Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Gustavo Beytelmann: "No tomé el camino sonoro de Piazzolla"

El pianista y compositor, que pasó por el Octeto Eléctrico de Ástor y está radicado en París, presenta un doble programa en el CCK

Sábado 09 de septiembre de 2017
SEGUIR
LA NACION
0
Gustavo Beytelmann: "No tomé el camino sonoro de Piazzolla"
Gustavo Beytelmann: "No tomé el camino sonoro de Piazzolla".

Gustavo Beytelmann es pianista, compositor, arreglador y director. Comenzó como discípulo del maestro de música electroacústica Francisco Kröpfl y en 1976 viajó a Francia, invitado por Ástor Piazzolla, para integrar el conjunto eléctrico, que lo acompañaría en su gira europea y que debutó en 1977 en el teatro Olympia de París. "Para mí no era el mejor Ástor, con todo el respeto que le tengo. En el momento en que tocamos fue muy por debajo de lo que podía hacer. Me gustaba otro Piazzolla", confiesa ahora el músico que regresó a la ciudad para tocar dos programas diferentes en el CCK. Hoy, a las 20, en la Sala Argentina, interpretará versiones de tangos clásicos junto al guitarrista César Angeleri y con invitados como Néstor Basurto en voz, Pablo Mainetti en bandoneón y Pablo Agri en violín. Mientras que mañana, en el mismo horario, pero en la Sala Sinfónica presentará composiciones propias junto a la Camerata Argentina.

A diferencia de otros músicos de su generación, Beytelmann construyó su historia en paralelo a la figura de Ástor. Grabó música para películas -La balada del regreso, La mafia, Quebracho y Los gauchos judíos-, compuso para la radio, la televisión, y fundó junto al bandoneonista Juan José Mosalini y el contrabajista Patrice Caratini, un trío de vanguardia con el que grabó cuatro discos: La bordona (1981), Inspiración del tango (1983), Imágenes (1987) y Violento (1990). Desde París, el pianista siempre ofreció una relectura original sobre el tango, influido por el arte de improvisar del jazz y la búsqueda de un sonido contemporáneo.

-¿Cómo valora con el tiempo su pasó por una formación de avanzada como el Octeto Eléctrico de Piazzolla?

-Creo que no lo volví a escuchar en 40 años. Ahora que comenzaron a salir algunas piezas del Octeto que fueron grabadas para la televisión francesa me llevé la gran sorpresa porque era mucho mejor que lo que yo recordaba. A mí, en su momento, me generó una especie de rechazo y no lo escuché nunca más. Aquello que el tiempo despeja y uno lo ve con menos presión en lo personal me permitió apreciar que estaba bien hecho.

-¿Qué significó la figura de Piazzolla en su trabajo como compositor?

-Allá en esos inicios de los 40, Piazzolla era uno más de estos jóvenes que buscaban en los horizontes del tango. Él tuvo la suerte de concretizarlo y se convirtió en el paradigma de la contemporaneidad. Pero no influyó en mi estructura musical y en una existencia como la mía. No tomé el camino sonoro de Piazzolla. Pero sí tomé su modelo de estudiar y de creer en una música contemporánea en el tango.

-¿Qué tendrá de especial este programa que viene a tocar?

-Me gustaba la idea de hacer un programa contrastante. Un día dedicado como intérprete de tango y otro dedicado a mi trabajo como compositor. Con César Angeleri la idea es tocar piezas del patrimonio del tango y establecer conversaciones con esos clásicos como si estuviéramos en el living de una casa. En cambio, con la Camerata voy a tocar un material de un disco que grabé hace 18 años que se llamó Un argentino en el Louvre, que son doce piezas inspiradas en cuadros que forman el patrimonio de ese museo. Ese fue el pretexto para componer una suite y ganarle el desafío que me había hecho un amigo.

-En este encuentro estará tocando junto a músicos más jóvenes. ¿Qué puntos de contacto encuentra con esa generación?

-Me gusta la idea que estos excelentes músicos me distingan con su amistad. Entre ellos y yo hay veinte años. Con algunos un poco más, como pasa con Mainetti y Agri. Lo que encuentro es que hay una continuidad y es lindo poder compartir nuestras opiniones sobre esta música. Hablar con otras generaciones sobre "Soledad" o "La Clavada". Siempre defendí el arte de la conversación que es una de la bases del tango.

-¿Acuerda con la frase de Rodolfo Mederos que el tango es una lengua muerta?

-La música nuestra primero que no muere. A veces avanza y otras no. La dificultad de estas músicas populares como el jazz y el tango es que alcanzaron una mayoría de edad. El tango tendría que pasar por otros procesos intelectuales para seguir avanzando, porque lo espontáneo no funciona más. Hay que trabajar y no ser pretencioso. No creer que uno tiene la verdad. El arte popular debería reflejar hoy las diversas posiciones, pensamientos y actitudes de quienes lo practicamos. Sin tener la certeza de que las cosas pasan por un lugar, o por el otro.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas