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Parejas en redes sociales: si no lo harías en la vida real, no lo hagas en la Web

Terapeutas sexuales aseguran que Facebook, Instagram y Snapchat interfieren cada vez más en las relaciones de sus pacientes y explican algunas cosas que se pueden hacer para que la vida amorosa y la virtual no se superpongan

Sábado 09 de septiembre de 2017
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The New York Times
Foto: Shutterstock

NUEVA YORK.- Como terapeuta sexual, nunca imaginé que pasaría tanto tiempo hablando sobre Instagram, Facebook, Twitter y Snapchat. Pero varias de mis sesiones están llenas de historias acerca de las formas en que las redes sociales interfieren con las relaciones de mis pacientes: cosas como espiar en la cuenta de Facebook y después sufrir por no saber qué hacer con la actividad sospechosa, pero no totalmente incriminatoria; o terminar una nueva y prometedora relación porque la persona comenzó a seguir a su ex pareja en Instagram.

Jordan Gray, un asesor en sexo y relaciones de pareja, también enfrenta ese tipo de retos. "Es tan difícil porque es poco lo que sabemos", afirmó. "Las cuentas en redes sociales nunca habían tenido este nivel de saturación. Eso inevitablemente generará nuevos retos para las personas".

En una encuesta de 2014 del Pew Research Center, 45 por ciento de los millennials participantes dijeron que sus cuentas de redes sociales habían tenido un "gran impacto" en sus relaciones. A la mayoría de nosotros nos incomoda hablar sobre ese tipo de interacciones porque nos preocupamos de que las redes sociales sean demasiado frívolas para discutir sobre ellas, pero es importante reconocer que generan sentimientos reales y que esos sentimientos importan.

Aun así, fijar límites en las redes no tiene que ser la lucha colosal en la que a veces la convertimos. Aquí, algunos consejos útiles:

Dale prioridad al tiempo de calidad sin redes sociales

La pelea más común relacionada con las redes sociales según mis pacientes es la cantidad de tiempo que sus parejas pasan en Facebook o Instagram. Escucho historia tras historia de parejas que planean una noche romántica que se convierte en una conversación sobre los corazones en Instagram, los favoritos en Twitter o las vistas en Snapchat.

El comportamiento se extiende a la habitación: los pacientes me han contado que hubo ocasiones en las que su pareja ha revisado sus redes sociales en medio del acto sexual.

"El cigarrillo y el abrazo después del sexo han sido reemplazados por un vistazo a la pantalla, es decir, a las redes sociales", dijo Gillian McCallum, director ejecutivo de Drawing Down the Moon Matchmaking, un sitio de citas británico. "Los hombres y las mujeres son culpables de usar su teléfono para deleitarse con el brillo de su pantalla".

Entonces; siempre tenés que hacer que tu pareja se sienta más importante que tu teléfono, así que dediquen por lo menos 20 minutos diarios a disfrutar de tiempo juntos sin clavarse en una pantalla (no sirve ver televisión mientras se usa Facebook).Por supuesto, pasar más tiempo sin redes es mejor, si podés soportarlo. Hasta podría gustarte comer sin el teléfono (o al menos tenerlo en modo avión o silenciado). Mejor: intenten apagar las notificaciones cuando estén juntos.

Preguntá antes de publicar

Tu pareja siempre debe ser la prioridad. Eso es especialmente importante cuando se trata de compartir fotos de ambos o detalles de sus citas o su vida juntos. Generalmente, en las relaciones de pareja, una persona es más reservada que la otra, y esa diferencia puede desencadenar peleas.

Laurie Davis Edwards, fundadora del sitio de citas eFlirt, dijo que las conversaciones honestas sobre los límites de las redes sociales al principio de la relación pueden prevenir sorpresas en el futuro. En este sentido, mejor preguntale a tu pareja qué le gusta y qué no le gusta compartir en redes sociales. Esto es de suma importancia en grandes acontecimientos, por ejemplo, cuando "oficialicen" su relación, cuando se comprometan, cuando haya un embarazo, entre otros.

Una regla fácil de cumplir: preguntale antes de compartir cualquier cosa sobre tu relación. Preguntas sencillas como: "¿Estás de acuerdo con que publique esta foto de nosotros en nuestra cena de anoche?", pueden evitar peleas. Cuando no llegan a un acuerdo, Gray sugiere que es preferible equivocarse al elegir "la opinión del integrante de la pareja que es más reservado".

Si sentís que compartís demasiado, McCallum advierte: "La cantidad de fotos de tu relación que publicás en Facebook no indica el éxito o la calidez de la misma. Aun en este período de enorme uso de las redes sociales, las parejas muy sólidas, fuertes y felices frecuentemente eligen no exhibir su relación en Facebook".

Si no lo harías en persona...

En el mundo real, los límites que debemos respetar cuando estamos en una relación son obvios. Pero las redes sociales pueden hacer confusa esa línea, lo cual puede llevar a las personas a hacer o decir cosas que no harían fuera de las redes sociales. Por ejemplo, comentar "Qué lindo" en la más reciente foto en traje de baño de tu ex publicada en Instagram parece ser menos grave que decírselo en persona, pero puede que no se entienda de esa manera.

Usá los límites de la vida real como tu guía digital. Imaginá que tu comportamiento en redes sociales ocurre en persona, con tu pareja a tu lado. ¿Harías ese comentario o enviarías el mensaje mientras tu pareja te observa? Si no lo harías en la vida real, no lo hagas en línea.

No espíes

Las redes sociales también facilitan que revises la conducta de tu pareja. Ya no es necesario que te pongas una gabardina, un bigote falso y anteojos de sol para seguir al otro por la ciudad. Simplemente podés agarrar su teléfono cuando esté en la ducha. Y hay mucho por descubrir; por alguna razón, la mayoría de nosotros piensa que nuestra actividad en línea es privada, pero es sorprendentemente fácil encontrar un tesoro de información.

Algunas personas insisten en intercambiar códigos para ingresar a los teléfonos antes de empezar una relación formal, o se rehúsan a salir con alguien que no comparte sus contraseñas como "prueba" de su fidelidad. Es fácil sentirse con derecho a ver los correos electrónicos, mensajes de texto y mensajes directos de tu pareja, si asumimos que te da el permiso si no tiene nada que ocultar. A pesar de lo tentador que puede ser, espiar nunca es una buena idea, ni en el mundo real ni en línea.

"Si sentís la necesidad de revisar el comportamiento en línea de tu pareja, es porque hay una conversación más importante que deben realizar sobre la falta de confianza en su relación o tus sentimientos de confianza en general", explicó Gray. Si la necesidad de seguir cada uno los movimientos del otro es muy grande, probablemente algo más está pasando; resolverlo será de mayor ayuda que dedicarte a espiar.

En este punto, podrían considerar simplemente no seguirse en redes sociales. Tengo dos amigos que son pareja: al hombre le gusta escribir en Twitter; su novia prefiere Instagram. Ellos no se siguen a propósito; confían mutuamente en que la otra persona no hará nada inapropiado y les gusta sentir que no son "supervisados" por su pareja. Es un buen recordatorio de que tu vida en las redes sociales no tiene que desarrollarse de la misma manera que tu vida real. Un poco de distancia siempre es saludable, en el mundo real y en el virtual.

Dale el beneficio de la duda

Aun si inocentemente encontrás alguna actividad que parece sospechosa, tratá de recordar que el tono y la intención son más difíciles de medir en línea. La mayoría de nosotros llegamos a conclusiones con una cantidad limitada de información. "Esto es lo que llamo síndrome de la narrativa: cuando sacás conclusiones para descifrar qué está pasando sin conocimiento de primera mano", dijo Edwards. "El síndrome de la narrativa usualmente escala y antes de que te des cuenta, estás convencido de que te está engañando, a partir de un comentario en la publicación de alguien".

Preguntale a tu pareja sobre su intención antes de asumir algo. Por ejemplo: "Vi que sos amigo en Facebook de esa chica con la que me dijiste que salías antes de que nos conociéramos. ¿Me contás un poco sobre eso?".

Enfrentá el problema de inmediato

Aun con las mejores intenciones, vos y tu pareja probablemente se lastimarán el uno al otro con alguna de sus conductas en línea. Lo mejor es hablar inmediatamente para resolver esos episodios y analizar caso por caso. Resuélvanlos de manera directa antes de que se desarrolle un patrón o antes de que se gesten sentimientos negativos.

Gray sugiere primero tomarse el tiempo para descifrar por qué el enojo, en vez de enfocarte en el comportamiento. ¿Cuál es el asunto subyacente? Nuestras emociones pueden darnos mucha información si se lo permitimos.

Entonces, hablá con tu pareja y enfóquense juntos en el porqué, en vez de ver la acción específica. Permitile a tu pareja conocer cuál es el verdadero problema y qué necesitás de su parte. Por ejemplo, podrías decirle: "Mirá, me incomoda ver fotos en las que aparece tu ex que siguen en tu cuenta de Facebook. ¿Podrías borrarlas?".

Sí, es frustrante reconocer el profundo impacto que las redes sociales pueden tener en nosotros y en nuestras relaciones. Pero recordá algo: incluso Snapchat puede iniciar conversaciones importantes para la pareja.

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