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Francisco llamó al perdón entre víctimas y victimarios para consolidar la paz en Colombia

Ante protagonistas del conflicto armado, exhortó al país a "asumir la verdad" para encauzar el proceso de reconciliación; beatificó a dos sacerdotes

Sábado 09 de septiembre de 2017
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LA NACION
Foto: Reuters / Osservatore Romano

VILLAVICENCIO.- Hubo lágrimas, manos tomadas y emoción. En lo que seguramente fue el momento más álgido de su visita a Colombia, el Papa reunió ayer a víctimas y victimarios del conflicto que desangró al país en un gran encuentro de oración por la reconciliación nacional, que significó un hito para esta nación marcada a fuego por 53 años de odio y violencia.

En un clima de gran emotividad, luego de oír cuatro testimonios -de dos ex victimarios y de dos víctimas-, Francisco llamó a los ex enemigos a "asumir la historia de dolor de Colombia" y a "asumir la verdad".

"Como dejó entrever en su testimonio Juan Carlos, en todo este proceso -largo, difícil, pero esperanzador- de la reconciliación, resulta indispensable también asumir la verdad", dijo, mientras reinaba un silencio sobrecogedor en el sitio del parque Las Malocas, en las afueras de Villavicencio, ciudad especialmente marcada por el conflicto, 94 kilómetros al sur de Bogotá.

"La verdad no debe conducir a la venganza, sino más bien a la reconciliación y al perdón", agregó Francisco. "Verdad es contar a las familias desgarradas por el dolor lo que ocurrió con sus parientes desaparecidos. Verdad es confesar qué pasó con los menores de edad reclutados por los actores violentos. Verdad es reconocer el dolor de las mujeres víctimas de violencia y de abusos", siguió, lo que provocó aplausos y lágrimas.

Lo escuchaban 6000 personas, muchas víctimas -vestidas de blanco-, desplazados, ex combatientes, obispos y sacerdotes. Fue escalofriante la hora de los testimonios.

Primero habló Deisy Sánchez Rey, que a los 16 años fue reclutada por el grupo paramilitar de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). La mujer fue arrestada y cuando salió de la cárcel fue obligada a volver al grupo armado. Luego de su desmovilización, decidió estudiar Psicología y ahora trabaja con población víctima de la violencia.

Después habló Juan Carlos Murcia, que estuvo 12 años en las FARC. Él fue reclutado a los 16 años. A esa edad perdió una mano al manipular explosivos; llegó a ser comandante, pero luego entendió que había sido utilizado. Gracias a la fe, ahora ayuda a jóvenes vulnerables y personas adultas en rehabilitación por consumo de drogas, a través del deporte.

La historia más conmovedora fue la que contó Pastora Mira García, que perdió a su marido y a sus dos hijos a manos de paramilitares y guerrilleros, pero que superó el dolor gracias a su fe. También habló Luz Darcy Landazury, víctima de la explosión de una bomba que la dejó discapacitada. "El odio no tiene la última palabra, el amor es más fuerte que la muerte y la violencia", dijo el Papa, que agradeció a víctimas y victimarios. "¡Cuánto bien nos hace escuchar sus historias! Son historias de amor y perdón, que nos hablan de vida y esperanza", dijo.

La ceremonia, a la que asistió el presidente Juan Manuel Santos, se realizó ante la presencia de uno de los símbolos más conmovedores del conflicto: un crucifijo mutilado, rescatado de una iglesia de Bojayá, en el departamento del Chocó, luego de un ataque de las FARC en 2012 con mortero. Entonces, unas 300 personas se refugiaban en el templo: por lo menos 79 murieron y un centenar resultaron heridas.

Las dos víctimas y los dos victimarios, emocionados, encendieron una vela a los pies del crucifijo y se abrazaron al Papa. También los presentes intercambiaron un abrazo de paz. Finalmente, todos recitaron la oración de San Francisco de Asís por la paz.

El Papa había aterrizado por la mañana en esta ciudad, el pulmón de Colombia, después de un vuelo de 40 minutos desde Bogotá. Pasó así de los 2600 metros de altura de la capital colombiana y una temperatura fría a 400 metros de altura y un clima tropical, caluroso y húmedo.

Ceremonia

En la misa que celebró por la mañana ante 400.000 fieles en un campo en las afueras de la ciudad, a la que asistieron campesinos, minorías étnicas e indígenas de 103 pueblos ancestrales de Colombia, el Papa beatificó a dos sacerdotes colombianos asesinados "por odio a la fe": el obispo de Arauca, Jesús Emilio Jaramillo Monsalve, asesinado por el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en 1989, y Pedro María Ramírez Ramos, linchado a machetazos en 1948 durante una revuelta popular recordada como "Bogotazo".

En una misa pintoresca, con oraciones al ritmo del joropo, la música local, con arpas, el sermón de Francisco también giró en torno de la idea de asumir la verdad para lograr la reconciliación.

"¿Cuáles son los caminos de reconciliación? Dejar de lado pasiones y orgullos; hacernos cargo, asumir, abrazar esa historia, porque ahí están ustedes, todos los colombianos. Ahí está lo que somos y lo que Dios puede hacer con nosotros si decimos sí a la verdad, a la bondad, a la reconciliación", dijo.

La agenda de hoy

El Papa ofrecerá en Medellín una misa y visitará un hogar

10.20 (hora argentina)

Parte el vuelo desde Bogotá que trasladará a Francisco hasta la base aérea de Rionegro, cerca de Medellín

11.15

Tras el arribo a la base aérea, el Papa será trasladado en helicóptero hasta el aeropuerto de Medellín

12.15

Oficiará una misa en el aeropuerto, a la que asistirán el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, y su rival político, el ex mandatario Álvaro Uribe

17

El Papa visitará a chicos en el hogar infantil San José

18

Mantendrá un encuentro con sacerdotes, religiosos, consagrados, seminaristas y sus familias en el estadio de la Macarena; luego dará un discurso

19.30

Parte el avión de regreso a Bogotá; llegará a las 20.25

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