Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Reformas exitosas: los principios son insuficientes

Juan Carlos de Pablo

SEGUIR
LA NACION
Domingo 10 de septiembre de 2017
0

Se dejaría operar por un cirujano que le hablara de lo que a usted le pasa y de lo que piensa hacer con su cuerpo, como algunos de los que hoy opinan a favor y en contra de las anunciadas reformas impositiva y laboral, que se conocerían luego de las elecciones del 22 de octubre próximo? La grandilocuencia no sirve para nada, la letra chica es fundamental. Cuando se opina sobre economía aplicada las balas no son de goma, sino de verdad, por lo cual un diagnóstico equivocado puede generar problemas mayores que los que hoy existen.

Para saber más sobre esto entrevisté al irlandés John Elliott Cairnes (1823-1875), cuya obra El carácter y el método lógico de la economía política, publicada en 1857, constituye la formulación definitiva de la metodología de la escuela clásica inglesa. Subraya la primacía del método deductivo, el carácter hipotético de la economía política y su independencia de cualquier sistema político y social.

-La analogía con el caso del cirujano parece apropiada para plantearla cuestión que me interesa.

-En efecto. Obvio que un cirujano tiene que conocer los principios generales del funcionamiento del cuerpo humano, dónde está ubicado el corazón y que la temperatura normal de los seres humanos es de 36,5 grados centígrados. Pero difícilmente pueda operar a un paciente con éxito si además de conocer la técnica quirúrgica apropiada al caso no les presta atención a los análisis, las radiografías y la tomografía que se le acaban de hacer al enfermo.

-Ocurre en muchos aspectos de la vida. Como bien apuntó Ricardo Horacio Etchegoyen, "las interpretaciones tienen que ser puntuales: Sigmund Freud señaló que decir todos somos hijos de Adán y Eva no sirve en un juicio de sucesión".

-Apropiado el recuerdo de ese gran psicoanalista argentino, fallecido a mediados del año pasado, cuando contaba 97 años.

-Según los medios de comunicación, el Poder Ejecutivo "amenaza" con modificar la legislación impositiva y laboral luego de las elecciones de octubre próximo. Generando entusiasmos, fastidios y notable cantidad de conjeturas, pero sin que se conozca su contenido concreto.

-Ambas reformas requieren leyes, que tienen que ser aprobadas por un Congreso que por mejor que le vaya al oficialismo en las próximas elecciones de medio período no va a conseguir la mayoría absoluta. De manera que tendrá que acordar con partidos que, en función de lo que dicen, representarán a los damnificados por lo que se cree que será el proyecto oficial. Me parece que los temores están por lo menos exagerados.

-¿Sobre la base de qué principios generales habría que diseñar las reformas?

-En el caso de la reforma impositiva, esobre la base de cómo financiar determinado nivel de gasto público afectando lo menos posible las decisiones del sector privado. Como la misma palabra lo dice, el pago de los impuestos debe ser impuesto, porque si fuera voluntario nadie los pagaría. El aporte técnico consiste en diseñar un sistema impositivo que atienda simultáneamente las consideraciones de eficiencia, equidad y dificultad de evasión. Objetivos que, lamentablemente, en la práctica conflictúan entre sí.

-Explíquese.

-Los impuestos de suma fija son eficientes, pero rara vez son justos; los impuestos a las ganancias y al IVA (impuesto al valor agregado) distorsionan menos las decisiones privadas que el impuesto a los débitos y créditos bancarios, pero son más fáciles de evadir. Quien diseña un sistema impositivo tiene que elegir entre alternativas, ninguna de las cuales es ideal.

-¿Y en el caso de la reforma laboral?

-Reducir todo lo que se pueda la distancia que hoy existe entre el costo laboral, como ve la relación el empleador, y el salario de bolsillo, como la ve el asalariado. No se deberían desfinanciar el sistema jubilatorio ni las obras sociales sindicales que funcionan, pero sí, por ejemplo, revisar por qué hay tantos juicios laborales.

-¿Cuál es el rol de los conocimientos específicos?

-Tanto en la reforma impositiva como en la laboral, quienes las diseñan tienen que escuchar a quienes aportan datos concretos. Incluso a quienes presentan visiones parciales, defendiendo intereses particulares, en la medida en que no se circunscriban a pontificar. La idoneidad de los funcionarios a cargo permite diferenciar ambos tipos de testimonios.

-¿Qué importancia tienen el punto de partida y las limitaciones políticas e institucionales?

-Mucha importancia. Los principios generales enfocan las reformas hacia las mejoras, pero para ser exitosa la implementación tiene que tener en cuenta el punto de partida. Ejemplo de otra índole: de repente hay que aumentar en cinco años la edad jubilatoria, pero no se le puede pedir que espere un quinquenio quien, sobre la base de legislación existente, se podría jubilar mañana mismo.

-¿Y las limitaciones políticas e institucionales?

-Imposible ignorarlas. Quien tiene la máxima responsabilidad ejecutiva tiene que explicarles a la oposición y a la sociedad por qué es importante que se apruebe la legislación que solicita. Para lo cual, primero y principal, tiene que estar genuinamente convencido de lo que hace.

-Don John, muchas gracias.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas