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Federico Gutiérrez: "Hay que evitar que la guerrilla se pase al narcotráfico"

El alcalde de Medellín expresó sus dudas sobre esta etapa del proceso de paz

Sábado 09 de septiembre de 2017
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LA NACION
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VILLAVICENCIO.- Federico Gutiérrez, alcalde de Medellín, hoy recibirá al Papa, que viajará a esa ciudad, la segunda de Colombia, símbolo del renacimiento social después de los terribles años de los carteles de la droga. En una entrevista con la nacion, al margen de manifestar su entusiasmo por la visita papal, Gutiérrez, de 42 años, admitió que teme que ex guerrilleros "sin trabajo" puedan pasar a engrosar las filas del narcotráfico. Aunque afirmó que está trabajando para evitar esto.

-En momentos en que el proceso de paz en Colombia entra en una de las etapas más críticas, como es la integración de la guerrilla a la vida civil, ¿qué puede aportar la visita de Francisco?

-La visita del papa Francisco es, sin duda, un gran regalo para nuestro país y nuestra ciudad. Un regalo que nos da herramientas para vivir mejor en comunidad, a través de un mensaje de amor y de respeto por el otro. En ese sentido, recibimos la visita del Papa con los brazos abiertos y con infinita gratitud, sabiendo que, independientemente de nuestras creencias, tiene mucho para enseñarnos.

-En Medellín, Francisco visitará el Hogar San José, una de las obras sociales más antiguas de la ciudad, que atiende a unos 1200 chicos vulnerables. ¿Qué futuro ve para los sectores más indefensos de la ciudad y del país ahora que tantos ex guerrilleros se verán sin actividad, tentados por la criminalidad?

-Mi mayor temor frente al proceso que vive el país es que quienes alguna vez estuvieron en las FARC pasen a los grupos criminales y de narcotráfico en las ciudades. Por eso estamos haciendo un acompañamiento desde ahora, un trabajo en reintegración que es muy importante para el proceso. Medellín ya vivió procesos de desmovilización. Creo que es el momento de aplicar las lecciones que éste nos dejó: repetir los aciertos y evitar los errores.

-¿Cómo?

-Estoy convencido de que los gobiernos locales tenemos la posibilidad de brindar herramientas a los ciudadanos para que estén mejor; herramientas como la educación y el empleo. Es muy importante garantizar que la gente pueda soñar con un futuro que se pueda hacer realidad en el marco de la legalidad; es la mejor manera de evitar que las personas que tienen una intención genuina de hacer parte de la vida civil vayan a engrosar las filas del narcotráfico.

-Los logros en materia de seguridad y mejora de las condiciones de vida de los más postergados fueron los grandes progresos de Medellín en los últimos años, después de una época de violencia y pobreza. Al asumir el poder, el año pasado, usted resaltó que la ciudad debe pasar ahora de la esperanza a la confianza para dejar atrás la herencia maldita del narcotráfico. ¿Cómo se hace eso?

-Concebimos la seguridad de una manera integral. Es cierto que Medellín tiene una herencia de la violencia, de los años del narcoterrorismo. La transformación que vivimos es realmente impresionante, pero todavía quedan muchos retos. Creo que hay que enfrentar el reto tanto desde la reacción como desde la prevención. Llegamos a los territorios más vulnerables con una estrategia que se llama Entornos Protectores. Acompañamos a las familias y a los chicos.

-Medellín es considerada la "capital católica" de Colombia, donde hasta los sicarios se encomiendan a María Auxiliadora antes de cometer sus asesinatos. ¿Qué análisis hace de esta curiosa relación entre la criminalidad y la religión?

-Es evidente que la religión no está concebida para eso; es un fenómeno muy extraño el hecho de que se tergiverse para fines tan macabros. Sin duda, éste no es el único lugar del mundo donde esto ocurre. Me parece que en Medellín ésta es una de las múltiples manifestaciones de lo contradictorios que podemos llegar a ser. Medellín es una ciudad de contrastes en un país de contrastes. García Márquez ganó el Nobel de Literatura en los años 80, en medio de un país que sufría y padecía la violencia. Somos un país de cosas muy bonitas, pero también un país que ha vivido momentos muy duros. Sin embargo hay que resaltar todo lo que hemos avanzado. En Medellín reconocemos nuestro pasado, pero también miramos con orgullo hacia el futuro.

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