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Rugby Championship: Los Pumas se mantuvieron de pie y miran el futuro con ilusión

La derrota por 39 a 22 ante los All Blacks, sumada a otras heridas, dejó su rastro; sin embargo, la aceptable actuación frente al equipo más poderoso del mundo tiene un valor reivindicatorio

Domingo 10 de septiembre de 2017
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PARA LA NACION
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Vaea Fifita fue imparable para el equipo nacional; siempre con la pelota y con clase, evita un tackle de Nicolás Sánchez
Vaea Fifita fue imparable para el equipo nacional; siempre con la pelota y con clase, evita un tackle de Nicolás Sánchez. Foto: Reuters

NUEVA PLYMOUTH, Nueva Zelanda.- Quizá no era el sitio indicado para recalar con la necesidad de conseguir resultados. Para los Pumas los números no eran muy alentadores: llegaron a esta gira por Oceanía con la confianza en baja por las dos derrotas frente a Sudáfrica y con la de ayer por 39-22 frente a los All Blacks ya son 11 caídas al hilo frente a equipos del Tier 1. Sin embargo, si el ardor de las heridas derrotistas pudo haber dejado su rastro, la actuación frente al equipo más poderoso del mundo tiene un valor reivindicatorio ante la magra cosecha del último período.

A pesar del tercer traspié en igual cantidad de partidos en esta edición del Rugby Championship, el conjunto nacional exhibió su mejor versión del año y en muchos aspectos se mostró fortalecido. A pesar de que ese fervor no haya sido un valor suficiente para vulnerar la prestancia de los neozelandeses, los Pumas continuarán la excursión con destino a Canberra con buenas sensaciones.

Los factores externos, como la permanente lluvia en Nueva Plymouth, pudieron tener un grado de influencia que fue capitalizado por los argentinos. Con carácter, los Pumas se mantuvieron en partido permanentemente gracias a la pericia de sus pies: primero con la efectividad en los penales a distancia de Boffelli y luego tras una buena lectura de Nicolás Sánchez con un drop que levantó las banderas celestes y blancas de las tribunas del Yarrow Stadium. Y si bien el scrum albicelestes dejó de ser la máquina temida de los últimos años, en Nueva Plymouth pudo poner en dificultad en esa formación a los locales.

Un dato que vale remarcar después de varios encuentros en los que se sucedió la indisciplina: hasta los 30 minutos iniciales, los argentinos no cometieron penales (finalizaron el partido con 10). A pesar de tener el control, en esa primera mitad los hombres de negro no ejercieron un dominio abrumador y las diferencias no quedaron tan expuestas.

En la platea del Yarrow Stadium algunos se dejaron llevar por la ilusión. Otros, por la mesura. El marcador, en el enorme cartel electrónico reflejaba: Nueva Zelanda 15-Argentina 22, a los 10 minutos del segundo tiempo. Daban ganas de tomarle una foto. "Hoy se nos da", aseguraba un hombre bajo la lluvia de Nueva Plymouth y con un frío que comenzaba a hacer mella. "Tranquilo, contra estos monstruos no podés dar nada por sentado hasta que el árbitro pite el final", contestaba el amigo argentino. Apenas 10 minutos después volvieron a mirarse con gesto cómplice: los hombres de negro presionaron y los Pumas ya no pudieron sostener el ritmo. Algunas tomas de decisiones poco acertadas se sumaron a deficiencias en los tackles.

Con otras proyecciones profundas y una buena utilización del ancho del terreno, Nueva Zelanda se posicionó en campo argentino y mantuvo el dominio. Los últimos dos tries -el primero tras una corrida impactante de Fifita- terminaron de desmoronar las esperanzas de los dirigidos por Hourcade. El equipo de Hansen generó desgaste en la defensa argentina en los últimos 20 minutos y eso propició más penales en contra. La Argentina empezó a perder en el contacto, pero con coraje para mantenerse a tiro a pesar de no generar juego con la pelota en su poder.

Cerca del cierre, algunos recuerdos sobrevolaron varias cabezas: era el desenlace de un partido con aspectos similares al del Mundial 2015, cuando la Argentina asustó a los neozelandeses en la zona de grupos (perdió 26-16). De aquella formación se repitieron ocho jugadores. En algún punto, también, se pareció al de hace un año por el Rugby Championship, en Hamilton. Se repitieron diez protagonistas que lograron maniatar durante el primer tiempo a su rival. Es el lapso del encuentro donde los All Blacks siguen con la misma intensidad del inicio, encuentran agujeros, desgastan mentalmente al oponente y marcan en cada oportunidad que se les presenta: un lujo, con suplentes que exhiben la misma calidad que los titulares. La Argentina deberá corregir esa cuestión si alguna vez pretende hacer historia contra los hombres de negro. La realidad volvió a quedar a la vista de todos: en los últimos 20 minutos los All Blacks imponen una vara que los Pumas todavía no pueden superar.

Luego de un empate con Sudáfrica, Australia sigue sin ganar

Sudáfrica, invicto en 2017, obtuvo un 23-23 como visitante en Perth contra Australia, que sigue sin éxitos en el Rugby Championship, en tres fechas. Derrotados dos veces por Nueva Zelanda, los Wallabies no sólo no ganan: tampoco ofrecen argumentos en el juego. Están terceros, detrás de los Springboks, arriba de los Pumas.

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