los poetas. Foto: Diego Spivacow / AFV

En una panadería perdida en alguno de los pueblos blancos del sur de España, una mujer amasa cotidianamente el pan y es muy afecta también a las confituras. A su negocio llega cierto día el poeta Federico García Lorca quien, junto a su grupo La Barraca, anda un poco perdido en esa región. También por el local pasa Miguel Hernández. La reunión se torna muy amena y la relación entre los tres dispara una serie de anécdotas que María Candelaria, la panadera en cuestión, no olvidará nunca, aunque el aire de la época esté bastante enrarecido porque el generalísimo Francisco Franco está por adueñarse del poder del país.

En breve síntesis, estos pocos datos dan forma a una historia escrita por María de las Mercedes Hernando que, protagonizada por Virginia Lago y con dirección de su hija Mariana Gióvine, se presenta en La Comedia comoLa panadera de los poetas. El elenco se completa con Francisco González Gil y Jorge Seleme.

La pieza fue escrita hace aproximadamente tres años, pero por diversos compromisos Lago no pudo llevarla a escena. En ese lapso tuvo una primera representación, dentro del formato de radioteatro, en el ciclo que dirigían Nora Cárpena y Víctor Agú.

Decidida a montarla en esta temporada, la actriz convocó a su hija para que se encargara de la dirección. Cuenta que Mariana "tardó un ratito" en responder, pero aceptó con ganas y durante algo más de tres meses de ensayos puso en escena este material que tuvo su estreno en el Coliseo Podestá de La Plata y tiene previsto hacer temporada de verano en Mar del Plata, en el Teatro Colón.

"Me pareció que era un material muy atractivo para trabajar -cuenta Gióvine-. Enseguida me disparó ideas. Si bien es una obra épica, atravesada por la guerra y la muerte de Lorca y Hernández, hemos decidido contarla con música, utilizando poesías populares y hasta tiene algunos toques de humor. La inclusión en el elenco de Francisco y Jorge, más allá de que son dos excelentes intérpretes, tiene que ver con que son actores que tocan instrumentos y cantan. Le doy mucha importancia a la música en mis puestas, siempre me resulta un hilo conductor muy destacado a la hora de narrar."

María Candelaria, el personaje protagónico, tiene unas cualidades muy particulares. Así la describe Virginia Lago: "Aunque es una mujer analfabeta, muy conectada con su tierra, es poesía pura. Vive en un pueblito perdido en la montaña y allí se cruza con Lorca, un hombre muy divertido, y con Hernández, un joven muy desamparado. Ella se convierte en una especie de madraza que habla de la paz y que continuamente está diciendo que la vida es maravillosa. Un ser con mucha ternura y una gracia especial a la hora de contar historias".

La reconocida actriz dirigió a su hija en dos oportunidades: La Farolera, de María Elena Walsh, en el Teatro San Martín, y Romeo y Julieta, de William Shakespeare, en el Regio. Esta es la primera vez que el proceso se revierte y ambas se muestran muy conformes con esa relación profesional que entablaron.

"Me gusta trabajar con los afectos -cuenta la intérprete. Todos los que formamos parte del elenco ya trabajamos juntos. Nos conocemos. A los chicos los adoro, son muy creativos y estudiosos. No tengo distintas maneras de encarar la tarea, aunque muchos años de experiencia. Con Mariana me entregué como lo hago siempre y debo confesar que en algunos casos me decía cosas y yo pensaba que otro director no me lo diría, pero me hacía bien. Me obligaba a mirarme de otra manera. Hubo un ida y vuelta fantástico. Esta es una pieza de una enorme sensibilidad. Y esas cosas hay que disfrutarlas. Hablar de la poesía, del amor, de la ética, en tiempos como los actuales, creo que es muy importante."

Formada en dirección en la Escuela Metropolitana de Arte Dramático, Mariana Gióvine no sólo ha trabajado como actriz, sino que además la dirección se convirtió rápidamente en una actividad que comenzó a producirle mucho placer. En los últimos años encaró trabajos muy riesgosos como montar con la técnica de clown piezas de Carlos Gorostiza como Hay que apagar el fuego, A propósito del tiempo o Distracciones. Actualmente tiene en cartel otra producción, Espuma de oriente, pieza escrita y protagonizada por Irene Almus que se presenta en el teatro Nün.

"Trabajar con mamá fue muy divertido y no necesitamos apoyarnos en el vínculo familiar. Nos entendimos mucho. Todo lo que sé de teatro lo aprendí de ellos (su papá es Héctor Gióvine), más allá de los estudios. Hay algo que viene de la experiencia, de la vida, y está ligado al compromiso, a la necesidad de trabajar mucho, a la pasión, algo que mi mamá tiene de sobra."

La panadera de los poetas

De M. de las M. Hernando.

La Comedia, Rodríguez Peña 1062.

Sábados y domingos, a las 18.

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