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La voz que cautivó a través de la TV, lanzó su propio disco y trabaja en teatro

Diana Amarilla se hizo popular con Elegidos y Tu cara me suena; sus fanáticos la idolatran por su honestidad y transparencia, y ahora protagoniza el musical Bernabela

Domingo 10 de septiembre de 2017
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PARA LA NACION
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El de Diana Amarilla es un caso de perseverancia. Desde muy chiquita, esta misionera que deslumbró en la última edición de Tu cara me suena se fue anotando en cada concurso televisivo del que tuvo noticia con el objetivo de cumplir su sueño de transformarse algún día en una cantante profesional. A los 12 participó del programa de Telefé La banda de Cantaniño; a los 15 fue parte de Rojo Paraguay, en el Canal 13 de ese país vecino; más tarde fue semifinalista del reality Latin American Idol de Sony Entertainment Television; después llegó a la final de Elegidos, otra vez en Telefé; hasta que por fin llegó su gran momento, en ese mismo canal, cuando en 2015 se lució con sus imitaciones de Adele, Isabel Pantoja, Nicki Minaj, Cher, Whitney Houston y Aretha Franklin, entre otras figuras, y fue la gran ganadora del programa conducido por Marley. Ahora acaba de editar su primer disco, editado por Sony y titulado simplemente Diana Amarilla. A raíz de eso tiene una agenda cargadísima que la estresa un poco pero también la hace feliz.

"Nunca me comí el mambo de que soy alguien especial; simplemente me hice cargo de un don que me tocó", dice Amarilla
"Nunca me comí el mambo de que soy alguien especial; simplemente me hice cargo de un don que me tocó", dice Amarilla. Foto: Soledad Aznarez

Pero una de sus pasiones es la comedia musical. Trabajó en varios títulos como Drácula, Excalibur y Frida. El domingo pasado, estrenó Bernabela, el musical, como protagonista. El papel le calza como anillo al dedo: debe interpretar a una cándida y entusiasta joven que vive en el campo y llega a la ciudad con el deseo de convertirse en una estrella de la canción. "Tengo un vínculo muy cercano con el personaje -reafirma-. Me facilitó bastante las cosas, me vino bien en este momento de muchas actividades y poco tiempo. Lo pensé bastante antes de decir que sí a la propuesta porque estoy muy comprometida con la promoción del disco, que es algo que anhelé durante años. No sabía si iba a poder estar a pleno como para hacer un protagónico, pero me terminó convenciendo Sebastián Waizer, el autor y director del musical".

Para Diana, la historia de Bernabela tiene resonancias muy especiales, la transporta directamente a otra etapa de su vida en la que tenía un deseo cuya concreción le parecía lejana: "Es una caricia hacer este papel, porque la historia me recuerda todo lo que pasé desde que empecé hasta hoy, todo lo que sacrifiqué en pos de un sueño. Los miedos de la mamá de Bernabela, el personaje que interpreta Marisa Provenzano, me recuerdan a los que tenía mi madre. La obra tiene un mensaje claro: si tenés un sueño, debés dar todo para conseguirlo. Es para ir a verla con muchas carilinas y el corazón superabierto".

De su participación en Tu cara me suena se pueden destacar algunos hitos. Su histriónica interpretación de "Malo", el potente tema de la española Bebe, fue claramente un antes y un después. Fue ahí cuando se metió definitivamente a la audiencia en el bolsillo y se ganó encendidos elogios del jurado, que integraban el Puma Rodríguez, Soledad y Juliana Gattas, entre otros. También fue clave su versión de "Qué tango hay que cantar", de Cacho Castaña, que obtuvo un 97% de aprobación de los espectadores del programa, un récord absoluto. En la votación final, Diana logró el 58% de apoyo y superó de ese modo a la dupla de Benjamín Rojas y Felipe Colombo.

A lo largo del ciclo mostró versatilidad para abordar distintos géneros, una fortaleza decisiva para su consagración. Pero a la hora de elegir referentes, ese espectro se reduce: "Nunca tuve un fanatismo puntual por alguien. Pero lamento no haber podido ver en vivo a la Negra Sosa y al Flaco Spinetta. En casa se escuchaba, sobre todo, música litoraleña, pero cuando me instalé en Buenos Aires para estudiar en la Universidad Nacional de las Artes empecé a escuchar a Mercedes y a Luis y fue toda una revelación. Me cuesta definirlos con palabras. Son honestos, con raíz, únicos".

Al margen de la promoción de su primer álbum, presentado oficialmente en La Tangente hace unas semanas, y de Bernabela, Diana fue parte del elenco de Lo quiero ya (obra que se seguirá presentando en El Galpón de Guevara los domingos, por lo que no contará con ella), dirigida por Marcelo Caballero, en la que también trabajan varios de sus compañeros del CAST (Centro Artístico de Selección de Talentos) de Telefé, donde se entrena canto, danza y actuación. Muy pronto, el 22 de octubre, debutará en una obra de texto, La noche que volvimos del paraíso, en El Método Kairos.

Tanto trabajo, sostiene ella, es fruto del esfuerzo y de algo que no se compra, el carisma: "No es algo que tenga que forzar, la verdad. La gente me dice todo el tiempo que soy una persona transparente. Y eso atrae. Es la honestidad que aprendí en mi casa. Si puedo darles aquello que los reconforta y sana, genial. A mí me sana cantar y actuar. Nunca me comí el mambo de que soy alguien especial. Simplemente me hice cargo de un don que me tocó en suerte. Hay un montón de gente que tiene ese don, que canta muy hermoso y que elige quedarse en su casa. No es ni mejor ni peor. Es una elección. A mí me dijeron cientos de veces que no, pero siempre supe que había un sí muy grande esperándome".

El test vocacional

Desde muy pequeña, Diana Amarilla tuvo claro cuál era su vocación. El recuerdo de una anécdota de su época escolar lo certifica: "Cuando tenía cinco años, en el colegio me hicieron dibujar un sueño. Teníamos que contar qué queríamos ser. La mayoría dibujó una maestra o un futbolista. Yo hice un semicírculo, una cruz y dos puntitos; detrás de la cruz había otras crucecitas más chicas. La cruz del medio era yo, los puntitos una orquesta y todas las demás cruces, el público".

Bernabela, el musical

De Sebastián Waizer

Domingos, a las 19.

Teatro Ludé, Montevideo 842.

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