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El futuro de la fotografía, un misterio abierto a múltiples respuestas digitales

En una era de clics compulsivos e inmediatez de exhibición, BAPhoto se anima a preguntarse por lo que vendrá

Sábado 09 de septiembre de 2017
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PARA LA NACION
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En Identidad, de Camila López Pozner, una gran masa de jóvenes busca retratar con su celular algo que no ve
En Identidad, de Camila López Pozner, una gran masa de jóvenes busca retratar con su celular algo que no ve.

Las nuevas formas que va tomando la fotografía en este siglo se pueden ver en BAPhoto. Y, más concentradas, en la sección curatorial de la feria que es la muestra Fuera de Foco, al cuidado este año de Federico Curuchet. En cinco galerías, traza un breve recorrido histórico sobre los nuevos modos de producción, configuración y consumo de las imágenes, de 2000 a esta parte. Intenta responder cómo es hoy la fotografía y qué límites se van corriendo. Y deja en el aire otra incógnita: ¿cómo será mañana?

En la tesis que plantea, muchos de los cambios tienen que ver con el entorno digital. "Presentamos un conjunto de obras que, utilizando diferentes dispositivos, reflexionan sobre los nuevos vínculos en tiempos de redes sociales, la construcción del sujeto contemporáneo, la autorreferencialidad, los usos domésticos de la fotografía, los límites de lo público y lo privado, la sexualidad, la traducción y los desplazamientos posibles de un lenguaje al otro, lo real y lo virtual; en definitiva, sobre las condiciones de posibilidad de las imágenes hacia la virtualidad, desde lo analógico, a través de la apropiación", escribe en su texto. Esa apropiación se puede entender en términos de Like o Me Gusta, que para Curuchet es "una tiranía de la aprobación o un señalamiento a lo Greco".

Las galerías se ordenan en una progresión de avances. La propuesta de Hache resulta casi retro: Ivana Vollaro encontró un viejo tomo en una cárcel editado por el Ministerio de Agricultura que explica con fotos cómo envolver una manzana. Tomó las imágenes y las llevó a copias blanco y negro de gran tamaño. Leticia Obeid se apropia de libros en su serie El Canto de Jano, páginas y anotaciones capturadas por la fotografía. "El origen del apropiacionismo tiene su contracara en la traducción", dice Curuchet.

La línea del tiempo continúa con la obra de Nicolás Martella en Islaflotante, que se retrotrae a los años de los locutorios y cibercafés, que el artista recorrió en 2008 para rescatar en un pendrive las imágenes olvidadas en las memorias de las computadoras públicas. Mis archivos recibidos, así se llama la serie, presenta 200 imágenes, muchas con la nostálgica fecha sobreimpresa de las pockets. "En el desarrollo de mi trabajo tienen la misma importancia la apropiación como tomar fotos tradicionales", explica Martella. "Hoy el límite de lo público y lo privado se ha vuelto borroso, pero en ese tiempo no era así, y Martella se vuelve un espía de intimidades. Hoy no hace falta: las personas hacen pública su intimidad", dice el curador.

En la galería María Casado, Bruno Dubner, un artista que se mantiene al margen de las redes sociales, mira con sorna una de las más extendidas prácticas de Instagram, la de mostrar el plato que se está a punto de comer. "Registros inconscientes de una práctica generalizada que encuentro bastante repugnante, ya que el inevitable futuro de esos platos se hace presente. Estas fotos personifican la alienación en vez de retratarla", señala Dubner.

En los límites de la disciplina está el trabajo de Juan E. Odriozola, que vende capturas de pantalla de la propia venta que ofrece en un portal de Internet, en La pura experiencia de comprar. También extrae la paleta de las plataformas más concurridas para armar obras como Azul Facebook. "Más que de fotografías, hablamos de la construcción de las imágenes. Ya no corresponde la etimología de impresión de luz. Y ya no hace falta ser fotógrafo para hacer fotografía. Hoy los artistas recurren a la foto como parte de su repertorio", aclara Curuchet.

En 488 Gallery está la toma directa de Camila López Pozner, Identidad, donde una gran masa de jóvenes alza su celular para retratar algo que no ve o para hacerse selfies masivas. En frente, Manuel Molina piensa cómo volverse famoso en la serie Pop Star, donde imita a Beyoncé. El último eslabón de esta cadena evolutiva es la obra de Santiago Cervio Martini, un instagramer autorreferencial que imprimió por primera vez sus imágenes y las muestra en el stand de Big Sur. Debuta como artista, recién extraído de la red social.

¿Qué será del futuro de la fotografía, en este contexto de fotos compulsivas e inmediatez de exhibición? "Por la cantidad de fotos que se hacen por día, me parece que ya estamos en el futuro", dice Martella. "A partir de Internet ya no se puede pensar la fotografía en términos de reproducción. Ahora es una cuestión espacial y temporal", piensa Curuchet.

Dubner tiene una teoría: "La fotografía desde sus inicios siempre ha estado en un mismo punto y el presente digital no es la excepción. Desde el XIX hasta hoy, su uso generalizado y su dilución cotidiana dan lugar a pensarla decrépita y muerta, o joven y vivaz. Así, prácticas que se presentan como novedosas y disruptivas resultan tener sus raíces en los inicios mismos del medio. La fotografía, masoquista, desea el atentado contra sí. La destrucción constante le permite seguir siendo ella misma, para alejarse de quien es".

Para Obeid, el porvenir de la disciplina es un gran misterio porque es cada vez más difícil aislarla, pretender su autonomía o categorizarla. "Se producen millones de imágenes por segundo, desde todos los ámbitos y soportes, con muy diversas intenciones y utilidades. Imagino que está pasando lo mismo que con la imagen en movimiento: salió de su cápsula de especialización y se integró a un todo inmanejable. Pareciera que el paisaje presente cumple los postulados benjaminianos sobre la reproducción mecánica (exponencial en el mundo digital que nos rodea), pero a la vez se van buscando estrategias para devolverle su aura desde el mercado: tirajes limitados de imágenes, copias artesanales, retorno a lo analógico". Por los stands de la feria se encuentran de las dos variantes: copias vintage lo mismo que imágenes robadas de las redes. En la pluralidad de expresiones y técnicas está hoy la fotografía. Mañana, veremos.

Para agendar

13a. edición de BAPhoto

Hasta el domingo, de 14 a 21

En la Rural. Pabellón 8. Avenida Sarmiento 2704.

Entrada general: 160 pesos.

Entrada reducida: 80 pesos (jubilados y estudiantes acreditados).

2x1 Club LA NACION

Organiza Arte al Día Internacional

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